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El ecologismo, una ideología totalitaria con envoltorio pseudoreligioso (2)

Tratamos de ello aquí, pero aquí hay mas:

If you are a true Environmentalist, then Gaia is your goddess, and all must bow before her. Gaiaism is a fundamentalist belief system; it does not allow for any deviance from its creed. Like all fundamentalist religions, rigid adherence to its principles is required and intolerance of other viewpoints is cause for angry denunciation, even physical punishment, as some Protestants against Gaia worship — e.g., many environmental scientists — have learned.

The battle lines between Environmentalists and the rest of us are clearly delineated. The Eco-Enviros are dismissively called “warmists” by skeptics outside the fold. Enviros, on the other hand, call these unbelievers and apostates “deniers” — a much better pejorative term, drawing as it does on the unspoken [Holocaust] Denial.

Much like those who are caught up in the minutiae of religious practice, the devout fundamentalist Enviro has many proscriptions, and many religious behaviors that must be adhered to if one is to be a True Believer and worshipper of Gaia. It can be a full time job.

Like all fundamentalist religions, Environmentalism is both apocalyptic and utopian: if you devoutly join in the cult and faithfully follow the credo, you will help to avoid the looming apocalypse. And in the sweet by-and-by, through meticulously cherishing poor, abused Gaia you will bring about the Final Solution to the dreaded…Global Cooling Warming.

Si eres un ecolo Gaia es tu diosa. El ecologismo es un sistema de creencias que no admite herejías. Las desviaciones ideológicas deben ser denunciadas, combatidas y castigadas. Quienes se muestran escépticos son calificados de “negacionistas”. Los ecolos tienen que seguir muchos rituales y estar atentos a las prohibiciones. El ecologismo es apocaliptico. Solo siguiendo su credo será posible evitar el fin del mundo. Y también utópico, pretende construir un paraíso en la tierra.

The Religion of Gaia, Part I

426 aniversario de la batalla de Lepanto: “La más alta ocasión que vieron los siglos”

Leedlo entero en 1212-Las Navas. También lo habíamos tratado aquí y aquí.

Cristianos ante el Islam

Da gusto encontrar un texto sobre el asunto que es a la vez razonable y razonado y además está en castellano. Os recomiendo que lo paséis a todo aquel que podáis. Voy a resumir los argumentos.

El Islam no es una religión abrahámica, porque Abraham no creo creó tres religiones, de hecho no creó ninguna, ni siquiera el Judaísmo. Los israelíes, descendientes raciales de Abraham, desarrollaron el judaísmo. El cristianismo es una continuación del judaísmo por otros medios. No hay ninguna evidencia de que los árabes sean los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, ni de que estos estuvieran en la Meca. Esto hay que rechazarlo sin más.

El Islam no es homogéneo. Cuando se habla de 1300 millones de musulmanes hay que saber que muchísimos de ellos no siguen las creencias ni los rituales (sería como considerar cristianos a todos los europeos, de hecho los musulmanes lo hacen). La indiferencia, la incredulidad y el puro formalismo son la regla. Están además divididos en sunitas, chiítas (casi desde el principio) y otras sectas y subsectas) cuyo único vínculo es el odio al infiel.

El Islam es una religión muy sencilla desde el punto de vista teológico -prácticamente se reduce a afirmar la unicidad de Dios- y muy deshonesta desde el punto de vista moral: llena de concupiscencia grosera (que alcanza a su “paraíso”), de odio al infiel, de cólera, de llamamientos a la violencia, y de soberbia colectiva: “la mejor sociedad que nunca ha existido”. Dentro de ellos, los árabes se consideran superiores al resto, que siempre serán neoconversos. Teológicamente cabe destacar que son patentes los malentendidos respecto de las escrituras judías y cristinas.

 

El Corán es la falsa revelación de un falso profeta. Es una obligación de los teólogos cristianos el examen crítico e histórico del Corán, como hacen con el Evangelio. Para empezar la credibilidad de las revelaciones es nula. Intentó entroncarlas con las del judaísmo, pero los judíos lo refutaron, de ahí su odio. Se alineo con la tradición profética judaica, peor él se negó a hacer milagros y fue incapaz de mostrar ningún signo de la autoridad divina. En el Corán se aprecian muchas variaciones de tono, incluso de criterio, dependiendo de la conveniencia de Mojamé, incluso de sus caprichos sexuales.

Lo remato otro día.

Revista ARBIL, nº 55. Esencia y papel del Islam

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Antigüedad, Cristianismo y Tecnología, o la Teología como clave de la Tecnología

En varias ocasiones ha tratado Fjordman de la ambigua posición de las iglesias frente a la agresión islámica que sufrimos. En este caso, define, frente a la derecha neopagana, el papel esencial jugado por el cristianismo en el desarollo tecnológico de Occidente. El asunto clave es por qué los griegos no desarrollaron tecnología, a pesar de sus grandes logros científicos.

Empieza Fjordman rebatiendo al blog Conservative Swede, que afirma que las revoluciones científica e industrial son productos de la lógica griega y la ingeniería romana y nada tienen que ver con el cristianismo. Fjordman afirma que Occidente debe más a la Edad Media que a la Antigüedad. Estoy de acuerdo, el avance tecnológico y demográfico de la EM fue espectacular:

- Aumento de la población: de 20 en el s. X a 54 millones en el s. XIV. Consecuecia de la mayor producción agrícola.

 

- Aumento de la productividad en la agricultura cerealística: La proporción pasó de 2.5/1 a 4/1. Un incremento solo comparable al de la revolución del XVIII.

 

- Aumento de la esperanza de vida: De 25 años en el imperio romano a 35 en el s. XIII en Inglaterra.

Más aún, hay que advertir que sin la Iglesia no hubiera sido posible la transferencia de los saberes clásicos a la Europa medieval, en particular a la del norte. Por eso me hace gracia que su referencia a un tal “Pagan Westerner” que dice la Iglesia católica fue “una institución bárbara y corrupta”. Bárbaro significaba originalmente quien no hablaba griego, después latín. Parece mentira que los nietos de los bárbaros acusen ahora de bárbara a una institución que tiene el latín como lengua oficial. Por cierto, pagano significaba originariamente persona del campo, es decir rústica. Hace gracia también que ahora los “paganos” se consideren los herederos de una civilización urbana. Qué atrevida es la ignorancia.

Fjordman da en el clavo cuando se pregunta que cómo es que los nórdicos y germanos se consideren ahora herederos del imperio romano cuando este nunca se estableció allí y hubo una discontinuidad de mil años mil, entre la muerte oficial (por las manos de los germanos) y el supuesto Renacimiento (que tuvo lugar de nuevo en el Mediterráneo). Una herencia muy rara.

Pero dejemos a un lado esas curiosidades etimológicas –muy significativas en todo caso- y vayamos al grano: ¿Porqué los griegos no desarrollaron y generalizaron las tecnologías que surgieron en la Edad media? Es una pregunta clave en historia de la ciencia. Fjordman nos presenta este artículo, que responde precisamente a esa pregunta. Vamos a ello:

1.- Los hechos: los griegos y romanos conocieron un gran progreso científico, desarrollaron curioso máquinas hidráulica, de viento, de vapor… pero solo las aplicaron a lo militar.

2.- Las explicaciones usuales afirman que no tenían los materiales adecuados, o que la esclavitud hizo que no fuera necesario ahorrar trabajo, o que había mucha mano de obra en general. El autor las refuta y propone que el problema es que se despreciaba el trabajo manual, que era considerado impropio de hombres libres. Propone a demás que los cristianos del este y los árabes heredaron ese desprecio intelectual y social por el trabajo manual. Esto me recuerda a las peloteras de la españa barroca sobre la consideración de ciertas artes como mecánicas o liberales. Quizás sea un impedimento que tenga su origen en el “legado andalusí”.

 

Este desprecio del trabajo artesanal es independiente del afán de lucro. Los antiguos consideraban que el dinero se ganaba dignamente en el campo o en grandes operaciones mercantiles, pero no con la industria de producción. La materia esta considerada cosa ruin, sucia y baja. Tampoco existía el cálculo mercantil ni el concepto de beneficio. La institución medieval del monasterio cambiaría eso:

Lewis Mumford thinks that the answer is to be found in that quintessentially medieval institution, the monastery. “The monastery,” he writes, “through its very other-worldliness, had a special incentive to develop mechanization. The monks sought . . . to avoid unnecessary labour in order to have more time and energy for meditation and prayer; and possibly their willing immersion in ritual predisposed them to mechanical (repetitious and standardized) solutions. Though they themselves were disciplined to regular work, they readily turned over to machinery those operations that could be performed without benefit of mind. Rewarding work they kept for themselves: manuscript copying, illumination, carving. Unrewarding work they turned over to the machine grinding, pounding, sawing.”

En la Iglesia de Oriente, continuadora de pleno derecho de ese Imperio Romano reivindicado por los neopaganos, no se dieron estas condiciones.

This is a problem that has particularly engaged the attention of Lynn White, whose work on medieval technology we had occasion to mention earlier. He looks for the explanation in a basic difference in spiritual direction between the two churches: the eastern generally held that sin is ignorance and that salvation comes by illumination, the western that sin is vice and that rebirth comes by disciplining the will to do good works. The Greek saint is normally a contemplative figure, the Latin an activist

Por cierto, como en la idea de progreso (linealidad, frente a circularidad, de la historia), vemos que detrás de ello está la mentalidad judía:

The effect of this theological difference was to restore respectability not only to the artisan but to manual labour, to remove the disrepute under which it had suffered during all of ancient times. And in this, monasticism played a significant role. From the beginning, the monks had been mindful of the Hebrew tradition that work was in accordance with God’s commandment: Here, too, there was a division between east and west.

En efecto: “levántate temprano, toma el desayuno y ponte a trabaja”, dicen los judíos. Fue además lo que hace Dios en el Génesis, seis días de trabajo y uno de descanso. Incluso se mancha las manos de barro para hacer el hombre:

The western attitude toward work and toward technology, as an expression of Christian faith, thus stands in contrast equally to the ancient Greco-Roman attitudes and that of the medieval Eastern Church. It is dramatically symbolized in a manuscript of the Gospels produced at Winchester shortly after the year 1000. Here, God is portrayed as He would never be in the Eastern Church, as a master craftsman holding scales, a carpenter’s square, and a pair of compasses. He is at the opposite pole from Homer’s Zeus, who joined his fellow deities in laughing unquenchably at the gnarled, limping Hephaestus.

Pues eso, sin una teología apropiada no puede surgir la tecnología.

Could the Ancient Greeks Have Created the Scientific Revolution?