Los Moros
Esta expresión popular, los Moros, es la más adecuada y verdadera. Cuando se habla de los “árabes”, de la invasión árabe, de la España árabe, se olvida que los árabes eran una minoría entre los invasores, beréberes en su mayor parte; y no digamos las oleadas posteriores -almorávides y almohades- que sucesivamente dominan al-Ándalus. Moros (o moriscos) fueron las expresiones usadas en España, coloquial y literalmente, y parece oportuno conservarlas y no suplantarlas con otras, en el fondo inexactas.
Pues bien, los Moros han quedado adheridos a la imagen de España, de tal manera que se propende a explicarlo todo por ellos, por su presencia o ausencia. En los últimos años, cuando la historiografía más rigurosa había reducido su npapel a límites más reales, ha habido un recrudecimiento de la vieja interpretación -sobre todo extranjera, movida por una visión pintoresquista, tal vez de mayor alcance y más hondas pretensiones.
Ha sido un lugar común considerar a los Moros como el elemento “civilizado”, frente a la tosquedad y el primitivismo de la España cristiana; se ha dado por supuesto que la riqueza y española procedía de su laboriosidad y pericia agricola, con olvido de la romanización; ha sido constante la interpretación “árabe” o “mora” de Andalucía, a pesar de su enorme desarrollo de un milenio antes de la invasión (en algunos casos, dos). De manera inconsecuente, se ha dado una imagen mísera del siglo XVI, a la vez que se ha explicado la pobreza de España en el siglo XVII por la expulsión de los moriscos desde 1609, que la conservaban en un emporio de riqueza.
(…)
Esta obsesiva presencia de los Moros ha bastado para segregar a España de Europa, para considerarla como algo diferente y aparte, pero ni siquiera se ha extraído de ello la consecuencia de que habría que descubrir su peculiaridad, sino que al mismo tiempo se la he emparejado con naciones como Francia, Alemania on Inglaterra y se la ha juzgado con arreglo al perfil histórico de estos países; con lo cual, como es inevitable, se ha reforzado la impresión de anormalidad y el diagnóstico de incomprensibilidad, acaso de irracionalidad.
Es claro que la invasión musulmana de España el año 711, la permanencia de un dominio islámico hasta el año 1492, la persistencia de un resto de población morisca hasta comienzos del siglo XVII y, finalmente, la conservación de huellas de todo género en la vida española posterior, hasta hoy, son elementos decisivos que hay que tener presentes si se quiere entender lo que ha sido y es España. Pero tenerlos presentes, es, aproximadamente, lo contrario de hacerlos funcionar como explicaciones automáticas de todo, como clave que, sin más examen ni análisis, dispensa de toda reflexión sobre la estructuras y las vicisitudes, las herencias y los proyectos, de la sociedad que se trata de comprender.







Creo que es incorrecto decir que el dominio islámico duró hasta 1492. En 1492 se acabó con el último reino islámico, pero hacía ya bastante que la cuenta atrás había comenzado.
[...] "La tragedia de los moriscos" Espa
Cierto Ogro. La invasión musulmana no duró 800 años exactamente. Eso fué desde que el primer mahometano puso su inmundo pie en España, hasta que el último salió llorando como una mujerzuela.
Muy bueno. Hay mucha gente que cree que moro es un insulto. Se puede usar como insulto, igual que blanco, pero eso está en la intención de algunos, y en los complejos de otros.
Perdón. Será “hasta que el último salió llorando como un hombrezuelo”.