5 responses to “¿Es difícil ser judío en España?”

  1. Artamir

    Unas palabras muy prudentes las tuyas.

    Por qué llama la atención de esa forma este señor, los judíos deberían sentirse libres para declarar su raza o religión, pero sin embargo quieren que sean los diferentes al resto, una élite que poco tiene que ver con la tolerancia o el amor al prójimo. Pero qué es eso de que tengamos que soportar que alguien nos grite al oído que es o no judío, acaso es tan importante para una sociedad democrática tener que escuchar la vida de algunas personas, son unos liantes como este señor.

    Ser judío es complicado en España si bombardeas a la población con el egocentrismo propio de estas personas.

    La única solución: La globalización y la asimilación racial.

  2. Montcalm

    Bueno, al margen de que todos sabemos cómo se cocinan las “estadísticas” y los “estudios”, lo que sí sería de agradecer es que por una vez todos los ingenieros sociales y moralistas progres definieran qué demonios es “rechazo” para ellos. Y ya de paso la celebérrima “xenofobia” (y no digamos el arma de destrucción psicológica del “racismo”).

    Porque ya está bien. Yo mismo vivo y he vivido rodeado de extranjeros, en medio de ellos, festejando con ellos y hasta jugándome el tipo físicamente por defender a un par de ellas. Pero claro, si me preguntan si me parece bien la “inmigración” de 640.000 extranjeros por año y la concesión de la nacionalidad por ius soli o por llevar un año en el país, pues tengo que decir que no. Tengo que decir que NO.

    Y si me preguntan si estoy de acuerdo con la propaganda cultural constante, perfectamente planificada y financiada, que intenta programarnos para que aceleremos el proceso de nuestra dilución vía multiculturalismo y mestizaje, pues tengo que decir que tampoco. Que eso todavía me gusta menos.

    (Sobre todo porque no soy subnormal)

    Lo cual, al margen de lo que haya hecho realmente en la vida me convierte en un apestado destinado a las regiones exteriores. No es que los miserables ingenieros sociales se crean sus propias acusaciones; es que no pueden permitir que nadie levante la voz.

    Si uno sabe de primera mano que ciertas empresas de cierto sector están intentando importar como sea ingenieros y trabajadores especializados para “reventar” (sic) los sueldazos de sus trabajadores españoles (1000 euros en capitales en las que el alquiler más barato vale 650) pues tiene que estar en contra. Si uno conoce que uno de cada cinco críos es hijo de extranjeros y que ese procentaje sube cadaaño, pues tiene que quejarse. No digamos cuando ya has visto media docena de casos de españolas adoctrinadas que de ninguna manera quieren ser madres con otros españoles, pero que si la cosa es ser más cosmopolita y exótica entonces sí, entonces sí están dispuestas.

    De estas cosas no se habla porque es doloroso y humillante. Pero es lo que hay.

    Y claro, a quienes señalan estos hechos los llaman de todo… para que no los señalen (no sea que así revienten el negociazo de algunos). Negociazo ideológico y económico. Pero la realidad sigue ahí aunque no se la quiera mirar. Y la realidad es que en tres o cuatro décadas los españoles autóctonos seremos minoría en nuestra propia tierra.

    Con esto pasa como con los animales salvajes cuando están famélicos y desesperados. Tienen miedo al fuego y las armas, pero el hambre aprieta. Llega un momento en el que tienen más miedo de la muerte por inanición que de las hogueras y los palos. Y entonces saltan dentro del campamento. Si nuestros destructores se creen que las acusaciones de esto y aquello –terrorismo psicológico– van a surtir efecto para siempre es que son más imbéciles de lo que parecía. Que se aplique el cuento don Martín.

  3. embajador

    ¿Sabes cuantos judíos hay en el mundo?. El día que me lo contaron me quedé sorprendidísimo: menos de 15 millones. En TODO el mundo. Algo así como el 2 por MIL de la población mundial.

    De modo que no es que en España no haya judios, es que no hay judios en NINGUN sitio.

    No me creo que en España hubiera nunca 600.000 judíos. Eso es sencillamente mentira. Lisa y llana.

    Y lo que hace Varsavsky con ese artículo es perpetuar el estereotipo del judío mentiroso, llorón y fullero. Curiosamente resulta ser él el antisemita. Asi de claro.

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