Interesantísimo este artículo de Rebelión que me pasa Stern. No hay porque tragarse toda la carnaza progre, pero resulta muy interesante comprobar las ínfulas que se gasta el turco, cada vez más aparatosas…
En particular, el desaire público del primer ministro Recep Tayyip Erdogan al presidente israelí Shimon Peres del jueves pasado en un debate en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, captó el interés del mundo islámico y supera la división chií-suní. De repente, Erdogan toma la forma de un sultán otomano moderno con un imperio que se extiende por las llanuras mesopotámicas, los desiertos árabes, el Valle del Nilo, el Levante y el Magreb, hasta el corazón de África.
La “postulación” de Erdogan a un Premio Nobel se basaría de modo endeble en las 56 palabras que pronunció en el debate de Davos, cuando amonestó a Peres: “Usted es más viejo que yo y su voz es muy fuerte. El motivo para que alce su voz es la psicología de la culpa. Yo no elevaré tanto la voz. En cuanto al tema de matar, sabéis bien cómo matar. Cómo bombardeasteis a los niños en las playas [de Gaza], como los matasteis, eso yo lo sé bien.”
Erdogan volvió de Davos a Estambul y fue recibido como un héroe. Los sondeos de opinión muestran que más de un 80% de los turcos apoyan su tajante réplica y su “retirada en señal de protesta” del debate. La popularidad del AKP asciende a más de un 50%, tanto que los partidos de oposición, que esperaban aprovechar los problemas económicos de Turquía en las elecciones locales a fines de marzo, se sienten alicaídos.
Para citar a uno de los principales comentaristas turcos, Mehmet Ali Birand, de CNN Turk, Erdogan ha “perturbado” un equilibrio delicado en la política exterior de Ankara y “se ha colocado, con su país, en una posición arriesgada… Será interpretado como un lento alejamiento del campo de Israel-EE.UU.-Unión Europea-Egipto-Arabia Saudí… Incluso si no cesan las relaciones con Israel, el color comenzará a cambiar de ahora en adelante y cambiará hacia la aversión. Si no son equilibradas de inmediato, las relaciones entre Israel y Turquía no se recuperarán fácilmente. Los reflejos serán vistos en Washington y en los mercados monetarios.”
Pero Israel tomó con calma la crítica turca. Israel dijo que Erdogan estaba siendo “impulsivo”. Erdogan replicó: “Yo no soy impulsivo. Hablo como nieto del Imperio Otomano, que aceptó a vuestros antepasados cuando fueron exiliados… La historia los acusará [a Olmert y Livni] de mancillar a la humanidad… Es imperdonable que un pueblo que en su historia sufrió tan profundamente pueda hacer algo semejante.”
En resumidas cuentas, perjudica más a Israel que a Turquía que se haya desarrollado un déficit de confianza. Turquía tiene muchos amigos en la región, mientras que Israel apenas tiene alguno. Turquía es un aliado irremplazable para Israel no sólo en Oriente Próximo, sino en todo el mundo musulmán. Con la posible confrontación estadounidense-iraní y la resultante realineación en la región, Israel (y los Estados árabes pro-occidentales) necesitan a Turquía como “contrapeso” más que en ningún momento antes. Iraq ya no puede jugar ese papel. Como muestra el efusivo saludo iraní a Erdogan, Teherán también está fuertemente consciente de los nuevos imperativos.
Y pensar que los judíos afincados en Europa están entregados a la causa de la adhesión de Turquía…






[...] efecto, primero fue la denuncia de la operación en Gaza (Implicaciones geopolíticas del desaire de Erdogán hacia Israel), recientemente la suspensión de las operaciones militares de la OTAN. Ahora esta visita… No [...]