Holandés nativo cambia de escuela tras el acoso sistemático de sus compañeros: “el campo de fútbol es solo para los marroquíes”

Unos padres holandeses muy progres enviaron a un hijo a una “escuela de minorías”, “por el ambiente cálido y la ayuda financiera pública extraordinaria que recibe”. Pero los chicos de «las minorías» empezaron a acosar a sus hijo. La cosa llegó hasta tal punto que le impedían jugar al fútbol, recordándole que “el campo es solo para los marroquíes”.

La dirección llamó la atención a dialogó varias veces con los macarrillas, quienes prometían enmendarse, pero seguían con al día siguiente con su hostigamiento como si nada. Al final el chico se negó a ir a la escuela. Sus padres hablaron con la dirección del centro, que les recomendó que se fueran a otra escuela…. Imagino que hubiera sido un escándalo echar a unos macarrillas musulmanes por culpa de un cristiano blanco incapaz de comprender una práctica cultural tan evidente como el acoso al infiel.

Todo esto es muy curioso: unos padres progres que se tienen que tragar su progresismo a cucharadas. Sí, se llevaron un buen desengaño. Pero aun les quedaba la puntilla: El pasado verano recibieron una carta del ayuntamiento en el que se hacía propaganda de la “escuela multirracial” que quedaba descrita como “un lugar seguro y acogedor para todos los chicos del ayuntamiento”.

No se lo creían. Espero que estén ya curados de progresismo

Letting Idealism Interfere With the Welfare of Your Child

5 Comentarios

  1. Pero esto no es «racismo», ni cristianofobia, ni nada de nada. Me gustaría que estuvieran ahora por aquí esos listos que de vez en cuando se pasaban por los comentarios para polemizar.

    No, el odio a los europeos no existe. Ni el racismo antiblanco.Lo hemos soñado algunos.

    Y por cierto, ¿cuánto tiempo van a dedicar a esto en los medios de desinformación? 😉

  2. Esos padres europeos racistas que pretendían imponer sus normas liberticidas a la pacífica y tolerante comunidad marroquí han recibido su merecido. Espero que aprendan la lección:

    ¡O toleras o te toleramos!

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