¿Porqué escondieron a Santiago Matamoros los bragados canónigos?
¿Bragados? ¡No, bragazas! Que no es lo mismo, sino todo lo contrario. Lo leo en Minuto Digital:
El cabildo catedralicio ordenó la retirada de una de las capillas de la Catedral de una imagen de Santiago “Matamoros”, en la que aparece combatiendo a tres individuos armados moros (del latín mauri, pero, claro, los romanos aún no conocían la corrección política). Esta noticia, publicada el viernes 30 de abril por El Correo Gallego, hubiese sido una perfecta inocentada si se hubiese publicado el día 28 de diciembre
¡Qué coincidencia!:
La retirada de la imagen del apóstol se produce mes y medio después de que cometiera el más grave atentado de la historia de España un grupo de terroristas marroquíes.
Pero hay más:
Entre las explicaciones de los clérigos (que viven de, dicen, implorar la protección del Apóstol Santiago) se encuentran estas palabras: “quitamos algo que puede herir”. ¿“Herir” a quien? Vaya usted a saber. Sea lo que sea, lo peor no es lo del cabildo, sino lo que se encuentra a vuelta de página de la misma edición del periódico. Así nos encontramos con que un miembro de una asociación de estudiantes marroquíes (sería bueno saber si becado por la patria de la que es patrón Santiago Matamoros) considera que Santiago Matamoros es “una provocación para la comunidad árabe”.
Ojo con los moritos que se pueden enfadar… Así acaba el artículo:
El Matamoros ataca a individuos armados. Esos individuos, armados, a mayor abundancia, eran sujetos que habían invadido un territorio que no era suyo (Hispania). Siendo esto así, Santiago Matamoros es una figura que defiende a un pueblo frente a unos invasores armados que pretenden someter por la violencia a un pueblo. Y llega el momento de las preguntas: ¿a quien puede “herir” que un santo defienda a una población invadida y atacada por las armas (aparte, claro de a los atacantes y a quienes se identifiquen con ellos)? ¿desde cuando la legítima defensa es una “provocación” (excepto naturalmente para los atacantes y quienes se identifiquen con ellos)? Claro, que cabría otra posibilidad: los moros armados en realidad estaban en su país y Santiago quería invadirlo por la fuerza (pues no había conocido en aquella época la doctrina del “diálogo” de Zetapé). Porque, ¿cómo iba a defender Santiago a Hispania si Hispania es un invento de Aznar y entonces éste no había nacido todavía?
El razonamiento me parece muy lógico.




