La Fundación de Juan March (banquero del Alzamiento), vehículo de propaganda progre

Me refiero a la exposición que el centro de la Fundación en Madrid (Castelló 77), “La Ilustración Total. Arte Conceptual de Moscú 1960-1990“, exhibía las pasadas navidades, y cuyo folleto tengo entre mis manos.

En la presentación introductoria, firmada por la propia Fundación Juan March vemos calificado al estalinismo (“programa artístico-político de la época de Stalin”) como “proyecto utópico radical dirigido a trasformar el mundo en toda su extensión y la historia en su totalidad”. La descripción de un régimen estrictamente criminal como “proyecto utópico radical” me deja estupefacto. Contrasta además con las furibundas condenas que la cultura oficial española exige cuando se trata del franquismo. Y no, no es la Casa del Pueblo ni es Instituto de Estudios Marxistas (pongo por ejemplo) quien así lo afirma, sino la fundación del finado banquero de los rebeldes del 18 de julio y “último pirata del Mediterráneo”.

El texto del artículo principal del folleto es responsabilidad conjunta de la Fundación, el Schirn Kunsthalle Frankfurt y una tal Catalina (Ekatarina) Bobrínsakaia. Tiene esa misma tónica de normalidad. Unos ejemplos:

p. 5: Las “condiciones culturales peculiares” de la URSS son descritas como “Las de una utopía efectivamente realizada según un plan artístico total“.

¿Una utopía el régimen soviético? Me asombra la desfachatez con que se escupe sobre las decenas de millones de víctimas del régimen, Todo con la disculpa de “la Cultura”, convertida en coartada de vendedores de humo y hasta de canallas.

p. 6: “De la configuración de la vida soviética como una realidad artística e ideológica total se derivan todos los rasgos del peculiar funcionamiento del arte bajo el régimen soviético”.

Nótese el rodeo perifrástico que evita calificar directamente como totalitario al régimen soviético. Por lo demás, no se habla de esos rasgos: completa ausencia de libertad de expresión para el artista, censura, exilio, represalias. NO, se habla simplemente de “oficialismo” que se compara neutramente al mercado de Occidente, legitimando por tanto  la censura y la represión. La siguiente cita es del mismo tenos.

p. 7: “A diferencia de la cultura de masas de Occidente, dedicada a satisfacer el ocio y el consumo de esas masas y dominada por la imagen, la cultura de masas del comunismo estaba dedicada a educar a las masas…“.

Sigue una presentación de los artistas expuestos.

p. 14: “Las obras del conceptualismo romántico moscovita, al que está dedicada esta exposición, deben entenderse como la reflexión sobre las condiciones en las que queda una cultura cuando un proyecto utópico triunfa y se mantiene como sistema político durante un largo período de tiempo, más que (como es el caso del modelo habitual den Occidente) como estrategias de una instancia crítica -el artista- enfrentada al poder y al mercado”.

Insisten en la utopía. Nótese la advertencia que avisa de que no hay crítica en este arte, sino muestra de las consecuencias artísticas de “la utopía”. Más:

p. 14: “… ningún otro proyecto utópico ha conseguido trasformar la vida según un plan artístico total y mantenerlo durante décadas, de modo que en Occidente carecemos de esa experiencia“.

Nuestras “fuerzas de la cultura” la echan seguramente de menos. De los obreros no estoy ya tan seguro.

Kosolapov. Lenin. Coca-cola

El folleto termina con tres hojas dedicadas reseñar, por una parte, los principales sucesos de esta escuela artística, y por otra, los sucesos históricos más destacables. La firma Ekatarina Bobrínsakaia. Me llaman la atención los siguientes:

1972: “Emigración forzada de Iosif Brodski”.

Imagino que deportación o expulsión es impropio tratándose de una utopía.

1974: “El Congreso de EE. UU. adopta la enmienda Jackson-Vanik, que vincula el régimen de comercio entre la URSS y EE. UU. a la libre emigración de los judíos de la URSS“.

El hecho de que los EE. UU. han subordinado en muchas ocasiones su política exterior a los intereses judíos es, creo, difícilmente refutable. Desde luego, son muy libres de hacerlo.

1988: “Emigraron de la URSS Komar & Melamid”.

Se echa de menos que digan la razón. De una utopía no tiene sentido “emigrar”.

1980: “Disturbios obreros en Polonia”

Je. Así se expresa también “la burguesía”.  Pero esta es la mejor:

1986: “Avería en la Central Eléctrica Atómica de Chernóbil cerca de Kiev”.

El mayor accidente nuclear calificado de avería. Un buen remate.

* * * * *

Una curiosidad. En la página sexta, el régimen soviético queda definido como “una versión peculiar de la ilustración europea” que “desplegó, a partir de 1917 -y sobre todo en la época de Stalin- una praxis política artística y estética que sustituyó el conocimiento de lo real por la transformación de lo real” (se refiere a la undécima tesis de Marx). En esto tengo que darles la razón. El Estalinismo es un producto de la Ilustración: Liberalismo, fascismo y comunismo. Y no un hijo bastardo, sino legítimo. Quien no lo crea así que proteste.

http://www.revistadearte.com/wp-content/uploads/2008/10/zajarov-vadim-inscripciones-en-la-mano-adquiri-enemigos.jpg

Leonid Sokov

Fotos de aquí:

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