Miles de chinos Han persiguen por las calles a los Uigures musulmanes

Siguen los disturbios raciales-religiosos en China: Los «han» acosan a los «iugures» refugiados en una mezquita. Mas: Miles de chinos Han persiguen por las calles a los Uigures musulmanes

Lo que más me llama la atención es que no haya protestas en los países musulmanes, al contrario de lo que ha pasado en Alemania (El asesinato racista de una mujer egipcia en Alemania enfurece a sus compatriotas). No las hay porque saben que no servirían de nada: los chinos no se dejan achantar.

11 comentarios

  1. Estas noticias sólo consiguen hablar muy bien de los chinos.

    Es posible que la Historia reserve un papel memorable a China y a la India en la lucha contra la islamización del mundo. Es alentador ver como los musulmanes se vienen abajo cuando no hay progres y ONGs inmigracionistas (como los autodenominados Movimiento contra la intolerancia y SOS Racismo, en España) que los alienten y que les sirvan de quintacolumanistas.

    Es hora de que se vaya viendo la esencia de estos progres y estas ONGs inmigracionistas: la traición.

  2. León Riente

    «Estas noticias sólo consiguen hablar muy bien de los chinos.»

    En lo concerniente a su tratamiento sin escrúpulos de la cuestión islamista en sus fronteras, estoy de acuerdo.

    «Es posible que a Historia reserve un papel memorable a China y la India en la lucha contra la islamización del mundo.»

    Es muy posible, así lo veo yo también.

    Pero debo hacer alguna puntualización. Al igual que en el caso israelo-palestino debemos guardar ciertas distancias con los distintos actores de este conflicto y no caer en el error de considerar necesariamente amigo o aliado aquél que tiene un enemigo común con nosotros.

    El islamismo (o el islam a secas) está en guerra contra el mundo entero, por así decir. Contra los cristianos (ya sean católicos, protestantes) u ateos de Occidente, con los ortodoxos griegos, eslavos, caucásicos e incluso etiópicos, contra los hindúes en Cachemira y otras regiones indias, contra los judíos en Israel, contra los budistas en Tailandia, Birmania, Indonesia y zonas aledañas, contra los católicos filipinos, contra los cristianos y animistas del Sudán, contra los cristianos de Nigeria, contra los comunistas/confucionistas/budistas en la provincia china de Sinkiang-Uigur, etc.

    Que el islamismo reciba golpes me parece bien, vengan de donde vengan, y sea donde sea que los reciba. En el momento en que el islam me está invadiendo y agrediendo no me siento obligado a tener ninguna clase de escrúpulos con los que forman parte del ejército de mis enemigos. No seré yo por lo tanto que me indigne y asuste por la represión contra el islamismo o contra poblaciones solidarias con el proyecto de dominación islámica de Occidente y del mundo. Es cierto que aquí hay otras cuestiones en el origen de ese conflicto. Pero como en el caso israelo-palestino no quiero tenerlas en consideración porque no me sirven de nada para la única causa que me interesa, que es la causa del hombre blanco europeo dueño de su destino, libre de toda servidumbre y amo absoluto de su patria europea.

    Si la represión china en esa lejana provincia sirve (aunque sea indirectamente) a los intereses que son los nuestros, bienvenida sea, como bienvenida sea cuanto hace Israel contra los palestinos, si con ello, a la larga, sacamos algún provecho en nuestra propia lucha contra el islam y su proyecto de conquista.

    Por lo demás, no me siento muy entusiasmado en hacer ningún gesto público de aprobación o de felicitación a aquellos que considero, en el orden general, que están lejos de ser nuestros amigos o aliados en nuestros propios conflictos y desafíos. Que los chinos le den fuerte a sus musulmanes no me causa ninguna pena sino cierta envidia de que nosotros no estemos aún en ese capítulo. Pero de ahí a poner a los chinos (o los israelíes) en un pedestal media una distancia que no recorreré.

    Estos chinos son una raza invasora y dañina. Invadieron en el pasado a Manchuria y la colonizaron al punto que la etnia manchú se ha fundido en la masa de los nuevos colonos. Otro tanto para el Tibet, cuya población ya es mayoritariamente de etnia han. Lo mismo para el Sinkiang-Uigur, donde el elemento autóctono es minoritario frente a la masiva inmigración china. También han hecho lo propio en Taiwán, donde los exiliados nacionalistas del continente han colonizado la isla y reducido los autóctonos a un estado de completa inferioridad política y social. Y se puede decir lo mismo (guardando las distancias) acerca de las colonias chinas en otros lugares del mundo, donde a una escala mucho más reducida, también han reproducido ese mismo esquema habitual: en algunos países del Sudeste Asiático (menos Vietnam de donde fueron expulsados allá por el año 1979, si la memoría no me falla, en la famosa crisis de los «boat people»), e igualmente en las diversas «Chinatows» dispersas por todo el mundo (vayan al barrio chino de Nueva York o al de San Francisco y se sentirán en alguna ciudad china de Extremo Oriente). Resumiendo: que estos chinos son una raza de sanguijuelas, que hay que temer y combatir. Llegan, se instalan, pueblan, colonizan, y se hacen dueño de todo lugar donde ponen la planta de los pies. Eso mismo lo vamos a vivir pronto en España. Lo estamos viviendo ya.

    Si los chinos le dan con un caño a sus musulmanes, pues muy bien, pero no por eso los considero ni mis aliados (aunque podemos sacar algún provecho mutuo en algún momento) ni mis amigos.

  3. Arjun, pues claro. Lo que dices en casi todo el artículo es mi elipsis, pero es conocido que lo comparto.

    A lo que me refería exactamente, y que tú mismo lo has mencionado, es a dos cosas. Por un lado, al hecho de que es ejemplar y pedagógico que los chinos afronten la cuestión islámica en su país sin tantos miramientos ni complejos de culpa como aquí. Han obligado a los musulmanes a retroceder en su extremo oriental norte, esos son los hechos. Ya me gustaría a mí ver al pueblo español por las calles combatiendo la islamización. No son los chinos mis aliados, como dices, pero en esto sí podrían ser maestros de muchos españoles.

    Por el otro, a que es bueno que los musulmanes, mayor amenaza en el presente para Europa (que no nos debe hacer olvidar otras como la nefasta colonización amerindia) se encuentren con enemigos por doquier. También han visto un bastión poderoso en la mayoritaria población hindú de La India. Prefiero que mi mayor enemigo tenga tres enemigos a que tenga uno solo. Además, llegado el momento, una Europa que no estuviera sometida a gobiernos de ocupación sí podría plantear alianzas estables anti-islamización con estados-subcontinentes como La India (que no es China).

    De todas formas, aquí hay un problema de fondo. Dices «Lo mismo para el Sinkiang-Uigur, donde el elemento autóctono es minoritario frente a la masiva inmigración china». Ignoro si el elemento autóctono es la raza uigur (desde luego serán bastante más autóctonos que los chinos han), pero lo que es seguro es que la religión islámica que siguen los uigures no es autóctona de la zona y que llegó mediante el combate. ¿A partir de qué momento se generan «derechos de autoctonía»? La Historia no se detiene y lo que pomposamente se denomina «derecho internacional» no es sino una relación de fuerzas. Una parte no despreciable de la población musulmana de Al Ándalus era de raza hispanorromana, eran por tanto «autóctonos». Pero no vamos a ser esclavos de la genética. Si optaron por lo musulmán, si renunciaron a resistir con dignidad, como mozárabes, veo correcto que compartan el destino de los descendientes de los invasores musulmanes árabes y bereberes (omito aquí el mestizaje que pudo tener lugar entre estos tres grupos). Lo mismo que vería bien que los musulmanes europeos conversos fueran expulsados del continente nuestro una vez liberado. Por traidores.

    Un pueblo no tiene derecho a sino capacidad de. La Historia nos enseña que no han sido abogados ni tribunales los que han “restablecido” los “derechos” de un pueblo. El estar antes, el llegar antes, el constituirse antes, dicho de un pueblo, no sirve de nada frente a la superioridad de una espada extraña. No fue la reivindicación de derechos lo que logró la restauración de estados y pueblos bajo yugo extranjero, sino la superioridad demográfica y guerrera nativa. Nunca una legión de litigantes restableció un “derecho” nacional.

  4. Ni China ni Israel (que también mencionaba en mi comentario) pueden ser tomados como modelos para Europa y sus pueblos, pero si pueden ser tenidos como ejemplos. Me explico, pues podría interpretarse eso como una contradicción. Nosotros los europeos no podemos nunca tomar a estos dos casos (y otros sin duda) como un modelo a imitar: ni somos ni debemos desear ser nunca como ellos en casi nada. Nos separan abismos sicológicos y morales insalvables. Pero debemos reconocer que ellos tratan sus asuntos con una seguridad y una ausencia de remordimientos que yo desearía para nosotros. Los complejos y escrúpulos que nos atan de pies y manos y nos imposibilitan para la acción es algo totalmente ajeno a la mentalidad y el accionar de otros pueblos y culturas. La conciencia de su valía (acertada u errónea, esta no es la cuestión, pues ellos están convencido de ella), la certeza de su superioridad, el convencimiento de sus derechos, eso es lo que yo les envidio y desearía para los europeos, actualmente deprimidos y avergonzados, totalmente perdidos en un mundo que ni entienden ni están ya en condiciones intelectuales y morales de entender y menos de dirigir. Es eso lo que yo considero un ejemplo a seguir por esta Europa totalmente castrada e impotente, incapacitada para la resolución de sus problemas. El que aplauda lo que hacen los israelíes o los chinos (en esta cuestión) no me hace en ningun momento desear ser como ellos ni me lleva al equivocado entusiasmo de identificarme con ellos. En esta lucha contra la islamización del mundo, que amenaza naciones y pueblos distintos y diferentes, podemos llevar incluso a cabo acciones conjuntas, establecer alianzas estratégicas, pero sin perder de vista, por encima de un objetivo común coyuntural de primera magnitud, la naturaleza de nuestras profundas diferencias y antagonismos en otras cuestiones fundamentales.

    En lo tocante a la cuestión de si los uigures son el elemento autóctono de esa región, reconozco que lo único que sé a ciencia cierta es que su presencia es anterior al elemento propiamente chino. Es muy aventurado afirmar sin riesgo de error cual es el pueblo «autóctono» de tal o cual país o territorio, debido a los movimientos migratorios multiseculares de las poblaciones humanas a lo largo de la historia. Como bien dices (y no había reflexionado sobre esto, sin desconocer el dato), la religión islámica no es autóctona del Sinkiang. Es posible que antes de la llegada del islam, los pobladores de esas regiones fueran budistas o confucianistas (o tal vez animistas, lo digo con reservas, pues la vecindad de la civilización china habría alcanzado en lo espiritual y religioso esas comarcas en temprana fecha). No quiero adentrarme en este terreno pues no he buscado información al respecto y carezco de mayores conocimientos en este tema.

    Tu razonamiento acerca de la primacia de la identidad cultural sobre la genética la comparto plenamente, y así estoy de acuerdo que los musulmanes estuvieron bien expulsados de España, por más que muchos de ellos fueran conversos hispanorromanos. Has tocado de pasada el caso de la India, con el que estoy algo más familiarizado. No iré al extremo de hacer una comparación entre la penetración musulmana en la India y su aparición en el extremo norte oriental de la actual China. La diferencia fundamental estriba en que esa región china no era en esa época verdaderamente china, estaba situada en la periferia de la civilización china pero no formaba parte de ella. En cambio, la oleada musulmana irrumpe violentamente sobre el territorio físico de una civilización que ya en esos años tenía 3000 años de existencia.(La destrucción de cientos de miles de templos y otras construcciones y la matanza de 80.000.000 de hindúes son las aportaciones más notables del islam a la India durante los siglos desu dominio).

    Los musulmanes indios (y paquistaníes después de la partición) son autóctonos, no son una población importada, salvo algunas guarniciones y administradores árabes o de otras procedencias del mundo musulmán. Esos indios musulmanes (y los paquistaníes y bengalíes musulmanes, que antes de ser paquistaníes eran indios) son tan indios de raza (de las distintas razas o mezclas) como los indios hindúes. Pero sin embargo pueden ser considerados como un peligro para la «indianidad» por su enemistad muchas veces declarada y abierta contra la nación india y su mayoría hindú (caso Cachemira, y previamente la secesión de las zonas mayoritariamente musulmanas de la antigua India: el actual Paquistán y Bangla Desh). Veo perfectamente legítimo que se trate a esos musulmanes autóctonos como enemigos, pues se comportan como tales y buscan la separación y la «limpieza étnica» mediante la violencia y el terror. (La población hindú de Paquistán es absolutamente testimonial, y los varios millones de hindúes que todavía habitan Bangla Desh son víctimas cosntantes de la persecusión y las disciminaciones. En cuanto a la Cachemira india, la población hindú, minoritaria, sobrevive en medio de las presiones y las amenazas. Cerca de 500.000 cachemiros hindúes han tenido que abandonar su tierra y viven (o malviven) en otras partes del país, refugiados en su propia patria. Recordemos una vez más que los musulmanes cachemiros son de la misma raza que los cachemiros hindúes, así como los musulmanes de Paquistán o de Bangla Desh son de la misma raza que sus conciudadanos hindúes o sus antiguos compatriotas de antes de la partición de 1947.

    Considero, por lo tanto, de sobra justificado el tratamiento de enemigos que debemos darle siempre al islam y a sus seguidores, pues estos son los enemigos de toda forma de cultura o de hábitos, de moral y de costumbres, de ideas y de valores que no sean estrictamente islámicos. El islam es la dictadura por excelencia,

    Las cuestiones relativas al «primer ocupante», a los «derechos históricos», a la «primacia de los autóctonos», etc. no deben pesar en la balanza cuando se trata de una ideología tan mostruosa como el islam.

    (Por lo demás, una ojeada sin prejuicios ni equivocados complejos de cualquier clase sobre la India y Paquistán, puede aportar extraordinarias lecciones, a través de las diferencias entre esas dos naciones, acerca de lo que significa la acción sobre una misma humanidad de sistemas religiosos, culturales o filosóficos de distinta naturaleza.

    Tengo un prejuicio altamente favorable a la India (a pesar de considerar sus gobiernos desde la independencia como bastante calmitosos), y eso me hace ser parcial en mis valoraciones, pero creo afirmar sin equivocarme que en la India no tenemos un enemigo civilizacional sino un aliado real con el que sin duda anudaremos mayores alianzas en un futuro no muy lejano.

  5. Por cierto, un personaje histórico (que no cuenta con el favor de las mayorías) decía algo así (no es textual, cito de memoría, aunque sé donde hay que ir a buscar la cita): «NIngún pueblo ha debido nunca su territorio a la voluntad de Díos, sino que lo ha conquistado a punta de espada». Algo así. Esa es la idea, aunque no las palabras.

  6. «Tu razonamiento acerca de la primacia de la identidad cultural sobre la genética la comparto plenamente.»

    Quiero decir que si el europeo blanco se pasa al enemigo, su pertenencia racial pasa a segundo orden y debemos tratarlo como al enemigo que es, sin que su sangre constituya el menor obstáculo a las medidas tendentes a neutralizarlo.

  7. Estoy de acuerdo en el enfoque de «ósmosis» al que se refiere León Riente (a ver si de verdad se pega algo) en tanto en cuanto nuestras sociedades están capadas por el terror psicológico de los promotores de la endofobia tales como MCI o SOS racismo, ademas de ser financiados por las élites y fomentados mediaticamente, etc y ver como se resuelven este tipo de conflictos etnico-culturales-religiosos por otros lares sirve para provocar espasmos en muchas mentes utópicas humanistas embriagadas de «pluralismo».

    Ese espasmo mental al que me refiero pasó tambien el año pasado cuando desde nuestras TVs muchos vieron a turbas de surafricanos furiosos apalear, calcinar y pisar como a simples cucarachas a individuos de otras etnias a los que echaban del pais. Por primera vez, muchas bondadosas y autogenocidas mentes occidentales, lavadas por la propaganda «antiracista», descubrieron, oh sorpresa, que los negros tambien pueden ser racistas (no solo los blancos tenemos la patente del «racismo», anda!). Y esperpentico fué para muchos que se dieron cuenta de cómo a esas bestiales revueltas de suráfrica se las tildaba de mero «vandalismo», mientras que aquí toda la poblacion se convierte automaticamente en una «sociedad racista» en cuanto un cani tarado abofetea a una ecuatoriana o la gente protesta por el aumento de la delincuencia foránea (para ejemplo reciente tenemos lo ocurrido en Sitges), y que diferencia con la reaccion de los surafricanos y el trato mediatico posterior, esa autoflagelante doble vara de medir de nuestros adorados medios..

    Por otro lado, y respecto a éste tema concreto, con la gente con la que he podido hablar, casi todos lo enfocan desde un punto de vista exclusivamente de Islam y/o comunismo, pero hay un aspecto que destacan y que es de una importancia vital para explicar lo que ahí sucede, y es la relevancia que tienen el componente étnico y racial en este conflicto. Esto es una nueva suma, un nuevo escalon en la escalera que supone la inviabilidad del proyecto multicultural en Europa, y de cómo acabará ésta en un futuro próximo (tenemos como ejemplo cercano lo ocurrido en los balcanes).

    Una sociedad multirracial es una sociedad multirracista, no una armónica utopía como nos pretenden vender los proinmigracionistas. Y es que la «colonizacion poblacional» que sufrimos por parte de etnias y razas ajenas a Europa devendrá en conflictos generalizados, con el mundo islámico a la cabeza

    Un ejemplo en china de la importancia que tiene el componente etnico es la manera empleada para hacerse con el control del Tíbet: desplazando a las etnias tibetanas originarias e introduciendo via inmigratoria a etnias cercanas a las de China (colonizacion racial y etnica), es lo que está pasando en los extrarradios de las principales ciudades francesas y holandesas con los magrebíes musulmanes, en inglaterra con los pakistanies o en Alemania con los turcos, por no hablar del crisol multicultural, y en un futuro cercano: multiconflictivo, en que se está convirtiendo España. Y es que la balkanizacion que sufrimos es cada dia mas aguda

  8. Perdon de mi comentario anterior quería decir que la gente con la que he tratado hablando sobre esta noticia NO destacan el aspecto étnico para comprender este conflicto, sino que se centran exclusivamente en Islam/comunismo, cuando el componente racial es clave

  9. Un intermedio musical (no todo va a ser hacerse mala sangre con la exposición sin pausa de nuestra decadencia).

    Esta es una muestra de la hermosa música india. Un tema precioso, en hindí, una bellísima lengua de la familia indoeuropea. Cantan Kumar Sanu, uno de los más grandes cantantes indios actuales y Lata Mangeshkar, una leyenda viva de la canción india (unas 30.000 -treinta mil- canciones grabadas).

    Aquí está toda la dulzura, la delicada poesía y la exquisita sensibilidad de la alta cultura india. Canciones como esta las hay a cientos, a miles. (Mientra tanto Occidente se anda apretando la entrepierna a lo MIchael Jackson y deslizándose hacia atrás. ¡Maravilloso!)

    En la foto, la «reina» Aishwarya Rai, Miss Universo (o algo parecido) hace unos años y actriz de Bollywood, bailarina e interprete de talento. (Los musicales de Bollywood suelen ser bastante «kitsh» por regla general, por no decir infantiles a menudo, amores imposibles, cuentos de hadas, etc., pero musicalmente de gran calidad, con unas coreografías muy vistosas).

    Que lo disfruten.

    http://www.youtube.com/watch?v=4GfMS0Qsj_c

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