Autobuses turísticos españoles atacados e incendiados en Noruega

En las últimas dos semanas, han sido atacados por vándalos y ladrones dieciocho autobuses en la capital de Noruega. Entre ellos hay varios autobuses españoles. La policía dice que no encuentra relación entre los distintos robos.

Jorge Muñiz Paredes se encontró su autobús, aparcado al lado de la nueva Casa de la Opera de Oslo en llamas. Lo leí originalmente Gates of Viena (Meanwhile, Norway is Sinking into a Sea of Flames), pero veo que La Razón también lo cuenta:

En la últimas dos semanas 16 autobuses, de los cuales siete son españoles, han sido vandalizados e incluso quemados mientras se encontraban aparcados en distintos lugares de la capital nórdica.

Se desconoce quienes pueden ser los autores y nadie se explica por qué los autobuses de turistas se han convertido en el objetivo de estos actos, que al parecer sólo afectan a vehículos españoles y alemanes.

En los diarios noruegos y en la NRK, la televisión pública noruega, aparecía ayer Jorge Muñiz Paredes, el chófer del último autobús español siniestrado en Oslo.

Muñiz cuenta que primero le rompieron el parabrisas y, dos días después, se encontró el vehículo en llamas. «Mi empresa envía autobuses con turistas por todo Europa, pero nunca antes había pasado por una situación semejante. Si hubiera contando esto en una televisión española la gente creería que estaba en África en vez de Noruega» dice Muñiz.

El autobús español de la empresa Vera se encontraba aparcado frente al edificio de la nueva Opera de Oslo y era un vehículo completamente nuevo que se dedica a transportar turistas españoles de visita en la capital. Muñiz dice que está convencido que los vándalos fueron los que también le prendieron fuego.

Lo más extraño de todo es que nadie que pasara por los transitados lugares reaccionara ante lo que estaba pasando y llamara a la policía.

Vicente Ramos, responsable de Emeribus, una de la empresas españolas que tiene entre 8 y 10 vehículos con turistas en Noruega, ha dejado claro que están preocupados por la situación y que no quieren enviar más autobuses a Oslo si no se soluciona la seguridad.

«Nunca hemos pasado por semejante situación. Incluso en los aparcamientos de pago no dejan en paz a los autobuses» dice Ramos al diario Aftenposten.

Según el mismo medio, otras tres empresas españolas se han puesto de acuerdo para quejarse juntas de la situación a la embajada de Noruega en España y la embajada española en Oslo que les han prometido «seguir el caso».
Jorge Muñiz Paredes dice también que duda que su empresa y él mismo quieran volver a enviar autobuses con turistas españoles a Noruega si la situación no se arregla.

«Oslo no es una ciudad bonita como Roma o Paris. La única razón por la que venimos aquí es porque es la capital de Noruega. El vandalismo hace que nuestro trabajo sea inseguro y, si esto continúa, tenderemos que dejar de venir» dice Muñiz a la TV noruega.

Los lugares donde los autobuses han sido atacados son de los más centrales y concurridos de la ciudad. Frente a la Ópera, a las puertas de hoteles como el Scandinavia y el Radisson SAS, en la plaza del Ayuntamiento y en conocidas y populares calles del centro de Oslo.

Dicen que se desconoce quienes pueden ser los autores. El número de casos bien merece una investigación afondo, aunque me temo que Escandinavia no es ya lo que imaginábamos.

Ataques a autobuses de turistas españoles en Oslo

3 comentarios

  1. Suele ser habitual. El puritano Corán, tan perfecto en la teoría, tan sólo conduce a una ablación intelectural del individuo, el cual, como dice la raíz etimológica de la palabra, es indivisible. Al estar de facto partido en dos, uno la propia persona y otro el alien coránico que se introduce por la fuerza del terror en la mente de cada humano, surge la esquizofrenia. La realidad escindida o esquizoide vivida por el ciudadano permite de esta manera la convivencia de estrictas normas de conducta social y política con una amplia y tolerada hipocresía. Así, las sociedades impregnadas fuertemente por el Islam acaban siendo pobres en intelecto y abundantes en violencia, particularmente racial y sexual. Noruega es el exponente de como un pueblo, escaso en número y cobarde por lo acomodado, ha sido permeable a la invasión islámica, y ahora empiezan a verse las consecuencias. Francia, con tener un número mayor de muslimes, aún aguanta, por tener mayor disolvente social en el que encajar el soluto coránico. Otros países, como Expaña y similares, aguantan por lo mismo y otras razones particulares (sería interesante considerar que la reserva espiritual de Expaña se encuentre en Latinoamérica, pero cosas veredes Sancho). No es extraño lo que ocurre. La pena es que pueblos como el noruego, que al terminar la WWII se juramentaron para sus cuerpos especiales del ejército con el lema «Nunca más» (en referencia a que jamás les volverían a coger desprevenidos desde el Oriente) se hayan dejado invadir por una lacra, una pesadilla como el Islam, que acaba con todo, empezando por la propia persona. Y aquí, en Expaña, vamos por el mismo camino. Y conste que me juego el comentario, pues en la noticia no aparece referencia alguna a «minorías» de ningún tipo, especialmente islámica. Pero algo me da que no me equivoco, y que detrás de esto están los chicos del Allah Akbar.

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