ESPAÑA INTELIGIBLE
El rechazo de la islamización
“Dado el desconocimiento de la propia historia que padecemos los españoles, es oportuno advertir que ni los árabes constituyen un ingrediente esenciald en la génesis de nuestra nacionalidad, ni su dominación explica la debilidad del feudalismo penínsular.” (“España invertebrada“, Ortega y Gasset)
(…)
Y creo que en ello tiene razón: no fueron (los “árabes”, los moros, dicho con mayor propiedad) ingrediente esencial en la génesis de nuestra nacionalidad, cómo ya hemos visto. Fueron un decisivo factor de nuestra historia, pero nuestra nacionalidad se constituye frente a ellos, como algo ajeno a ellos, fundado precisamente en la repulsa permanente a la islamización. Ni por un momento admiten los cristianos exentos de la dominación árabe que esta sea aceptable; ni siquiera que sea un hecho irreversible. No se avienen a la convivencia con otro país -o grupo de países definido por la condición islámica. Conviven con los habitantes de al-Ándalus, tratan con sus gobernantes, con alguna tolerancia cuando los reinos musulmanes son tributarios, pagan parias y reconocen como soberanos al rey de Castilla. He insistido largamente en la estrecha relación, en los intercambios, en la radical experiencia del Otro; pero precisamente como el Otro. La nacionalidad española se constituye desde el rechazo a lo islámico, que es el nervio del largo proceso que lleva de la conciencia de la España perdida a la Nación española de los Reyes Católicos.
El destino elegido
Contra toda verosimilitud, sin apariencia de la menor probabilidad de éxito, la España que permanece cristiana después de la invasión de 711 se afirma como tal, hace de esa condición su proyecto histórico, aquello en que propiamente consiste. Si se considera la situación real de la Península Ibérica a comienzos del siglo XIII, parece absurdo. El poderío árabe era incontenible, y la debilidad del Estado visigodo le había dejado paso franco en plazo brevísimo, sin que se conservase un resto siquiera del poder anterior. Como recordé antes, ni siquiera una ciudad de alguna importancia queda libre de la dominación musulmana.
Donde los árabes pusieron la planta, allí se quedaron. Todo el norte de África, que formaba parte de la cristiandad, que había recibido una enérgica helenización en Oriente, una fuerte romanización en Occidente, (y en Oriente también, al pasar a formar parte del Imperio Romano) tenía una situación semejante a la de España. Y, sin embargo, toda la orilla meridional del Mediterráneo recibe y acepta la islamización, la arabización lingüística y cultural, de manera permanente, hasta hoy irreversible. Todos los países que fueron cristianos, donde se habló griego y latín, que crearon parte integral de la teología cristiana, y desde luego la primera filosofía digna de ese nombre -San Augustín-, son desde el siglo VIII musulmanes, su lengua es el árabe, forman parte del mundo oriental. Esto es lo que hubiera “debido” suceder en España, lo que era razonablemente inevitable.
Sabemos que no fue así. La dominación árabe, al afectar a casí toda España, dejó un rincón, pronto seguido de otros aislados, en que pervivieron -en forma precaria, no se olvide- las formas de vida anterior. Lo suficiente para conservar la imagen, en parte irreal de la España perdida. En torno a ella se va a ir gestando una nueva forma de vivir, un proyecto que hubiera sido descalificado como quimérico, una voluntad férrea de ser cristianos, y esto quería decir ser europeos, occidentales..
Hace muchos años que repito la evidencia de que España, tal vez un poco menos europea que otros países de Europa por su larga convivencia con los moros, es más europea que nngún otro. Porque, en efecto, los países europeos lo son porque ¿qué van a ser? No puede ser otra cosa; es su condición, simplemente. En el caso de España, no es así. España es europea porque lo ha querido, porque se opuso tenazmente a esa carta, cuando parecía inexistente, cuando la empresa de restablecer la España perdida no tenía ni la menor probabilidad de conseguirse.
En toda Europa, la condición europea es “natural” -permítase la inexacta expresión, ya que nada humano es natural, para subrayar que es “dada”, “recibida”, algo con que cada uno se encuentra-; en España es resultado de una decisión, de una elección. Podría ser un país musulmán, oriental -la verdad es que casi no podía ser otra cosa-; sin embargo, prefirió lo que parecía inasequible, irrealizable, casi una utopía. El carácter proyectivo que tiene, si se mira bien, toda sociedad, por ser el propio de la vida humana, en el caso español es riguroso, manifiesto, explícito. Españ nace de un proyecto extremadamente improbable, de una anticipación imaginaria, de una ilusión.
(…)
Adviértase que este proyecto es inseparable del hecho enorme de la invasión árabe de España, cuya importancia es decisiva; pero en su contenido es un proyecto divergente. España elige no ser musulmana ni oriental, sino realizar su vocación originaria de pueblo cristiano, y esto significa en la Edad Media europeo, occidental.
La España visigoda queda sin duda destruida; pero al recordarla desde la nostalgia, al verla como perdida, queda presente en forma imaginaria ante los ojos de los cristianos. Va a ser el blanco al que dirigen sus flechas, el programa de los innumerables actos -fragmentarios, aislados, ignorantes unos de otros- en que se va intentando la Reconquista. Esa imagen irreal, es la que unifica lo que en realidad tenía poco o ninguna conexión. Creo que es un caso excepcional, quizá único en la historia, el de un pueblo en busca de sí mismo, que durante siglos se esfuerza por llegar a ser lo que quiere ser, lo que ha trasladado de la memoria a la esperanza.,
Pienso que si no se parte de ahí, no se entiende la realidad española, no se comprende lo que ha sido la génesis lenta de la nación que España llegó a ser a fines del siglo XV, ni las trayectorias históricas que siguió, intentó, abandonó, se frustaron o se lograron en los siglos sucesivos. Es asombroso que haya pasado España, a los ojos de los españoles y extranjeros, por ser un país “anormal”, “conflictivo” en su misma constitución, en suma, incomprensible, que se haya visto la historia de España como una caótica confusión.
Más bien ocurre lo contrario. España ha estado definida desde sus orígenes por un proyecto inteligible como tal; ha sido, más que un mero “resultado” de influencias o situaciones efectivas, un destino histórico; pero como es propio de lo humano, aceptado, elegido entre varias posibilidades, como aquella auténtica que hay que seguir. Es lo que llaman, en el rigor del término, “vocación”.
España mirada adecuadamente, es el dramático despliegue de una vocación histórica, de una voluntad que intenta abrirse paso en medio de la inseguridad.







Montcalm Ancien Régime
¡En el antiguo régimen se casaban siendo niños, como los moros hoy! Otro mito. Otra falacia. Por supuesto.
The age of marriage (Muy breve, ni medio folio).
El caudillo guerrillero Pelagio, alias Pelayo, alias Belay, considerado por sus seguidores como “rey” del autoproclamado “Reino de Asturias” y definido como un “peligroso terrorista racista y anti-islámico” por las autoridades emirales, realizó esta mañana unas sorprendentes declaraciones en las que afirmaba la renuncia expresa y oficial de su grupo al objetivo político de una España totalmente cristiana: “renunciamos a una España completamente cristiana y vamos a proceder a los cambios necesarios en nuestros estatutos (1) para reflejar ese hecho. Nadie nos apoyaría en un objetivo como ése.”
(1): el líder separatista se refería en estos tèrminos al documento más conocido como “crónica mozárabe”.
Montcalm, una analogía histórica bastante acertada y oportuna, a cuento de la renuncia conformista del BNP
Montcalm
La comparación es obligada, y es dolorosa.
En el momento en que los cristianos, replegados sobre los territorios más septentrionales de esa España perdida, deciden emprender una lucha para recuperla, estos han sido despojados de todo el poder que tenían, no controlan apenas más que unos riscos en el norte, están desorganizados y todo parece estar en contra de ellos y de ese insensato proyecto. Ahí se inicia una gloriosa epopeya que es una de las páginas más extraordinarias de la historia europea (vale decir de la Historia a secas).
En unas condiciones ciertamente menos dramáticas y extremas que la de los insumisos de Pelayo y otros como él, un partido nacionalista británico, al parecer, renuncia a lo irrenunciable: la liberación de su patria de la presencia del enemigo.
Con una mentalidad así, estamos perdidos de antemano. A mí no me sirve que me expliquen la imposibilidad de hacer marcha atrás. Si consideramos que una cosa no tiene remedio, entonces no tiene caso luchar para remediarla.
Por otra parte ¿quién dice que esto no tiene remedio? Lo tiene, claro que lo tiene. Pero hay que pagar un precio por ello, un precio muy alto. Y este es el verdadero dilema. Es bien seguro que estos millones de invasores no se irán por las buenas. Una vez descartada esa eventualidad, sólo nos queda la vía violenta. Si no la aceptamos, si no queremos transitar por esa vía, entonces no habrá remedio al terrible futuro que nos espera.
Los invasores no harán marcha atrás mientras obtengan más beneficios y ventajas por quedarse que por irse. Mientras no se revierta esa situación, estos intrusos seguirán aquí y otros seguirán llegando. Sólo una situación de violencia generalizada podrá purgar nuestras naciones europeas de la población enemiga que en estos momentos acampa dentro de sus muros.
¿Estoy pidiendo una guerra? Creo que la guerra, la tendremos de todas maneras, queriéndola o no. La alternativa será la esclavitud aceptada con el silencio de los corderos, por lo tanto una guerra sería mucho mejor.
¿Y por qué una guerra? ¿No hay otras vías menos traumáticas y costosas de resolver este problema? Bien sabemos que no. En el sistema actual es absolutamente imposible tomar en cuenta esa posibilidad. No es el sistema que ha creado el problema a sabiendas de lo que hacía y por qué lo hacia que en un momento dado vaya a hacer marcha atrás. Se ha ido demasiado lejos, no se puede volver atrás. El dilema se resolverá con violencia o no se resolverá. Y esa violencia nos la impondrán esos mismos invasores en el momento en que sientan que pueden conseguir con la fuerza más y mejor que con la paciencia. Estamos en el umbral de ese escenario (5 o 10 años como mucho). Cuando llegue ese ienludible momento, sólo cabrá esperar que nuestra violencia sea más potente que la de nuestros enemigos. La guerra, el enfrentamiento abierto y generalizado creará el marco físico y sicológico para poder llevar a cabo aquello que en tiempos de paz es impensable hacer.
Cuando digo que la violencia puede resolver este problema, no estoy especulando en el vacío. Los libros de historia están llenos de casos en los que podemos ver unos antecedentes de la situación actual y de las probabilidades futuras.
A los que creen que las colonizaciones masivas de territorios son irreversibles, hay que decirles que lean algo más los libros de historia, pues los ejemplos que contradicen a tales creencias no faltan. Para no ir más lejos tenemos nuestra Reconquista, ejemplo que nos debería sobrar y así ahorrarnos el tener que ofrecer más ejemplos de lo que afirmo. Después de casi ocho siglos los españoles echamos fuera a los invasores mahometanos. No se fueron por las buenas, los combatimos a espada. La fuerza como motor de la humanidad, la violencia como partera de la Historia.
En el año 1962, en el transcurso de apenas tres (3) meses, cerca de un millón de europeos abandonaron Argelia, que acababa de conseguir su independencia después de una guerra de casi ocho años contra el poder colonial francés. Estos franceses se aferraron a su patria de nacimiento hasta el último momento, hasta que la opción ineludible era “el ataúd o la maleta”. Los que no habían terminado en un ataúd para esas fechas, eligieron la maleta. En tres meses se revirtieron 150 años de presencia francesa en Argelia. Viajando por Argelia un año después, un viajero desinformado hubiera debido hacer un esfuerzo para imaginarse las cuidades y la campiña norteafricana llenas de europeos apenas doce meses atrás.
Ante el avance soviético, millones de alemanes étnicos de las zonas polacas incorporadas al III Reich, huyeron hacia el oeste par nunca más volver a los lugares donde vivían desde hace siglos. Otro tanto par los alemanes de los territorios checos (los Sudetes). A la partición de la India británica en dos Estados, la India y Pakistán (este último en dos territorios a ambos extremos del país desmenbrado), millones de hindúes y sikhs huyeron hacia la India y millones de musulmanes hicieron el camino contrario hacia las dos partes de Pakistán para instalarse definitivamente en sus nuevas patrías. Como consecuencia de la violencia de la guerra que enfrentó a árabes y judíos cuando la partición de la Palestina del Mandato británico, centenares de miles de palestinos huyeron a los países vecinos, y ahí siguen al día de hoy. Más cerca de nosotros, ¿por qué los serbios de Kosovo han abandonado en masa la provincia donde llevaban desde los albores de su historia? Se lo podemos preguntar a la UCK, es decir al terrorismo albanokosovar. Podríamos seguir con los ejemplos.
¿Qué hizo que esos desplazamientos humanos de esas envergaduras fueran posibles y se llevaran a cabo? Simplemente el terror surgido de la violencia desatada contra esas poblaciones. Cuando la alternativa a quedarse es la muerte o el peligro de represalias y discriminaciones, entonces la gente suele optar por el éxodo. Es una cuestión de instinto de supervivencia.
Ya sabemos, pues, que los nuevos invasores de España y Europa no se van a marchar porque sí. Y también sabemos que la única manera de que eso ocurra es hacerles la estancia menos deseable que la partida. Ya hemos resuelto teóricamente el problema. ¿Ahora qué hacemos?
Se admiten sugerencias.
Señores, la comparación no es procedente, en mi opinion. Una cosa es una invasión militar con cambio de régimen y otra cosa una inmigración que viene a trabajar. A unos hay que echarlos por la fuerza de las armas, a los otros no hay razón para no concederles esa oportunidad.
[...] "La tragedia de los moriscos" Espa
AMDG, la inmigración que viene a trabajar, es tan peligrosa o más que la otra.
Y razones para no darles oportunidades, hay muchas.
Inmigración siempre ha habido, desde el principio de los tiempos, por así decirlo. O movimientos migratorios, o como se llamen. Pero una cosa que es lógica y para nada perjudicial, siempre que se mantenga en cauces normales y tradicionales (inmigración esporádica de individuos de otra raza y cultura, inmigración un poco mayor de individuos de tu raza y tu cultura); pues se convierte en desastre, en un veneno para el futuro que descompondrá a la sociedad receptora cuando de “inmigración esporádica y aislada”, pasamos a “inmigración regular y constante de grandes grupos de extraños”.
No importa la cualidad moral de los extraños. No importan sus intenciones. El resultado es que cambiarán drásticamente la composición racial y cultural y las reglas sociales de la civilización que los acoge, la cual sufrirá gravísimos perjuicios. El resultado es que los receptores pierden y los recibidos ganan. Eso siempre ha sido así y ahora también pasará.
Las invasiones se imponen a veces por la fuerza de las armas, otras veces ocurren de manera pacífica. El resultado suele ser el mismo. Los peregrinos del Mayflower no llegaron a las costas americanas al son de trompetas y blandiendo la espada, sino con arados para cultivar la tierra y Biblias para vivir de acuerdo a los preceptos de su Díos. Ellos también buscaban una “oportunidad”, su lugar bajo el sol. Los indios que corrían libres por los bosques y praderas de aquellos vastos parajes tal vez pensaron que no había razón para no concederles esa “oportunidad”. Han terminado en unas reservas parecidas a unos safari-parks.
A los moros de nuestra historia no los hechamos por haber cometido la grave falta de educación de haber puesto el pie en España de manera violenta y con ánimo de conquista, sino porque su naturaleza cultural, moral y espiritual era totalmente contaria y antagónica a la nuestra. A los visigodos nunca se les intentó expulsar de la península, a pesar de sus diferencias notables con los autóctonos, sobre todo en los primeros tiempos, antes de su definitiva fusión con el elemento nativo.
Un cambio de régimen debido a una conquista militar es una situación reversible. Un cambio de régimen debido a una conquista poblacional es harina de oro costal. Es más fácil derrotar un ejército enemigo que deshacerse de una población enemiga. La colonización demográfica de un territorio plantea unos problemas que un ejército enemigo no suele traer consigo.
Una población de origen extranjero, que una vez instalada en un territorio ajeno persiste en conservar sus particularidades culturales, a la violencia inicial de su irrupción no deseada ni bienvenida, añade una situación de violencia permenente contra la población nativa al persistir en sus diferencias y rechazar toda fusión con los forzados anfitriones. Los visigodos, y antes los romanos, se fundieron en la masa autóctona al cabo de los inevitables conflictos y diferencias iniciales. Casi ocho siglos después de su llegada, los moros seguián siendo considerados enemigos de los cristianos por el abismo moral y sicológico insalvable entre las dos poblaciones. Pueblos de similar matriz cultural y civilizacional se pueden hacer la guerra. Una vez acabada esta y reestablecido un orden de relaciones más acorde a las reglas de la cohabitación pacífica, esos pueblos podrán aliarse, unirse y hasta fundirse en una sola entidad.
Permitáseme decirlo de esta manera: el vino y la gaseosa son cosas distintas y diferentes, pero la mezcla es posible y da un resultado, alejado sin duda de los elementos originales, pero coherente y aceptable. La mezcla del vino y del aceite es una empresa imposible pues una vez la mixtura dejada en reposo unos instantes, los dos cuerpos se separan el uno del otro y vuelven a su estado original. No hay voluntad humana que pueda interferir en las leyes de la naturaleza.
Una última cosa. Decir que los invasores viene a trabajar es dar por bueno uno de los mitos fundamentales de la propaganda inmigracionista, es aceptar lo argumentos del enemigo.
Cuando los españoles (y otros) iban, en los años 60 y 70 de la década pasada a Francia, Alemania, Suiza, etc. a trabajar, iban exactamente a eso: a trabajar. Esa inmigración era solicitada por unos países que no tenían en su mercado interno la mano de obra suficiente para acometer los programas de desarrollo de sus economías y sociedades. La actual inmigración hacia España (y hacia los otros países europeos) no es una inmigración solicitada y bienvenida, y por eso la llamamos por su verdadero nombre de invasión. Esta mal llamada inmigración no viene a integrarse en el mercado laboral local (mal podrían hacerlo, si esa fuera su intención verdadera, en un país con 4 millones largos de parados), no son demandantes de empleo. En realidad vienen acogerse a los beneficios del Estado del bienestar. No demandan empleo, demandan serviciosy prestaciones, subsidios y ayudas de todo tipo. No llegan porque aquí existe la posibilidad de trabajar por unos sueldos mucho más altos que en sus países de origen y para ahorar pensando en la vuelta a casa. Vienen a colonizar los países europeos, donde además la sociedades blancas, que tanto odian por otra parte, les van a mantener sin dar nada o casi nada a cambio.
En esa óptica, es mucho más preferible un enemigo armado en la trinchera de enfrente que esta clase de enemigos infiltrados en nuestra casa y chupándonos la sangre, a la espera de poder lanzar algún día el asalto final contra su forzado anfitrión.
Es de vital importancia el saber identificar sin sombra de duda a nuestros enemigos y llegado el momento actuar sin vacilaciones contra él. Tenemos en España a día de hoy unos 7.000.000 (siete millones) de extranjeros, de los cuales sobran la mayoría, por dos motivos: porque no hay lugar ni trabajo para ellos en una situación de paro masivo que afecta a varios millones de españoles, y porque son, unos más que otros, factores de desestabilización social, económica, cultural y moral, y constituyen un ejército de potenciales enemigos, que en caso de desorden generalizado y debilitamiento del poder legalmente constituido, les disputará al Estado el monopolio de la violencia, al alzarse contra el orden y la ley en el momento en que esta sociedad entre en barrena, lo que es una hipótesis razonable a corto y mediano plazo.
Debemos dejar de habla de inmigrantes, de trabajadores extranjeros, de “nuevos ciudadanos” y demás pajaritos preñados: tenemos un ejército enemigo dentro de nuestros muros.
…años 60 y 70 DEL SIGLO PASADO…
¿Inmigración que viene a trabajar? El pequeño problema con la sustitución demográfica que estamos sufriendo y que vamos a seguir experimentando es que la gran mayoría o “vienen a trabajar” o necesitan desde luego trabajar en mayor o menor medida para sobrevivir, aunque frente al tópico lo hagan mucho menos que la población autóctona. Parece que mientras vengan a trabajar no tenemos derecho ni a decirles que no y negarles esa oportunidad de entrada ni muchísimo menos a mandarlos de vuelta. La clave es el economicismo: la vida entera, el universo, existen para honrar a La Economía. No se trabaja y se comercia para vivir y de ahí se genera una economía mejor o peor. No. El dador de valor y criterio moral de todas las cosas es La Economía y el hecho del trabajo.
Es curioso. Para 2050 los británicos serán minoría absoluta en su propio país. Puede que antes. Pero ni antes tendrán la opción de decir basta ni después la de recuperar su propio suelo porque los que llegaron lo hicieron, en principio, para trabajar. (Luego reciben un saldo positivo del estado de un millón de euros y trabajan menos que los nativos en extinción, pero insisto en que ésa no es la clave). Mientras vengan a trabajar o hayan trabajado ni se les puede negar la entrada ni se les puede obligar a marchar. No digamos encima si resulta que las élites que los trajeron les han regalado la ciudadanía. Entonces son intocables, vamos.
Son precisamente esas actitudes las que me dan miedo. Porque como mínimo abocarán a lo que vaya quedando de las poblaciones autóctonas de Europa al separatismo violento para desembarazarse de un estado opresor controlado por poblaciones foráneas y mixtas. Y ese resultado será la consecuencia inevitable de los actos de aquellos que con buen corazón y un economicismo ciego del quince y medio negaron con anterioridad cualquier otra posibilidad. Porque la masa de cientos de millones (100, 150 o más) que habrá convertido a los europeos en indígenas amenazados venía, en principio, a trabajar y al parecer trabajaba (en mayor o menor medida). Es decir, que ni existe la soberanía ni la propiedad ni nada. Lo que existe es la voluntad de trabajar como única nacionalidad, llave de todas las puertas y fin de las fronteras. Vamos, lo mismo que dicen los colegas de Esteban Ibarra y el Ateneo Anarquista de El Rabal (y la Escuela de Chicago y el Wall Street Journal, of course).
En esas seguimos.
“a los otros no hay razón para no concederles esa oportunidad.”
Estoy pensando en esta frase y creo que no la interpreté bien. ¿Te refieres a darles la oportunidad de irse voluntariamente? Por supuesto, ésa es mi idea. Aunque estoy plenamente convencido de que es imprescindible al 100% un marco político y legal muy exigente con un objetivo exactamente opuesto al actual, que ejerce de imán y de asentador de poblaciones por todo Occidente. Y aún así las protestas y las luchas a todos los niveles serán tan grandes y la polarización tan extrema que es muy probable la guerra civil. Imagina una sociedad con un 30-40%, o más, de población de origen extranjero, muchos de ellos mixtos, con un pie o los dos en los puestos de influencia de las administraciones y la economía, con un 30-40%, o más, del Ejército y apoyados por aproximadamente la mitad de la población plenamente autóctona (puede que para entonces ya sea bastante menor ese apoyo).
Si los nativos se hacen con el control del estado y lo utilizan para implementar todos los cambios necesarios para forzar la salida… guerra (llamémoslo equis). Si lo usa el resto para blindar la situación y seguir sangrando a los autóctonos en vías de extinción… separatismo y guerra. Lo veo negro. Y todo gracias a los de la teoría de que cualquier persona tiene derecho a meterse y permanecer donde quiera “si va a trabajar”. Pero para entonces Estebanito Ibarra será muy mayor o ya habrá dejado de hacer daño y vete tú a pedirle explicaciones. A él, a la CEOE y a los columnistas de Expansión.
Una cosa es una invasión militar con cambio de régimen y otra cosa una inmigración que viene a trabajar (AMDG)
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Amigo AMDG, los partes de guerra de esta inmigracion (sin generalizarla en la totalidad, claro está) puedes observarlos en las páginas de sucesos de cada periódico local
Lo que nadie puede pretender es que se vaya a hacer algo contra la inmigración/colonización sin plantearse, simultáneamente, un cambio del régimen que ha provocado precisamente la citada inmigración/colonización. De este modo, luchar contra la invasión inmigrante es sinónimo de luchar contra este régimen y contra todos los que están detrás de él. La lucha nacionalista es, justo por eso, una lucha netamente revolucionaria contra el amo mundializador y cosmopolita.
Nuestras sociedades ya estaban podridas antes de la llegada de la inmigración masiva. A la invasión demográfica le antecedió una invasión y colonización mental y cultural (intensificada tras la derrota de Europa en la II Guerra Mundial). La inmigración masiva ha hecho más patente la corrupción, sobre todo moral y de ánimo, en la que nos hallamos. Pero si tiene lugar la deseada (por la mayoría de nosotros) lucha nacionalista no será para restituir la sociedad al momento justamente anterior al comienzo de la invasión demográfica.
“Una cosa es una invasión militar con cambio de régimen y otra cosa una inmigración que viene a trabajar”. La “inmigración que vienen a trabajar” es un recurso ideológico del régimen mundializador para hacernos bueno aquello que es malo (la inmigración). Aparte de que, en esencia, es falso. En Alemania se ha estudiado el caso más concienzudamente y habiéndose doblado hoy la población de turcos con respecto a aquellos que llegaron en los decenios de 1960 y 1970, resulta que la población activa de turcos en Alemania es cuantitativamente similar a la de aquellos decenios de 1960 y 1970. De forma que los inmigrantes turcos (y muchos otros) acuden ahora a Alemania a ser mantenidos por el estado del bienestar. En España, aún con menos trayectoria en este problema, es similar la situación.
“”"”"”"”"”Casi ocho siglos después de su llegada, los moros seguián siendo considerados enemigos de los cristianos por el abismo moral y sicológico insalvable entre las dos poblaciones. Pueblos de similar matriz cultural y civilizacional se pueden hacer la guerra. Una vez acabada esta y reestablecido un orden de relaciones más acorde a las reglas de la cohabitación pacífica, esos pueblos podrán aliarse, unirse y hasta fundirse en una sola entidad.”"”"”
Exactamente.
Lo peligroso de todo esto es el buenismo establecido entre la gente bien intencionada. “Los que no roban”, “los que son trabajadores y honrados”, “los que son tranquilos”.
Pues esos son igualmente dañinos, o más. Porque una invasión violenta suele ser repelida también violentamente. Pero una invasión “amable y callada”, parasita y mata a la civilización que la recibe, a menos que los recién llegados sean de raza, cultura y civilización iguales o al menos muy parecidas.
Pongamos por ejemplo que llegan cuatro millones de rusos a León. Pues en poco tiempo en las fiesta patronales se comerá schi y borsh, las iglesias ortodoxas harán compañía a las católicas. Se darán clases de ruso en los colegios y se vendrán periódicos moscovitas. Habría un cambio, pero aún así, los leoneses de origen no estarían básicamente amenazados, quizás hasta les empiece a gustar la smetana. Y los rusos apreciarían el buen vino y los potajes y las morcillas. No sería como antes pero quizás les gustaría y todos quedarían contentos.
Pero si fueran cuatro millones de musulmanes, habría guerra de exterminio, los leoneses serían dhimmis, las iglesias derruidas, cerrados restaurantes, cines y piscinas, y la imposición violenta de una forma de vida salvaje sería inevitable. La civilización no sería enriquecida (porque para enriquecer algo se le tiene que añadir algo valioso), sino sería destruida por salvajes.
En fin.
Pues se les excluye de cualquier tipo de asistencia social, se les deniega cualquier acceso a la nacionalidad y se les expulsa en cuanto cometan un delito. Pero no hace falta denegar la entrada a quien no sea blanco por el hecho de no serlo. Y si llevan tres generaciones y no han dado problemas, no veo porqué habria que expulsarlos.
Si no lo ves lo verás pronto. No es un futurible: ya hoy uno de cada cinco niños es hijo de extranjeros. Uno de cada tres en Cataluña o casi uno de cada cuatro en el Reino Unido. Es decir; no es una posibilidad. Es un hecho que en 20 años, sólo veinte añitos, más del 30% de la sociedad “catalana” será foránea, la mayoría no europea. Hasta el 40%. En veinte añitos… Y en diez más, minoría absoluta. Tracatrás.
O los expulsas antes o dejas de existir. Tan simple. Como si son ángeles bajados del cielo, maravillosos, mirlos blancos de bondad y como si llevan doscientos años ocupando un país que no es el suyo. No veo qué cambia eso desde nuestro punto de vista, que es el del nativo que desaparece y es convertido en minoría. Que pierde el control de su propio estado. A ver cuánto tiempo vas a poder negarles lo que te exijan en forma de derechos políticos o de lo que sea (que por otro lado es lo que ya tienen). Te aseguro que diez millones de personas manifestándose de forma violenta por todo el país acaban con cualquier gobierno. Y mucho tiempo antes de eso ya tendrán alcaldes, ministros y generales.
Precisamente es de ese sentimentalismo suicida de lo que se aprovechan los titiriteros responsables de esta locura. Al final vamos a terminar dando razón a Nietzsche con aquello de que la compasión es el último pecado del hombre superior. Yo no diría tanto compasión como sentimentalismo. Ese temblor que impide dar el último paso sin el cual todo lo anterior no ha valido de nada y del que nadie está completamente inmunizado.
Y aunque podría escribir un pequeño tratado entre psicólogico, cultural e histórico sobre las 213 razones por las que no es lo mismo un millón de extranjeros europeos que un millón de extranjeros africanos o del subcontinente indio, creo de verdad que no hará falta. Tú y yo lo sabemos, y también cualquiera con alguna culturilla y dos dedos de frente. La única razón por la que algunos hacen como que no se han enterado es por miedo a que los activistas maliciosos y los analfabetos que no saben de qué demonios hablan les puedan tildar de racistas. A mi ya no me chantajean más con esa bsaura.
Joana
La hipótesis que planteas con una inmigración masiva rusa no originaría los problemas irresolubles que ocasiona la inmigración musulmana, africana, china o indoamericana. El parentesco genético y la similitud de costumbres y valores operarían como un imán que atraería las partes y terminaría por confundirlas en una sola unidad, diferente eso si (pero no tanto en realidad) a la naturaleza de los elementos previos. La gaseosa y el vino. Los parecidos se atraen, los similares se buscan.
Empeñarse en mezclar lo que no se puede mezclar es adentrarse en un callejón sin salida. Obligar a convivir gentes separadas por abismo sicológicos y morales sólo puede desembocar en el enfrentamiento y el caos.
Yo cambiaría sin pensármelo dos veces los millones de magrebíes, pakistaníes, africanos, caribeños y andinos que ocupan España por una cantida igual o incluso mayor de polacos, rusos, ucranianos… Tendríamos un 97,5% menos de problemas con ellos que con la fauna que corre las calles ahora.
Compasión y sentimentalismo no son cosas iguales ni equivalentes. Sin entrar en disquisiciones semánticas, con sólo ponunciar en voz alta los dos términos sentimos claramente el valor desigual de esos conceptos.
La voz compasión está cargada de una fuerza y una nobleza de las que el término sentimentalismo carece en absoluto. Por el contrario este está lastrado por su carga de ñoña blandenguería, de efeminada superficialidad, de narcisismo inconfesado.
La compasión esta llena de un hondo amor y una serena bondad por los seres y las cosas, por la vida misma y los hermanos menores de la creación. Es un sentimiento que no puede habitar en un pecho ruin, en un corazón egoista. Es una característica eminentemente masculina.
El sentimentalismo es blando, intrascendente, hueco, estéril. Es el anverso de la compasión pues el sentimentalismo es fundamentalmente autocompasivo, vuelto hacia dentro, hacia si mismo, no hacia los otros, no hacia el mundo.
AMDG
“Pero no hace falta denegar la entrada a quien no sea blanco por el hecho de no serlo.”
De acuerdo en ese punto. El criterio del color de piel no debería ser una razón absoluta para el permiso o la denegación de entrada y permanencia. Pero en el bien entendido de que las gentes de estirpe no europea o no emparentados con ella no pueden constituir contingentes masivos.
“Y si llevan tres generaciones y no han dado problemas, no veo por qué habria que expulsarlos.”
Este punto hay que hablarlo. Si llevan tres generaciones y siguen siendo “distintos”, hay que plantearse si es conveniente acoger indefinidamente a gentes que no se asimilan al elemento autóctono, y que irán creciendo con el tiempo. A lo mejor, el día en que sean muchos, se sientan entonces más seguros y fuertes y muestren su verdadera cara. Conviene tener eso en cuenta. No me parece un motivo de peso el tiempo pasado para dar el visto bueno a una presencia extranjera con vocación de seguir siendo distinta al elemento mayoritario que la ha acogido en su sociedad.
¿Acaso porque las hienas que tengo en el jardin llevan tres generaciones sin causarme daño, es que tengo que confiar en que nunca sacarán a relucir su verdadera naturaleza? Ante tal duda, es preferible tener gatos.
“Y si llevan tres generaciones y no han dado problemas, no veo por qué habria que expulsarlos.”
Sobre los inmigrantes africanos de tercera generación y su comportamiento que les pregunten a los franceses ( a los auténticos me refiero, a los blancos ) a ver qué tal, juas
Bárbaro, entonces dan problemas. Pues expulsión. Eso es porque no se les han puesto las reglas claras al principio. Ese es el problema.
Arjun, voy a una misa en ingles en que casi todos somos extranjeros. A la salida los grupos se forman por color de la piel. No estrictamente, pero más bien. Yo lo veo normal. Hay también matrimonios interraciales. También lo veo normal.
Desde luego que sí, si han estado tres generaciones y viven realmente en otra sociedad paralela, al final habrá algo más que disturbios.
Pero si todo el mundo es buena gente y tiene trabajo, o lo busca, o lo desea, que Europa Occidental se convierta en un Nueva York de tamaño continental está bien y es perfecto. Es decir; que un 30, 40 o 70% de la población sea foránea-mixta es algo contra lo que no existe argumento alguno para objetar. Porque se trabaja y no se cometen delitos. Y tampoco se le puede negar la entrada a nadie a pesar de los porcentajes anteriores, venga de donde venga sin distinción, porque se supone que “se viene a trabajar” (y a abaratar el precio del trabajo y a empeorar sus condiciones por el solo hecho de aumentar artificialmente la oferta de un día para otro). No hay razón ni para negarle la entrada a nadie ni mucho menos para mandarlo de vuelta. Para qué hablar de si ya se le ha dado la ciudadanía de una forma u otra. ¿Me equivoco? Creo que esta es la tercera o cuarta vez que repito más o menos lo mismo.
Es decir, que todo esto para defender al final lo mismo que Wall Street.
AMDG Jul 29th, 2009 at 06:13
Amigo, no confundas singularidad con regularidad. Yo también soy extranjera en el país en el que vivo, y conozco gente de otras razas. Y algunos son muy majos. Pero eso no significa que no sean un peligro en sí mismos, cuando actúan como parte de un conjunto de millones de elementos alógenos a tu propia raza.
Arjun Jul 28th, 2009 at 23:13 EDT
Tienes razón, muy buena diferenciación entre compasión y sentimentalismo.
La compasión es la virtud de los fuertes, básicamente masculina.
El sentimentalismo es debilidad hueca y dañina, básicamente femenina.
Y no confundamos la compasión con la tontería, como suelen hacer las gentes ruines. Hay que ser muy fuerte para ser compasivo, y todavía más fuerte para saber que hasta la compasión tiene un límite, y que el corazón no puede gobernar sobre la razón.
Aquí, obviamente no hablamos estrictamente de hombre y mujer, sino de los principios masculino y femenino, presente en grados e intensidades diversos en unos y en otras.
Decía Oscar Wilde, y sabía de loa que hablaba (era homosexual), que: “Siempre será más mujer un francés que una inglesa”.
(Sabido es el gusto del escritor irlandés por la provocción y la paradoja, y la ironía mordaz de sus reflexiones).
No te preocupes Arjun, supongo que todos lo han entendido. Obviamente los principios o cualidades masculinos y femeninos están presentes en todos los hombres.
Hay mujeres fuertes y compasivas, y hombres ridículos e histéricos. Hay de todo, fíjate que hubo hasta un Oscar Wilde, jejeje….
Saludos.
A mí me encanta Oscar Wilde y su estilo.
Decía: “Un hombre que odia los niños y los perritos falderos no puede ser del todo malo”. ¡Grande!
(¡AMDG me va a caer encima!)
Hace un tiempo escribí lo que sigue, para un blog francés. No le he retocado una palabra. Sin embargo ya no estoy tan seguro de lo que decía en las últimas líneas.
LA FÉMINISATION DE LA SOCIÉTÉ
La féminisation de la société va de pair avec la dévirilisation de l´homme contemporain. Il s´agit là des deux faces d´une même monnaie. C´est un phénomêne dont l´Histoire nous offre maints examples: lorsque les sociétés déclinent, les femmes montent; plus celles-là s´abaissent, plus celles-ci se relèvent. Le vide laissé, la place déserté par des hommes ramollis au point de n´avoir d´hommes ni les idées, ni les atitudes, ni le caractère et à peine l´apparence ( et pas toujours) permet à la femme de régner enfin. Quand les sociétés se transforment en troupeaux promis a l´abattoir et les hommes en caricatures d´hommes, c´est
l´heure de la femme. Du désordre et de la confusion, elle surgit avec l´insoucience et la légèreté de son sexe, prête à instaurer “le règne de la femelle qui, jusqu´à présent, dans les siècles des siècles, n´a inventé que le tricot el les housses des fauteuils” (comme dit plaisamment Paul Guth dans “Le mariage du Naïf”). La victoire du monde-femme.
Mais son triomphe est de courte durée. Car la décadence où elle établit sa souveraineté est une étape éphémère et sans lendemain, à peine l´antichambre de la chute finale. La femme (et ses alliés naturels, les homosexuels et la bigoterie bien-pensante, et tout ce qu´il y a d´enjuponnés de loge et de synagogue; ceux-là plus qu´alliés, maîtres en toute circonstance) ne règne jamais que sur un monde défait voué à l´effondrement prochain.
L´empire de la femme, sur le trône abandonné de l´homme, c´est toujours celui de l´arbitraire, du caprice, du bon vouloir, de la préférence, de la préeminence de la Grâce sur la Loi, de l´émotion sur la raison, du sentiment sur l´intelligence. Sur ce point Hermann von Keyserling (1880-1946) nous éclaire définitivement: “L´ordre émotionnel est l´ordre dans lequel les femmes vivent, car elles réagissent en premier lieu à leur sensibilité , et jamais elles ne sont touchée au fond par ce qui est intellectuel. (…) C´est en ce sens que l´homme le plus primitif incarne à la différence de la femme, le principe rationnel.” (“Meditations sud-américaines”, 1932)
La féminisation est un produit de la décadence. Celle-ci surgit toujours dans un contexte de crise terminale, dans une phase de renversement complet des rôles et des valeurs, au chapitre de l´universelle corruption morale et du profond bouleversement des croyances, c´est-à-dire dans la pagaille générale propre aux sociétés qui s´écroulent, incapables à ce stade de leur déchéance de distinguer le jour de la nuit. Dans un tel clima s´ installe une extrême tolérance, aussi absurde que suicidaire, à l´égard de tout ce qui ronge, tout ce qui mine, tout ce qui sape les fondements de l´édifice déjà branlant de la civilisation. Le Mal devient le Bien, le Laid remplace le Beau, le Faux détrône le Vrai, le Grotesque bannit le Sublime. C´est l´esprit femelle, véritable roi de notre époque, qui innonde de sa gluante emprise un monde qui finit, comme un poule décapitée, dans une course éperdue vers nulle part.
Il y a deux grandes vérités à ce sujet. 1) Tout pouvoir de la femme est une concession de l´homme; 2) la femme utilise invariablement ce pouvoir contre l´homme, c´est-à-dire contre son oeuvre: la société, la culture, l´ordre établi, les valeurs. Cela peut paraître d´une profonde misogynie, mais cela n´en est pas moins vrai. Je n´inclus pas dans ce phénomène délétère certains cas, rares, de femmes exceptionelles (Ici ont met en cause le genre de femme dont cette demeurée de Ségolène est le prototype parfait. Elles sont légion). Certaines femmes de haute qualité ont joué un gran rôle dans l´histoire du monde et dans le gouvernement de leurs nations (Catherine II la Grande -pour n´en choisir qu´une dans la série des Catherine-, la Reine Victoria, Margareth Tatcher, par exemple…), mais toujours dans un système viril, pas dans un procesus de féminisation comme celui dans lequel nous nous trouvons actuellement.
Ce qui importe réellement ce n´est pas la femme au pouvoir en soi, sinon le contexte de féminisation de la société, des esprits et des comportements, dans laquelle a lieu cette “prise de pouvoir” (ou “du” pouvoir). D´autre part la féménité n´est pas une question de sexe au sens strict du mot. Il y a des femmes du sexe féminin (la plupart) et des femmes du sexe masculin (de plus en plus), voilà tout. Oscar Wilde disait (et il devait en savoir quelque chose) qu´ “Un Français sera toujours plus femme qu´une Anglaise”. Simple boutade d´un provocateur exercé ou description rigoureuse d´un observateur implacable? Il est vrai qu´ il apparaît clairement au témoin le moins perspicace que la “race” anglaise est visiblement plus virile que la “race” française. C´est pour cela qu´il est permis de concevoir plus d´espoir d´un redressement dans les Îles que sur le Continent. Mais l ´Histoire nous réserve peut-être des surprises, et ceux qui arriveront les premiers au fond du trou pourraient bien être les premiers à ressentir la nécéssité impérieuse de remonter la pente. Je ne souhaite aux Français rien de meilleur.
La frivolidad, la banalización de la existencia, el hiper-consumo como proyecto de vida y como nota distintiva de las sociedades contemporáneas, la permanente y odiosa invasión de publicidades y avisos comerciales que padecemos… son todas consecuencias manifiestas de la preponderancia de la cosmovisión femenina en nuestras sociedades…
Tal es la principal diferencia entre el mundo islámico y la europa post-cristiana: la situación de la mujer. Eso lo explica todo: cuanto más invisible es la mujer en el tejido social, más ofesnsiva y dominante una civilización; cuanto más “libre” y plena de prerrogativas de toda índole, tanto más decadente una civilización…
A las mujeres occidentales el egoísmo se les desmadró a tal punto que ya prácticamenbte ninguna quiere tener hijos antes de realizarse personalmente y ser exitosa en su proyecto de vida personal, que casi nunca incluye como primer apremio formar una familia y consagrarse a la vida familiar -lo cual ocurre por lo general tardíamente, cuando están orillando los treinta años o los han superado holgadamente.
Sin embargo, a pesar del esfuerzo que han hecho durante los últimos decenios para sepultar definitivamente sus tradicionales roles en la sociedad -y aunque suene políticcamente incorrecto-, las mujeres no han sido artífices aún de nada memorable; desde que gozan de los mismos derechos que los hombres, no hicieron ningún aporte significativo a la humanidad: ni en el arte, ni en la ciencia y la investigación, ni en ningún otro dominio de actividades humanas. Inexorablemente, quedan siempre opacadas por los hombres. Sus esfuerzos han sido hasta ahora del todo infructuosos. Triste, pero cierto.
Pero, para bien o para mal, esta supuesta “libertad” femenina tiene los minutos contados: lo que estamos viviendo actualmente es “el canto del cisne”, el cénit de la cosmovisión liberal; pues si todo sigue así, dentro de poco no sólo habrán perdido las libertades que supieron conseguir; además, deberán volver a una situación de sujeción y sojuzgamiento propia de las arcaicas sociedades patriarcales, y quizás sin precedentes en la historia occidental. El futuro es negro y poco prometedor; evidentemente, deberán comenzar a adecuarse al Burka. Sin embargo, pareciera que aún no cayeron en la cuenta de lo que el futuro les depara; o no tienen la capacidad de preeverlo. Quizás sí, e íntimamente lo desean.
Jas:
Tampoco es bueno cometer el error de simplificar las cosas. Las mujeres deben de tener los mismos derechos que los hombres. Eso es lógico y beneficioso para todos. Otra cosa es que sean iguales en su esencia, lo cual es absurdo y querer violentar las diferencias para eliminarlas, es realmente estúpido y dañino.
Tú planteas el asunto como si los hombres y las mujeres fueran enemigos y diferentes, y estás equivocado. No voy a entrar al trapo de defender a las mujeres y empezar a nombrar las cosas que pueden haber hecho, aportado o descubierto.
Las mujeres sí que son artífices de todo lo memorable que hay en este mundo. Todo, desde lo mejor hasta lo peor, ha pasado por manos femeninas. No hay hombres sin mujeres. Los hombres tienen que luchar por una posición, las mujeres la tienen naturalmente.
Y en una cosa te equivocas de pleno: Yo jamás me adecuaré a usar el burka. Ni mi hija tampoco. Ni mis hijos lo permitirán.
El hecho de que tú sólo conozcas mujeres histéricas y cobardes, no significa que yo sea así.
El hecho de que pienses que las mujeres íntimamente deseen ser esclavas, inferiores y despreciadas, te coloca no sólo en la categoría de hombres débiles y sentimentaloides, sino en la categoría de los inútiles.
Y para ser realistas: muchos, muchísimos hombres están encantados de la vida con la esta situación.
Esto no es la ecuación de los simples: “mujer egoísta que no quiere a su familia, hombre superior en todo”.
Conozco muchos hombres que quieren que sus mujeres trabajen, porque eso los libra a ellos de las responsabilidades que deberían asumir. Luego eso sí, en el bar se reúnen a conversar y quién sabe, a presumir de que “los hombres lo han descubierto todo y son más inteligentes”.
Conozco hasta un par de casos en los que la esposa quiere dejar de trabajar para cuidar de los hijos y el marido no se lo permite….
Hemos llegado a la situación contraria a la que se daba digamos, hace 300 años. Si en esa época una mujer (por más inteligente que fuese) quería estudiar medicina, le era totalmente imposible. No podía haber ni mujeres médicos, ni pintoras. Luego vienen los simples diciendo que eso demuestra que los hombres son más inteligentes, jejeje..
Pero hoy día es al revés. Si alguna mujer quiere sencillamente criar a sus hijos, es mirada como un bicho raro en el mejor de los casos. En el peor se encuentra con la incomprensión, el desprecio y la frontal oposición de todos, empezando por su familia más cercana. De todos, de los hombres también.
¿Quieren una frase subversiva? Pues es esta: “no te preocupes niña, las mujeres estamos hechas para parir”.
¡No os podéis imaginar como me miran cuando digo eso!!!
Hay que ser muy valiente para ir contra corriente. La mayoría no lo es. La mayoría de las mujeres, y de los hombres también, son cobardes.
Esto: “”"”"” El futuro es negro y poco prometedor; evidentemente, deberán comenzar a adecuarse al Burka.”"”"”"”" demuestra cobardía, mucha cobardía y ningún honor.
Un hombre no habla así. Un hombre defiende a su pueblo y a su familia. Un hombre no consentirá que humillen a su mujer o a su hija.
Así habla un hombrecillo, un ser acomplejado y que lo único que puede hacer, es vanagloriarse de una condición masculina de la cual no posee ninguna de las cualidades que la hacen digna y honorable. Un hombrecillo que lo único que tiene es la ilusión de pensar que sólo por el hecho de tener pene, es superior a la mejor de las mujeres….. pobrecito, nada lo diferencia de los mahometanos.
Joana
Empezaré por el final de tu comentario. Las mujeres, declaradamente, desean ser reinas, encumbradas y idolatradas. El hecho de que estén dotadas para la maravillosa función de crear la vida las llena de un sentimiento de orgullo y hasta de omnipotencia. La mujer es siempre consciente de su valor como tal. La modestia en la mujer no es nunca más que una forma de conocimiento y dominio de su naturaleza “superior” y una estratagema de seducción y control del hombre.
Lo propio del hombre es competir, lo propio de la mujer es conspirar (seducir, inducir, conseguir por la convicción y la promesa lo que el hombre consigue con la acción y la desición). Los roles y las naturalezas de ambos son diferentes y al mismo tiempo complementarios. Y lo son tanto que las relaciones entre ambos siempre están signadas por una tensión latente o expresa. Hombre y mujer no son enemigos en el sentido agresivo del término, pero si opuestos: sólo son verdaderamente “amigos” cuando se unen para formar una familia y criar hijos. Fuera aparte de ese “armisticio” necesario para llevar a cabo con éxito esa misión, siempre existe un continuo “tira y afloja” entre los sexos. La sicología del hombre y de la mujer son tan distintos que lo extraño es que el grado de “conflictividad” entre ambos no sea aún mayor. Un ejemplo, en el hombre (normal, no desiquilibrado) existe una natural repugnancia a ejercer la violencia contra la mujer (y los niños) y salvo casos patológicos, esta se ejerce siempre al final de una escalada previa de violencia verbal y sicológica muchas veces mutua. Cuando cede al impulso de la agresión física tiene sin embargo plena conciencia de que está traspasando una barrera. La mujer en cambio no se siente frenada por ningún tipo de escrúpulos a la hora de agredir al hombre, desconoce esa barrera.
El “derecho” de la mujer no es el del hombre. Quien tiene la fuerza se supone que ha de tener también el buen criterio de no usarla inadecuadamente.
Yo creo que la voluntad errónea de equiparar al hombre con la mujer (no en derechos y dignidad) sino en funciones y roles que la naturaleza había establecido en campos claramente diferenciados, ha acentuado esa natural oposición de los sexos en una guerra sorda que los destruye a ambos y hunde los fundamentos mismos de la sociedad. El encumbrar a la mujer en aquellas funciones para las cuales ni está “diseñada”, ni tiene aptitudes naturales, ni inclinación verdadera, sólo añade confusión y motivo de choque entre los miembros de la sociedad humana y perjudica el conjunto. La indiferenciación de los roles y las funciones masculinas y femeninas deshumaniza a ambos sexos al igualarlos con el rasero de una quimérica igualdad desmentida por la visa misma. Las mujeres se virilizan, los hombres se feminizan, las identidades se desdibujan, los diferencias se difuminan, todo es igual a todo y nada vale ya nada.
Un ejemplo de aspecto anécdotico: los telediario son auténticos escaparates de la actual feminización de nuestra sociedad. La inmensa mayoría de los presentadores, tanto de estudio como los corresponsales sobre el terreno, son mujeres (¿dónde están los hombres?), llegando al ridículo de que incluso el comentarista deportivo es mujer en algunos canales (¡una tía hablando de de fútbol! Eso si, muy bien arregladita ella y buena moza).
¿Mujeres periodistas? Si, ¿por qué no? Pero cuando uno ve a señoritas que sin duda han estudiado una carrera de varios años en la Universidad hablando de la Pasarela Cibeles, de la tortilla de patatas más grande de España o de la rodilla de Raúl, me pregunto si realmente vale la pena abrirles puertas a las mujeres para eso. (No pongo fuera de esto a los periodistas varones que son calcos de estas niñas tontas y bien pagadas).
Está comprobado que cuando un sector profesional es invadido por mujeres este decae en picado: periodismo, educación pública, magistratura, política, etc… ¿Esto se debe a un inferioridad cualquiera de la mujer en esos terrenos? La cosa es algo más compleja que eso. La mujer entra en masa en esos sectores porque estos han “rebajado el listón” de ingreso, esos sectores han entrado en decadencia y en crisis. La entrada en masa de la mujer en esos terrenos es visible, pero no sólo son ellas las que entran en cantidad, sino otros elementos masculinos inferiores que entran por la vía abierta. La mujer y esos hombres se incorporan a un sistema que ya no exige los mismos requisitos de excelencia y superioridad de otra épocas. El sector en decadencia, así inundado por estas nuevas incorporaciones, agrava su inferioridad al acelerar el proceso de hundimiento. Las facilidades dadas a las mujeres para ocupar todo tipo de puestos al tiempo que se han rebajado los niveles de calidad de los mismos es un malísimo favor que se le hace a la promoción de la mujer y al bienestar de la sociedad en su conjunto (lo mismo se lleva a cabo -o se llevará- con las minorías étnicas y raciales). El listón debe ser colocado lo más alto posible de manera que sólo los mejores hombres o mujeres accedan a los lugares de jerarquía.
Si menciono aquí los nombres de Margareth Tatcher y Leire Pajín, creo que no necesitaré extenderme más en mi teoría: todo el mundo habrá entendido hacia donde quiero llegar. El sistema encumbra las nulidades (hombres o mujeres), y en un sistema de feminización las mujeres están destinadas a llevar la voz cantante. La feminización, producto de una decadencia que viene gestándose desde hace tiempo (obra por lo tanto de los hombres), genera más decadencia al abrirle las puertas a toda la inferioridad existente en las sociedades.
Y en lo tocante a que muchas mujeres están deseando (sin saberlo todavía algunas de ellas) ponerse la burka, no tengas la menor duda de ello. En Francia son cada vez más las francesas de raza blanca conversas que se lo ponen. En eso están algunas. Pero no es cuestión de cargar las tintas contra esas mujeres, pues el equivalente masculino de estas taradas existe: los homosexuales occidentales a los que se les hace el culo agua con el islam, los europeos que están embobados con las maravillas de la cultura musulmana, etc…
…una quimérica igualdad desmentida por la VIDA misma…
Una francesa con burka.
http://www.youtube.com/watch?v=3R3AmnEdOT8
“”"”"”"La modestia en la mujer no es nunca más que una forma de conocimiento y dominio de su naturaleza “superior” y una estratagema de seducción y control del hombre”"”"”"”"”"”
Pues sí. Es verdad, y además las mujeres solemos controlar y seducir a los hombres con mucha facilidad.
claro que siempre hay excepciones, como en todo.
“”"”"”"El “derecho” de la mujer no es el del hombre. Quien tiene la fuerza se supone que ha de tener también el buen criterio de no usarla inadecuadamente”"”"”"”
Aquí tendrás que aclarar que significa “derecho”. Yo me refiero a valor como individuo. Derecho a valer lo mismo que un hombre. No a ser lo mismo, pero sí a valer lo mismo ante los ojos de Dios y de los hombres.
Y me niego a que los hombres sólo por el hecho de ser hombres, tengan el privilegio del uso de la fuerza, porque “se supone” que la usarán adecuadamente. Y tú bien sabes que eso casi nunca se cumple.
Los hombres no han sabido generalmente estar a la altura de sus responsabilidades.
“”"”"”"”"”"Hombre y mujer no son enemigos en el sentido agresivo del término, pero si opuestos: sólo son verdaderamente “amigos” cuando se unen para formar una familia y criar hijos. Fuera aparte de ese “armisticio” necesario para llevar a cabo con éxito esa misión, siempre existe un continuo “tira y afloja” entre los sexos. La sicología del hombre y de la mujer son tan distintos que lo extraño es que el grado de “conflictividad” entre ambos no sea aún mayor.”"”"”"”"”"
Esto muestra, amigo Arjun, que no podemos caer en posiciones ni machistas ni feministas, porque si los hombres tienen el monopolio de la fuerza, inevitablemente una mayoría la utilizarán para imponer sus criterios por la fuerza a la mitad de la población. Sin importar si sus criterios son buenos, sin preocuparse porque la otra mitad de la población pueda dar una palabra de sabiduría, sólo imponer sus criterios. Y viceversa, tampoco pueden tener las mujeres el monopolio de la fuerza, eso sería terrorífico, ya se está viendo.
“”"”"”"”"”El encumbrar a la mujer en aquellas funciones para las cuales ni está “diseñada”, ni tiene aptitudes naturales, ni inclinación verdadera, sólo añade confusión y motivo de choque entre los miembros de la sociedad humana y perjudica el conjunto. La indiferenciación de los roles y las funciones masculinas y femeninas deshumaniza a ambos sexos al igualarlos con el rasero de una quimérica igualdad desmentida por la visa misma. Las mujeres se virilizan, los hombres se feminizan, las identidades se desdibujan, los diferencias se difuminan, todo es igual a todo y nada vale ya nada.”"”"”"”"”"”
De acuerdo. Pero yo no me refiero a ésto. Igual no me entendiste.
Me refiero a que la inteligencia, venga de dónde venga, tiene que ser aprovechada.
Desengáñate: gente inteligente hay poca. Y es absurdo despreciar la inteligencia femenina.
Y eso de “aptitudes naturales”, en cuanto se refiere a lo que el intelecto puede producir, es cuanto menos, discutible. ¿Crees que por “naturaleza”, yo no puedo discutir de teología?¿Crees que por “naturaleza”, cualquier hombre puede superarme en razonamiento lógico?
Eso no tiene sentido, Arjun.
Otra cosa es que por naturaleza, sean más fuertes, le tengan menos miedo a las cucarachas o puedan resistir más sujetos a un cable.
Contraponer a los sexos como enemigos es absurdo. Otra cosa es que seamos distintos y nos complementemos, las debilidades de unos las suplan las fortalezas de otros.
Claro que estoy teorizando, sé muy bien que ni los hombres ni las mujeres están a la altura para emperender una cooperación así.
“”"”"”"”"”"”" Las facilidades dadas a las mujeres para ocupar todo tipo de puestos al tiempo que se han rebajado los niveles de calidad de los mismos es un malísimo favor que se le hace a la promoción de la mujer y al bienestar de la sociedad en su conjunto (lo mismo se lleva a cabo -o se llevará- con las minorías étnicas y raciales). El listón debe ser colocado lo más alto posible de manera que sólo los mejores hombres o mujeres accedan a los lugares de jerarquía.”"”"”"”"”"”
Totalmente de acuerdo.
Yo jamás defenderé la masificación femenina en la sociedad, dada sólo por “promover a las mujeres”. No. Si una mujer quiere ser juez, tendrá que ser la mejor. Es a eso a lo que me refiero.
Si ninguna está a la altura, pues que no haya ninguna.
Pero es eso. Lo que no puede ser, es que ninguna pueda serlo, sólo porque no tiene “aptitudes naturales” refiriéndonos a que su condición femenina sea una “ineptitud natural”.
Y si una mujer demuestra que es mejor que un hombre pues tendrá que mandar ella.
Yo sólo quiero que los mejores estén en lo alto de la pirámide.
Y eso es precisamente lo que muchos hombres no quieren, porque no quieren que triunfen los mejores, porque temen que no serán ellos. Y muchas mujeres quieren feminismo y cuotas, porque saben que sin eso jamás triunfarán.
En fin, que todo vuelve al inicio: en esta sociedad la maternidad y la educación de los hijos se considera un fracaso social. Eso trae millones de problemas, entre ellos la “obligación” de que las mujeres ocupen posiciones para las cuales no están capacitadas.
¿Por ser mujeres? No siempre (a veces sí, pero no la mayoría de las veces), la mayoría de las veces es porque no son suficientemente inteligentes, o ecuánimes, o fuertes, o lo que sea.
Claro que esto también se le puede aplicar a los hombres, lo que quiere decir que esto no es sencillo.
Así que no se le puede aplicar la ecuación de los simples: “Hombre fuerte y listo, mujer débil y tonta”.
“”"”"”"”"”Y en lo tocante a que muchas mujeres están deseando (sin saberlo todavía algunas de ellas) ponerse la burka, no tengas la menor duda de ello. En Francia son cada vez más las francesas de raza blanca conversas que se lo ponen. En eso están algunas”"”"”"”"”"”"”"
Sí, pero equivocas el motivo.
No lo hacen como sugiere Jas, por ser mujeres. Lo hacen porque son estúpidas, tan estúpidas como los hombres filo-islamistas, que no son filo-islamistas por ser hombres, sino por ser igualmente estúpidos.
Las mujeres por ser mujeres no somos necesariamente amantes del yugo, Arjun. Si así fuera, yo también estaría suspirando por ponerme el burka y te garantizo que así no soy. Y sí que soy mujer.
Desengáñate, la inteligencia y el valores son cualidades muy escasas, tanto en hombres como en mujeres.
“”"”"”"”"”El sistema encumbra las nulidades (hombres o mujeres), y en un sistema de feminización las mujeres están destinadas a llevar la voz cantante. La feminización, producto de una decadencia que viene gestándose desde hace tiempo (obra por lo tanto de los hombres), genera más decadencia al abrirle las puertas a toda la inferioridad existente en las sociedades.”"”"”"”"”"”
Sí, tienes razón.
Pero no “las mujeres llevan la voz cantante”. No. Las mujeres que cumplen las expectativas de lo que es una leire pajín, o algo por el estilo.
Si no eres así, por muy mujer que seas, serás marginada y apartada, a menos que juegues el juego de la nulidad, del oportunismo y del facilismo. Y eso también vale para los hombres, Arjun.
No es tan simple como ser mujer y ya está. Tienes que jugar el juego del sistema.
Si te niegas, no eres una “mujer de éxito” (“éxito” que no depende de tu inteligencia ni de tu aptitud). Eres una maruja, una coneja y una facha. Y no te darán ni agua en ningún sitio.
Pero claro, en un sistema feminizado cómo éste las mujeres llevan la voz cantante.
Porque pueden ganarle a los hombres en astucia, planificación estratégica, disimulo y habilidades sociales. Pero no se trata de las mejores cualidades de esas palabras, no hablamos de el mejor sentido de la palabra, sino de el peor.
Vamos, que una mujer mala y astuta, es mucho más mala y astuta que un hombre malo y astuto.
Así que ganarán.
Pero no te gobernarán las mujeres, Arjun. Te gobernarán las peores de las mujeres.
Si al menos fueran las buenas…..
Joana
Cuando hablaba de “derecho” de la mujer, lo ponía entre comillas para insinuar un significado no ajustado estríctamente a la definición convencional del término. Digamos que hablaba de la razón de la mujer, de su “verdad”, de su visión de las cosas que no siempre (pocas veces) es igual al de los hombres.
En cuanto al uso de la fuerza, el ejercicio de la violencia, en las relaciones hombre-mujer (salvo excepciones en dirección única), eso indica claramente la existencia de un conflicto no resuelto entre ambos (posiblemente un problema de especie más que de cultura), un enfrentamiento potenciado sin duda por el modelo de relación promovido por un sistema destructivo y contrario a la armonía y cooperación de los sexos.
Que los hombres no han sabido generalmente estara la altura de sus responsabilidades es una afirmación que sería difícil rebatir, no tanto por el carácter general de esa aseveración como por la cantidad de ejemplos de sus errores y tropiezos que se podrían avanzar para ilustrar esa tesis.
Cuando hablo del hombre y de la mujer hablo de las aptitudes natrurales y las potencialidades que encierran cada cual. Hombres y mujeres no son categorías estríctamente físicas ni roles exclusivamente sexuales. Hay hombres muy femeninos y mujeres viriles. Y entre ambos extremos todas las categorías intermedias posibles. Una sociedad no es viable si en la cima de su jerarquía está ausente la conducción conjunta de hombres muy masculinos respaldada por mujeres muy femeninas. La indiferenciación y la excesiva “heterogeneidad” sexual de una sociedad es el signo anunciador de su caída próxima. En lo personal, yo veo en las calles cada día más personas de sexo indefinido: hombres de aspecto patéticamente femenino y mujeres de aspecto hombruno. Y todos participan de una común vulgaridad en el hablar, en al actuar, en el estar…
Una sociedad que ha socavado los fundamentos viriles de su constitución, está condenada a breve plazo al fracaso. Una sociedad sin hombres o con hombres como se los quiere al gusto actual: suaves, blandos, tolerantes, sensibles, dialogantes, comprensivos, etc…, es una sociedad en peligro de extinción. ¿Quién defenderá a Occidente, a su país, a su familia, el día en que las cosas se pongan “bravas”? (y cada día falta menos para eso) ¿Quién defenderá a los elementos más débiles y vulnerables de la sociedad (niños, mujeres, ancianos, discapacitados…), y a la sociedad misma, si los hombres son amorfos, efeminados, lánguidos, sentimentales, no-violentos, sin fuerza ni carácter, idiotizados y castrados?
Un sistema cerrado a las potencialidades femeninas se priva a si mismo de una gran fuente de recursos y energías posibles y se estanca voluntariamente en el orden moral y en el desarrollo cultural, pues no es posible el progreso y la elevación de una sociedad con la mitad de su población reducido a la servidumbre o la inferioridad legal. El papel de la mujer en la “humanización” y la “civilización” del hombre no es algo que haya que demostrar a estas alturas. Nunca las sociedades han avanzado en el orden tanto material como en el moral como cuando las mujeres han ido subiendo en consideración y respeto, y han sido considerada iguales en dignidad y en derechos (no en aptitudes ni en funciones).
Ahora estamos en un sistema inverso. La mujer se ha convertido en el eslabón superior del género humano en oposición a un hombre declarado culpable de todos los errores y crímenes de la Historia. Deberíamos especificar: el hombre viril de raza blanca, pues los homosexuales o los blandos y los hombres de piel oscura no entran en esa condena. La mujer, como sujeto “relegado”, “dominado” y “discriminado” históricamente estaría libre de toda culpa y a salvo de todo reproche. Sin duda, me acerco a límites muy delicados, pero debo decir que en esta coyuntura, el rol que se le ofrece a la mujer y que esta acepta de buen gusto se asemeja mucho a una traición en toda la línea a su cultura, a su mundo, a su especie. Me atrevo a decir que la mujer blanca occidental es un elemento de primer orden el el plan de destrucción del mundo del hombre blanco europeo. Si la mitad de nuestro pueblo, de nuestra raza, de nuestra especie se pasa a las ideas y las tácticas del enemigo, se pone al servicio de sus objetivos, entonces estamos perdidos sin remedio.
Cuando se empieza a favorecer a la mujer por su sola condición femenina, sin tener en cuenta y menos anteponer su valor real, estamos a las puertas de otras discriminaciones dirigidas a beneficiar a otros colectivos: minorías sociales, sexuales, étnicas y raciales…
Arjun: Totalmente de acuerdo contigo, muy bien expuesto y mejor explicado.
Mont, como todo, la regla tiene sus límites.
Por ejemplo, en España ahora no hay trabajo. Lo normal en esta situación sería retirarle los permisos de trabajo a dos millones de inmigrantes y hacerlos volver a su casa de grado o por fuerza.
Se trata de querer.