Hacia una crisis planetaria de repercusiones desconocidas

Cualquiera que hubiera advertido de esto hace dos meses hubiera sido considerado un paranoico con fijaciones apocalípticas, y, sin embargo, hacia allá vamos.

El actual crack financiero ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestras sociedades. Se han repetido los intentos de las autoridades políticas y monetarias de enderezar la situación parcheando aquí y allá. Han tratado de que el público recupere la confianza en los bancos, en los mercados, en las monedas… Ha sido imposible a pesar de los recursos aportados (El rescate financiero de EEUU asciende ya a 3,2 billones de dólares y podría duplicarse):

De este modo, hasta el momento, el Ejecutivo federal ha comprometido cerca de 3,2 billones de dólares para auxiliar al conjunto del sistema financiero en EEUU. Es decir, casi el 60 por ciento de la actual deuda pública de EEUU (5 billones de dólares).

Sin embargo, la factura final puede ser, incluso muy superior. Y ello, sin tener en cuenta los rescates bancarios concretos aprobados hasta el momento por la Administración Bush, y que afectan a entidades de la talla de Bear Stearns, los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, Indy Mac, la aseguradora AIG, o la inevitable quiebra de las agencias monoline (aseguradoras de bonos crediticios), entre otros bancos también nacionalizados. Algunos analistas coinciden en avanzar cifras astronómicas para evitar nuevas bancarrotas.

Por ello, el coste del rescate financiero amenaza con elevarse a medio plazo a 5 billones de dólares. De hecho, algunos de los analistas financieros consultados por este periódico aumentan esta cifra hasta los 7 billones de dólares a corto y medio plazo.

Con todo, el rescate no será suficiente para reconducir la situación. Servirá de poco, porque la actual crisis es algo más que una simple crisis económica habitual. Estamos ante una crisis financiera de tal magnitud que ha pasado a ser crisis de confianza, y que hará a mucha gente replantearse su vida y sus convicciones.

Por primera vez desde hace muchos años, podrían desencadenarse en Europa disturbios. El presidente de la Unión Europea advertía hace unos días de que si fracasa la cumbre financiera del G-20 habría riesgo de «revueltas populares». Sin duda las habrá, aunque difícilmente podrían las discusiones del G-20 detenerlas, porque la cumbre de los 20 no puede resolver la actual crisis. No puede porque no quiere tratar ni la causa de fondo de esta crisis -el abandono de los valores conservadores: laboriosidad, ahorro y familias grandes- ni se atreve a explicar la causa inmediata: la concesión masiva por las instituciones finacieras de créditos a clientes insolventes que llevan años gastando por encima de sus posibilidades.

Estamos en un momento crítico del capitalismo, porque la moral socialista que lo ha infiltrado ha hecho que el sistema económico se haya sobrecargado de créditos incobrables y, a la vez, impide que se purge de estos créditos por los métodos tradicionales. Nuestra élites políticas están ante un roto demasiado grande para dejar que las cosas sigan su curso natural, pero, a la vez, es también demasiado grande para que puedan arreglarlo con las herramientas usuales de gasto público y tipos de interés.

La teoría económica lleva más de 50 años asegurando al público que el poder político puede estabilizar la economía, haciendo que los ciclos de expansión y depresión pasen a la historia. Una vez que sea evidente para el público -pasadas unas semanas de la reunión del G-20 a más tardar- que la clase política ya nada puede hacer por contener el avance de esta crisis, pues se le han acabado las recetas, se desencadenará una espiral de sucesos que escaparán al control del poder político. El desenlace solo puede ser dramático.

Algo parecido cuentan aquí: «Estamos ante una crisis moral, de todo un sistema de contravalores que se derrumba»

* * * * *

Relacionado con esto. Occidente entero se parece a la Alemania de los años 20, a la República de Weimar. La misma desorientación moral, el aire de decadencia, el hedonismo, la obsesión por el sexo, por la cultura, las diversiones – el mismo «vivir al día», las fuerzas de la cultura preocupadas por el «yo» y sus ridículas obsesiones particulares, ajenas a la catástrofe inminente que está ala vuelta de la esquina.

Augusto también los desarrolla: La historia no se repite igual pero parecida.Paralelos entre 1930 y el 2008

6 Comentarios

  1. La historia no se repite igual pero parecida.Paralelos entre 1930 y el 2008

    El paralelismo debe ser que en ambos casos fue provocado. Se acercan decadas de problemas economicos, conflictos sociales y militares. Deberiamos estar contentos porque gente que antaño vivian mas o menos bien, pero despreocupados, ahora no viviran tan bien y se preocuparan mas, van a empezar a hacerse preguntas.

  2. Recientemente, se ha encontrado el siguiente manuscrito – una crónica histórica- de más de tres mil años de antigüedad:

    » Y el pueblo Calcaso, gracias a sucesivas generaciones de decadencia intelectual y moral, logró edificar una fuerte y próspera civilización».

    Ah, las lecciones de la historia!

  3. El rescate servirá para algo muy importante: arramblar con el remanente que los incautos inversores (preferentemente pequeños) aún mantienen en ese juego de truhanes que llaman la bolsa.

  4. Usa tiene dos opciones: formar parte del bando ganador de la tercera guerra mundial para que los perdedores paguen sus deudas durante los proximos 100 años o se hunde en la miseria y los conflictos civiles y la miseria destruyen al pais. Mi padre piensa en lo segundo pero yo discrepo, Usa no se hunde sin usar parte de su arsenal belico y eso en el mejor de los casos es un conflicto que ni en las peliculas.

    A mi este tio me gusta, he leido muchas cosas suyas y estoy con el en casi todo.

    El “egoísmo económico” de EE.UU.
    El mundo se cansa del dominio del dólar

    Paul Craig Roberts
    CounterPunch

    ¿Qué explica la paradoja de la fuerte subida del valor del dólar contra otras monedas (excepto el yen japonés) a pesar de la desproporcionada vulnerabilidad de EE.UU. a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión?

    La respuesta no yace en la mejora de los fundamentos de la economía de EE.UU. o en mejores perspectivas para que el dólar mantenga su papel de moneda de reserva.

    El aumento del valor de cambio del dólar se debe a dos factores:

    Un factor es la huída tradicional hacia la moneda de reserva resultante del pánico. La gente hace simplemente lo que ha hecho siempre. Pam Martens predijo correctamente que la demanda de notas del Tesoro de EE.UU. provocada por el pánico fortalecería el dólar de EE.UU.

    El otro factor es el desdoble del carry trade [financiarse en una divisa para invertir en otra]. El carry trade se originó en los tipos de interés extremadamente bajos en Japón. Inversionistas y especuladores pidieron prestados yenes japoneses a una tasa de interés de un medio por ciento, convirtieron los yenes en otras monedas, y compraron instrumentos de deuda de otros países que pagan tasas de interés mucho más elevadas. En efecto, estaban obteniendo fondos prácticamente gratuitos de Japón para prestarlos a otros que pagaban intereses más altos.

    La crisis financiera ha revertido este proceso. Los tóxicos derivados estadounidenses fueron vendidos en todo el mundo por Wall Street. Han puesto en peligro los balances y la solvencia de instituciones financieras en todo el mundo, incluyendo a gobiernos nacionales como Islandia y Hungría. Bancos y gobiernos que invirtieron en los atribulados instrumentos financieros estadounidenses vieron que sus propios instrumentos de la deuda estaban en peligro.

    Los que usaron préstamos en yen para comprar, por ejemplo, instrumentos de deuda de bancos europeos o bonos islandeses, enfrentaron pérdidas potencialmente catastróficas. Inversionistas y especuladores vendieron sus instrumentos financieros de mayor rendimiento en una lucha por conseguir dólares y yenes para pagar sus préstamos japoneses. Este hizo subir los valores del yen y del dólar de EE.UU., la moneda de reserva que puede ser utilizada para pagar deudas, e hizo bajar los valores de otras monedas.

    La subida del dólar es temporal, y sus perspectivas son poco prometedoras. El déficit comercial de EE.UU. disminuirá por los menores gastos de los consumidores durante la recesión, pero seguirá siendo el mayor del mundo y EE.UU. no lo puede reducir exportando más.

    La manera como se financia el déficit comercial de EE.UU. es que extranjeros compran más activos en dólares, que ya pesan demasiado en sus portafolios.

    El déficit presupuestario de EE.UU. es grande y crece, agregando cientos de miles de millones de dólares más a una deuda nacional que ya es muy grande. Ya que los inversionistas huyen de las acciones hacia notas del gobierno de EE.UU., el mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. dependerá temporalmente menos de gobiernos extranjeros. No obstante, la carga sobre los extranjeros y sobre los ahorros del mundo de tener que financiar el consumo estadounidense, las guerras del gobierno de EE.UU. y su presupuesto militar, y el rescate financiero de EE.UU. es resentida cada vez más.

    Este resentimiento, combinado con el daño hecho a la reputación de EE.UU. por la crisis financiera, ha llevado a numerosos llamados a favor de un nuevo orden financiero en el que EE.UU. juegue un papel de importancia sustancialmente menor. “Superar la crisis financiera” son las palabras clave para el resto de la intención del mundo de derrocar la hegemonía financiera de EE.UU.

    Brasil, Rusia, India y China han formado un nuevo grupo (BRIC) para coordinar sus intereses en la cumbre financiera de noviembre en Washington, D.C.

    El 28 de octubre, RIA Novosti informó que el primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió a China que los dos países utilicen sus propias divisas en su comercio bilateral, evitando así el uso del dólar. El primer ministro de China, Wen Jiabao, respondió que el fortalecimiento de las relaciones bilaterales es estratégico.

    Europa también ha notificado que se propone ejercer un nuevo papel de liderazgo. Cuatro miembros del Grupo de Siete naciones industriales: Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, utilizaron la crisis financiera para pedir reformas globales del sistema financiero mundial. Jose Manual Barroso, presidente de la Comisión Europea, dijo que un nuevo sistema financiero mundial es posible sólo “si Europa tiene un rol de liderazgo.”

    El presidente ruso, Dmitry Medvedev, dijo que el “egoísmo económico” de la “visión unipolar del mundo” de EE.UU. es una “política sin porvenir.”

    Las masivas reservas de divisas extranjeras de China y su fuerte posición en la manufactura han dado a China el papel dirigente en Asia. El primer ministro adjunto de Tailandia, llamó recientemente al yuan chino “la legítima y ungida moneda convertible del mundo.”

    Normalmente, los chinos se muestran muy circunspectos en lo que dicen, pero el 24 de octubre, Reuters informó que el People’s Daily, el periódico oficial del gobierno, en un comentario en primera plana, acusó a EE.UU. de saquear “la riqueza global mediante la explotación de la dominación del dólar.” Para corregir esta situación inaceptable, el comentario llamaba a que los países asiáticos y europeos “proscribieran el dólar de sus relaciones comerciales directas, basándose sólo en sus propias monedas.” Y este paso, dijo el comentario, es sólo un primer paso para el derrocamiento de la dominación del dólar.

    Los chinos están expresando otros pensamientos que merecerían la atención de un gobierno estadounidense menos iluso y arrogante. Zhou Jiangong, editor de la publicación en línea, Chinastates.com, preguntó recientemente: “¿Por qué debiera China ayudar interminablemente a EE.UU. a hacer deudas en la creencia de que el crédito nacional de EE.UU. puede expandir sin límite?”

    La solución de Zhou Jiangong para los excesos estadounidenses es que China se haga cargo de Wall Street.

    China tiene el dinero para hacerlo, y los prudentes chinos harían un mejor trabajo que la multitud de ladrones que han destruido la reputación financiera de EE.UU. mientras explotaban al mundo a la busca de bonificaciones multimillonarias en dólares.

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    Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Asimismo, fue redactor jefe asociado del Wall Street Journal, en su sección de editoriales, durante 16 años columnista de Business Week, y columnista de Scripps Howard News Service and Creator’s Syndicate en Los Angeles. Ha ocupado numerosas cátedras universitarias, incluyendo la Cátedra William E. Simon Chair en Economía Política, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Universidad de Georgetown e Investigador Invitado Sénior, Hoover Institution, Universidad Stanford. Fue condecorado con la Legión de Honor por el Presidente de Francia y con la Medalla de Plata del Tesoro de EE.UU. por “sobresalientes contribuciones a la formulación de la política económica de EE.UU.” Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

    http://www.counterpunch.org/roberts10302008.html

  5. Si alguno no lo conocia y quiere leer algo mas sobre este hombre, el equipo de rebelion.org ha traducido varios articulos suyos. Quiero aclarar que no simpatizo con la gente de rebelion, que son casi todos de extrema izquierda. Pero respecto a Usa estoy con ellos al 100%.

    Ya os lo comente, despues de lo de kosovo deseo la destruccion de Usa, por parte de musulmanes, rusos, chinos o alienigenas, tanto me da.

    http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Paul%20Craig%20Roberts&inicio=0

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