Fracaso de la Brújula de Oro.
No habrá segunda ni tercera parte, al menos en EE.UU. El aviso ha funcionado.
No habrá segunda ni tercera parte, al menos en EE.UU. El aviso ha funcionado.
Digo no ha ganado, porque decir que lo ha perdido podría dar lugar a malos entendidos. Aquí está la noticia: Una empleada de British Airways pierde la batalla legal por su crucifijo.
Presentamos aquí el caso: El crucifijo que molesta a British Airways
Y, aquí, el cambio de política de BA: British Airways da marcha atrás en el caso del crucifijo
En mi opinión, y sin concer más detalles, debió aceptar el arreglo. Había conseguido la mayor, el cambio de política de BA y la dimisión-destitución del responsable directo de BA.
Se me ha pasado algo el arroz, porque esto es de hace varias semanas. En todo caso, sirve para demostrar el doble rasero de nuestras empresas.
Curioso:
Thousands of new immigrants, mostly Muslims, are adopting British names to avoid discrimination and fit in society.
“We saw a lot of Muslims change their names after the 9/11 attacks, but in the past few years it’s become much more widespread,” Mike Barratt, chief executive of the UK Deed Poll Service, told The Times on Sunday on January 20.
Names such as Karim and Mohammad are being changed to Kevin and Michael, while Abdullah Elfayoumi became Abdullah O’Fayoumi.
“We’re seeing a 20% increase, year-on-year,” said Barrat whose company is one of the country’s most popular and legally authorized companies that process online documents.
20% de incremento anual no está nada mal. Hay que tener en cuenta que solo un 20% de los musulmanes va a las mezquitas. Si renunciáramos al multiculturalismo y se ejerciera una mínima presión contra los radicales el problema del Islam en Europa estaría resulto. Pero cuando se les invita al parlamento europeo y se le aplauden sus amenazas…
He comparado a Mahoma y Lutero en otras ocasiones (aquí, aquí y aquí). Diversas lecturas que apoyan la tesis expuesta. La última una lectura del El Catoblepas en la que se expone el fanatismo, la intolerancia y el carácter criminal de los tres principales reformadores. Veamos algunos fragmentos: Empezamos con Lutero:
«lo que entonces escribí lo vuelvo a escribir ahora: que nadie tenga misericordia de los campesinos contumaces, obstinados y obcecados, que no se dejan decir nada; el que pueda, y como pueda, que les pegue, los hiera, los degüelle, los muela a palos como a perros rabiosos, […] con el fin de conservar la paz y la seguridad.» [Y añade Lutero:] «el burro pide palos y el pueblo quiere que se le gobierne con fuerza; esto lo sabía muy bien Dios y, por eso, puso en manos de la autoridad no la cola de zorro, sino una espada.»{1}
Suena coránico 100%. Como esto:
aunque Zwinglio en sus sermones invocara, como Lutero, el valor de la tolerancia, sin embargo acabaría enredándose en la labor castrense de atrincherar la fe y militarizar a gentes y ciudades a través de la creación de un ejército de milicias. Y aunque Calvino había utilizado las dotes de su pluma para luchar a favor de la libertad religiosa de los protestantes, no obstante cuando tuvo oportunidad de exhibir la liberalidad de sus ideas, silenció incluso con la muerte a sus enemigos doctrinales. (El adjetivo de «enragé» (rabioso) que el protestante español Miguel Servet utilizaba para describir la personalidad de Calvino era sin duda adecuado, visto el ardor con que este protestante francés perseguía a quienes pensaban de distinta manera.) En este ambiente, entonces, florecerían los Andreas Osiander que, además de anticopernicanos, postulaban el principio de protocolizar el dogma protestante haciendo uso del ejercicio de la fuerza bruta.
Es exactamente la forma de proceder de Mojamé. Como los mecanos hacen caso de sus estrafalarias predicas, toma la vía militar. Y la vía política:
Politizada la religión, lo que ocurrió, y tal y como ocurrió no podía haber sido de otro modo, sobre todo cuando vemos cómo Lutero buscó refugio y apoyo entre los príncipes alemanes, cómo Zwinglio consiguió validar sus instrucciones religiosas gracias al brazo todopoderoso de los representantes de la autoridad civil, o cómo hasta el propio Calvino procede a justificar la existencia de gobiernos despóticos desde el argumento de que los tiranos son signo de la voluntad de Dios.
Por su parte, los reformistas estaban bastante mal avenidos entre ellos:
Lutero extraditaba del país de su Reforma a papistas y católicos y acusaba a los seguidores de Zwinglio, o sea, a los zuriqueses, de «raptores de almas», y Zwinglio negaba los colores doctrinales de la bandera luterana e insultaba a Lutero tachándole de «maldito» y «blasfemo», y Calvino defendía la claridad expositiva de los libros sagrados frente al sentir de Zwinglio, que reparó en el sentido oscuro y en muchos pasajes ininteligible de las Sagradas Escrituras, o cuando Lutero creía en la transubstanciación del sacramento de la Eucaristía mientras que Zwinglio y Calvino pensaban que Cristo no estaba físicamente en el rito sacramental del pan y del vino, sino tan solo de forma simbólica.
Es decir, eran partidarios del libre examen siempre y cuando coincidiera con el suyo. Y aquí queda retratada la doblez de la protesta asimétrica:
Sin embargo, y antes de convertirse en El Papa de Ginebra, Calvino había publicado un escrito al estilo de Séneca titulado Sobre la clemencia (De Clementia, 1532), y como respuesta ante el ataque que el rey francés Francisco I iba a propinar a los protestantes. Cuatro años más tarde, y ya en su célebre Institutio (1536), Calvino volvía a incidir en la misma línea argumental, y a la obra adjuntaba una carta en la que exhortaba, de nuevo a Francisco I, a actuar con benevolencia, y no llevado por las brasas del odio. Estas tesis desaparecerían muy pronto cuando este extranjero en tierras suizas se transforma en político y jurista de fama internacional y exhibe, en la ciudad de Ginebra a partir del año 1537, cuán enorme e ilimitada es su monárquica sed de autoridad imponiendo el calendario de festividades, el control del ocio, la censura de libros, la forma de vestir y vivir, el modo de rezar y pensar en Dios, el aprendizaje de su catecismo, la regulación de las costumbres del pueblo… y, claro está, la aplicación del castigo de excomunión para refractarios y rebeldes.
De nuevo, pone de manifiesto una doblez similar a la del Islam. Y también esa obsesión por controlar hasta los asuntos triviales de la vida privada.



Léelo entero, no tiene desperdicio: Traidores de la libertad
No se refieren al Islam, no, sino a la Iglesia de Roma:
Los asesinos de la razón están ahí, en forma de obispos indignados, de abogados ultras, de fanáticos religiosos, de inquisidores agradecidos, de legionarios de la represión y de traidores de la democracia. Frente a ellos, en pie, nos encontramos hoy nosotros, los miembros de la Federación Internacional de Ateos, dispuestos a abordar un proyecto ético y cultural renovador.
No claudicaremos. El sufrimiento y la sangre de millones de herejes, disidentes y librepensadores a lo largo de la historia no fue en vano. Los verdugos de siempre temen que, de nuevo, su voz adquiera actualidad. Lo dijimos antes y lo decimos ahora: «Nuestra libertad es innegociable.» Muchas gracias.
Nótese también el tono llorón de la mención al dolor de las víctimas del pasado, de clara inspiración blochiana. A un verdadero ateo el dolor de las víctimas del pasado le es irrelevante. Sade les pediría un esfuerzo más si quieren ser ateos.
Léelo entero: Primer Concilio Ateo, la hetería felicitaria del ateísmo canalla