Las feministas y el Islam

Como he dicho en mas de una ocasión, me gustan mucho los reportajes de Western Resistance. Adrian Morgan (Giraldus Cambrensis) realiza una labor que supera la de muchos periodistas de los medios tradicionales. Lo último que he leído de él trata de la opresión de la mujer en el Islam, y de cómo las feministas que denuncian rabiosamente la sociedad patriarcal de Occidente miran para otro lado, incluso disculpan la agresión que sufren las de su sexo a manos de los musulmanes. Como suelo hacer cuando reseño uno de estos artículos, traigo solo los asuntos que me han llamado la atención, no necesariamente los más relevantes, aunque en muchos casos los sucesos reseñados ya han sido mencionados en el blog. Allá van las noticias más curiosas:

Muslim groups, such as CAIR naturally rushed to defend their religion, maintaining that: «Teen rebellion is something that exists in all households in Canada and is not unique to any culture or background.» The Islamic Social Services Association said that the death was a case of domestic violence, and was a problem across Canada’s society.

Es decir, tras el asesinato de una adolescente que quería vestirse a la occidental en vez del pañuelo, por su padre, una asociación musulmana (la famoso CAIR) declaró que «La rebeldía adolescente se da en todas las familias, no es exclusiva de ninguna cultura». Pues conozco pocos padres que hayan matado a sus hijas por la forma de vestir, y que conste que, en mi opinión, muchas adolescentes visten como putas.

Australian-born Germaine Greer was an icon of the feminist movement. Her seminal book «The Female Eunuch» was first published in America in 1970, a radical response to Betty Friedan’s 1963 book, The Feminine Mystique

 

In 1999, Greer published The Whole Woman. Here, she attempted to compare FGM – which is forced upon young girls who have no rights of refusal – with breast enhancement, which is an adult woman’s choice. For Greer, an operation that robs a woman of the right to enjoy sex is justifiable as it is a part of «culture».

 

In 2004, Greer wrote: «I get a bit worried about certain heavily veiled ladies driving because they have no peripheral vision at all. You can understand why in some countries they are not allowed to drive.» In Saudi Arabia where women are banned from driving, they are given no choice about wearing the veil. In the West, only a few women, such as the Floridian former child-batterer Sultaana Freeman demand the right to drive while wearing a face veil (niqab).

Una de estas rabiosas feministas -¿os habéis fijado la cara de necesitadas que tienen? Como los aberchales; lo que necesitan es amor, o al menos un buen polvo– comparó la ablación del clítoris con los implantes mamarios. En otra arrancada dijo que entendía que en algunos países no dejaran conducir a las mujeres, porque el velo dificulta la visión. Otrosí, propuso que las mujeres protestaran contra la intervención militar en Afganistán usando burca.

Con buen criterio, un 75% de las trabajadoras norteamericanas consideran «feminista» como un insulto. El artículo termina con el caso de Yvonne Ridley, una periodista que fue a Afganistán y se hizo mahometana tras el secuestro. La echaron de al Yasira por su «estilo deslenguado y polémico», y después de Islam Channel, de Inglaterra. Tras ello, declaró que estaba «desesperada por la política de apaciguamiento los líderes musulmanes británicos». Vaya, que es más radical que ellos. Cosas de conversos.

The Failure Of Western Feminists To Address Islamist Abuse

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