Olimpiadas de China: Adiós al espíritu olímpico

No han hecho sino empezar, y lo han hecho con una ceremonia de inauguración que –dicen, yo no la vi- ha sido espectacular como ninguna. Además, el norteamericano Michael Phelps está batiendo records del mundo en natación desde el primer día. Lo hace de la forma más natural del mundo, parece bracear más despacio que los demás, a los que saca un cuerpo. Tampoco nos podemos quejar los españoles, ya que hemos conseguido morder el oro nada más empezar.

Con todo, siento como si fueran estos los juegos que marcaran el fin del movimiento olímpico. Las olimpiadas no son solo deporte, son la expresión pacífica del espíritu de competición. Y ahí es donde fallan las condiciones previas y necesarias a los juegos olímpicos.

El espectador ha olvidado que los juegos olímpicos griegos tenían un sentido religioso y político. Ésta página con la información básica del significado e historia de las antiguas olimpiadas, las auténticas, lo deja patente:

Los juegos Olímpicos se llamaron así porque se jugaban en en el Santuario de Olimpia, en el Peloponeso, en honor de Zeus, y los juegos comenzaban con una ceremonia y un sacrificio al Dios Zeus, y se disputaban en un estadio de la vecina ciudad de Élide.

Precisamente, entraron en decadencia tras la conquista de Grecia por los romanos, cuando dejaron de tener sentido político al perder Gracia su independencia. Y fueron suprimidos definitivamente por el emperador cristiano Teodosio, por paganos

Sobre la tregua olímpica, transcribo esta información (después de editarla):

La institución de la “Tregua” o “ekecheira” fue establecida en la antigua Grecia en el siglo IX a.C. mediante la firma de un tratado entre los reyes Ifitos de Élide, Cleóstenes de Pisa y Licurgo de Esparta.

Posteriormente, todas las demás ciudades griegas ratificaron este “acuerdo internacional”, gracias al cual se hizo realidad la inmunidad permanente y reconocida del santuario de Olimpia y de la región de Élide. Además, durante el período de tregua, los deportistas, artistas y sus familias, así como los simples peregrinos, podían viajar con total seguridad para participar en los Juegos Olímpicos o asistir a éstos, y retornar luego a sus respectivos países. Al aproximarse la inauguración de Juegos, la Tregua Sagrada era proclamada y anunciada por las “espondóforos”, ciudadanos de Élida que viajaban de ciudad en ciudad por todo el mundo griego difundiendo el mensaje.

Pero eso eran los JJ. OO. Antiguos. Los modernos fueron introducidos por el Barón de Coubertin. Wikipedia tiene esto sobre la fundamentación ideológica de la reposición de los juegos, y las consiguientes maniobras políticas:

En Inglaterra, esta idea no es bien recibida y la opinión pública decide quedar al margen. Alemania reaccionó intentando boicotear los juegos. Grecia se opone, y su jefe de gobierno, Tricoupis, quiso impedir su realización, pues aquel lío salía muy caro a su país.

Coubertin consiguió que el príncipe heredero de Grecia, el Duque de Esparta intercediera ante el káiser Guillermo, emperador de Alemania cuñado suyo, convenciendo a los ingleses y a su propio Gobierno. El príncipe consigue que se emitan una serie de sellos conmemorativos para conseguir el dinero para los juegos. Además crea una suscripción pública con tan buenos resultados que consigue que Jorge Averof, un rico de Alejandría, corra con los gastos de la reconstrucción del estadio de Atenas.

El 24 de marzo de 1896, día de Pascua de Resurrección, el Duque de Esparta, tras un discurso, descubre la estatua del mecenas Jorge Averof. El rey Jorge de Grecia pronuncia por primera vez las palabras rituales:

Declaro abierto los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas.

Son considerados una modificación revivida de los Juegos de Olimpia. Los Juegos Olímpicos fueron inaugurados en la primavera de 1896, gracias a las gestiones del deportista y educador francés barón Pierre de Coubertin.

Los Juegos Olímpicos modernos son el reflejo de un humanitarismo postcristiano occidental que no ha resistido el choque con un mundo fragmentado culturalmente y en el que Occidente ya no es hegemónico. Al estar fragmentado culturalmente, no hay dioses comunes a los que ofrecer los juegos. El vago humanitarismo postcristiano es, por supuesto, incapaz de llenar el vacío. Al perder la hegemonía, aunque aun vaya a la cabeza, la ex-Cristiandad es incapaz de imponer la paz que los JJ. OO. exigen. China puede burlarse del espíritu olímpico sujetando a su ciudadanía con una represión firme. Rusia puede aprovechar los errores de un vecino pequeño y mal aconsejado para invadir un país.

Los JJ. OO. son la ocasión adecuada para que los estados canallas y totalitarios muestren sus logros deportivos. Todos ellos ponen especial interés en recoger el prestigio que los triunfos deportivos acarrean.

Y no solo los estados canallas y totalitarios aprovechan la coyuntura, también el terrorismo internacional –es decir, musulmán- quiere sacar los réditos correspondientes. Ha sucedido en China, pero ya había sucedido antes.

JC de La Terminal nos recuerda muy oportunamente, en relación con los primeros atentados de Xinjian, en los que murieron 16 policías, que los primeros juegos olímpicos sangrientos fueron los de Munich en 1972, cuando los terroristas palestinos de Arafat iniciaron el terrorismo islámico internacional:

La Primera vez fue en Munich en 1972 cuando acabaron con la vida de 11 atletas olímpicos israelíes y un policía Alemán.

Ayer atacaron en China. Al menos 16 muertos. El «Partido Islámico de Turkestán» lleva ya cinco cobardes atentados recientes en China, entre ellos dos contra autobuses públicos.
Eso sí: los chinos y los israelíes sí saben qué hacer con los fundamentalistas islamistas suicidas misóginos: la rendición y la sumisión no están en sus planes.

Quedan aún muchos días. Los islamistas han realizado un segundo atentado, no especialmente sangriento para lo que acostumbran. La situación en Georgia puede acabar pudriéndose si Rusia intenta algo más que proteger los ciudadanos que prefieren pasaporte ruso y recuperar su influencia en esos territorios. El final no está escrito, pero el comienzo de estas Olimpiadas –a pesar del espectáculo de primera- no hace presagiar nada bueno para el prestigio y futuro de esta institución del legado griego que podría desaparecer de nuevo con el eclipse de Occidente.

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He tratado de los sucesos de Munich aquí: ¿Por qué hay terrorismo? ¡Porque funciona!

El éxito de la masacre de Munich (1972) lo cosechan los terroristas palestinos, dice Dershowitz, sobre todo dieciocho meses después, cuando Arafat es invitado a hablar ante la Asamblea General de la ONU (1974). La estrella de aquel terrorista sanguinario ya no dejaría de brillar.

Y también aquí: El espíritu de Munich. Herutx tiene también un resumen de los sucesos de “aquellos días de setiembre”, con las fotos de los asesinados. Enternece su imagen descuidada, tan diferente de la imagen cuidada de nuestros atletas actuales, por la llaneza que transmite.

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