Jesús, maestro palestino
Los daños que la política eurabia y su secuela necesaria –el continuo repique pro-árabe en los medios de comunicación- están alcanzando una magnitud que hará muy difícil su erradicación. Todo esto está causando estragos considerables en el buen juicio de las gentes. Así, el “mito de Palestina’ está definitivamente instalado en la conciencia del común, y en la de nuestros intelectuales. Y no solo en la de sus creadores, que sin duda se han creído ya su propia mentira, sino también – y esto es lo verdaderamente triste- en el de personas cultivadas. Van aquí dos ejemplos.
Primero. El interés por temas como “el fin de la historia”, “el último hombre” y otros asuntos escatológicos me llevó a leer este artículo de título algo ambicioso, La noología de la sobrehumanación. En él hay una referencia a cierto “maestro palestino Jesús de Nazaret”. Si es el que todos pensamos, hay que advertir que no era palestino, sino judío. Y no un judío cualquiera, sino judío-judío, de “la casa de David”; es decir, judío con pedigrí además. Del autor, a parte de ese artículo, solo he podido encontrar este obituario no demasiado informativo y este otro en El País (enlace de pago).
En él se habla de su “militancia obrera católica de izquierdas“ y de que los dos ejes de su pensamiento fueron la “noología del sobrehombre” (escriben sobrenombre) y su actividad iberamericanista. Respecto de la primera el artículo indicado hace fácil comprobar hasta que punto todo se resuelve en palabrería. Respecto de la segunda, se dice que por el Instituto de Sociología y Desarrollo del Área Ibérica (Isdiber) que fundó pasaron “eminentes figuras políticas e intelectuales de la América hispana, como el que sería presidente de Perú, Alan García”. Las medidas populistas y contra el mercado que puso en marcha en el primer mandato dejaron al Perú en la ruina. El pasado 28 de julio volvió a tomar posesión del cargo de Presidente, esperemos que haya aprendido, o quizás olvidado algunas de las ideas que le pudiera haber enseñado Lizcano.
Segundo. Lo explico en estos apuntes sobre una antología de cuentos de Jiménez Lozano:
Curioso anacronismo el que se lee en el cuento que narra el contento de la mujer del soldado al que tocó en suertes la túnica de Cristo: “No. En la Palestina no se hacía la guerra…”. Palestina recibió ese nombre más de cien años después de la muerte de Cristo. Lo procedente sería decir Judea.
¿Tu también, Brutus?





