Los musulmanes ya tienen poder de veto en el ayuntamiento de Amberes.

La política belga y holandesa está en manos de Turquía. Bueno, aun no del todo, pero cada día más. En las últimas lecciones municipales belgas, tanto la izquierda como la derecha llenaron sus listas de candidatos musulmanes, para buscar los votos de este electorado. A consecuencia de ello el 21,8% de los concejales son de origen inmigrante no europeo, la gran mayoría musulmanes.

Por ejemplo, en Amberes el Vlaams Belang (VB) ha conseguido 20 de un total de 55 escaños, mientras que la coalición gobernante –socialistas, liberales y democristianos, en promiscua compañía- ha alcanzado 33, de los que 9 corresponden a electos musulmanes (siete socialistas y dos democristianos). En total tienen el 15% de los escaños. No parece mucho, pero lo es a consecuencia de la política de exclusión del VB por el resto de los partidos. Si de 33 restamos los 9 musulmanes, la coalición gobernante se queda en minoría (23 de un total de 55). Es decir, en el ayuntamiento de Amberes los musulmanes tienen poder de veto desde este mes de octubre de 2006.

¿Quiénes son esos musulmanes? Probablemente, esperéis que sean “moderados”, y que los que se presentaron en las filas socialistas sean lo que se ha venido en llamar “progresistas”. Quizás haya alguno, pero las noticias que nos dan no son alentadoras. Aquí contábamos que entre los electos socialistas hay un miembro de la asociación turcofascista Lobos Grises (foto). Hay también algunos musulmanes ultra-religiosos y con una ideología algo más que conservadora, lo que no parece importarles mucho a estos partidos “laicistas”. No, no les importa, los candidatos socialistas se han prodigado a la hora de visitar mezquitas pidiendo el voto.

 

Otro detalle, la campaña electoral belga se ha realizado en árabe y turco en algunos barrios. Ya sabemos que Bélgica es un país ficticio que casi no existe. Ahora sabemos que nos quiere llevar también a los demás al desastre.

Su vecino holandés ha puesto las barbas a remojar. El próximo 22 de noviembre se celebran elecciones generales, tras caer el gobierno por una controversia inmigratoria en cuyo fondo está también la amenaza musulmana. En las municipales del pasado marzo, el voto musulmán fue ya decisivo para el vuelco a favor de la izquierda. Por eso, tanto el partido socialista como los democristianos están incorporando candidatos musulmanes.

La prensa ha empezado a investigarlos y se han llevado sorpresas a cuenta de sus posturas en temas como el genocidio armenio. Se ha quitado a algunos de ellos de las listas, lo que ha ocasionado quejas tanto de los turcos residentes en Holanda como de Turquía… Comentan que los partidos están “tratando de meter otra vez al genio en la botella”.

Los países bajos se hunden.

Belgian and Dutch Parties Try to Put Genie Back in the Bottle

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