CATALUÑA HACIA EL ISLAM
Desde hace ya algunos años se viene observando en Cataluña (en determinados círculos e instancias) una sorprendente e inquietante deriva filoislámica que ha tomado una fuerza inusitada en los últimos tiempos, y que sin duda irá a más, a tenor de los episodios que se producen a diario en esa dirección. A contramano del sentir mayoritario de una sociedad que experimenta un creciente rechazo al fenómeno de la invasión musulmana y la islamización rampante que conlleva, los partidos locales de izquierda y nacionalistas, haciendo gala de una extraña inclinación y benevolencia hacia esa ejército de intrusos, se desviven por ellos y multiplican los gestos amistosos en esa dirección. En esa política se ven secundados, en el ámbito mediático, por una prensa y una televisión de andar por casa, no ya acríticas, sino francamente exhaltadoras del mundo religioso-cultural árabe-musulmán, a las que se añade un elenco variopinto de “intelectuales”, artistas y saltimbanquis de difícil clasificación, algunos de ellos sin oficio conocido pero con la lengua bien larga, todos ellos rendidos por igual a esa fascinación por el islam que es la marca de identidad de esta caterva de “bellas almas” entregadas a la demolición de su propia cultura.
Como telón de fondo de esa embelesada admiración y de ese insólito respeto por el moro (aquí en el sentido histórico y aun costumbrista del término: musulmán. No todos ellos son de origen magrebí, sino muchas veces paquistaníes o negros africanos) y sus infinitas lacras morales, sociales, culturales y espirituales, se afirma un progresivo antiespañolismo que no lleva camino de remitir, sino que anticipa la ruptura definitiva (primero sicológica y después quien sabe…) con la patria común. Posiblemente esto ocurre en función de una ley de compensación, por efecto de un mecanismo de contrabalenceo: se adopta una novedad al tiempo que se desecha lo conocido, se rinde uno a lo extraño y se reniega de lo propio, se deshereda al hijo y se colma de atenciones al vecino, se desacredita al compatriota y se canta alabanzas al extranjero, se ataca al hermano y se le brindan honores al enemigo, se le niega el pan y el techo al hombre de valor y se le da comida y sábanas blancas al forajido. Es un sistema.
Se verifica el movimiento siguiente: cuanto más antiespañol es el partido o el medio de comunicación, más proislámico se muestra este en sus manifestaciones y valoraciones. Cuanto más agresivamente expresan su desapego de España y todo lo que le atañe, en contrapartida más se prosternan ante el islam. Cuantas más ofensas y agravios profieren contra todo lo que de una manera u otra, significa o personifica “lo español” (que no excluye, claro está, “lo catalán”, aunque ellos piensen lo contrario), más amables, respetuosos y complacientes se manifiestan con el rebaño de Mahoma. Y mientras el idioma de Cervantes es ya considerado como un idioma extranjero para la enseñanza, no obstante ser hablado en Cataluña desde hace 1000 años, y marginado cuanto más posible para la vida institucional y oficial, reducido a una mínima expresión indigna de su categoría e irrespetuosa con la historia, en “casa nostra” ya se está introduciendo el árabe (¡y el beréber -o tamazig!) en el sistema educativo primario (de momento en horario extraescolar, pero en escuelas públicas y con profesores pagados por la Generalitat). Y no es la primera vez que la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, en aparente competición por atraerse el favor de esa legión de futuros votantes, han editado folletos y comunicados en árabe y catalán, pero no en castellano. Incluso en pasadas elecciones se vieron en las paredes de Barcelona carteles electorales en árabe (!?). Como testimonio anecdótico de este estado mental cada día más evidente pongo como ejemplo el haber visto en un par de ocasiones por las calles de Barcelona unas pintadas que proclamaban significativamente: “Avans marroquins qu´espanyols”. A los descerebrados que dicen eso, les aseguro que sus enfermizos deseos se van a ver pronto cumplidos, al paso que vamos. Cuando anden escupiendo sangre bajo la brutal bota moruna, cuando los imanes cortadores de cabezas impongan su ley en los barrios donde ha sentado sus reales esa peste, y que de aquí a poco serán territorios liberados del islam, ya veremos si siguen pensando lo mismo.
Desde hace varios años ya, en la fecha de la fiesta musulmana del cordero,TV3 de Cataluña retransmite en directo, integramente y con subtítulos en catalán, ante la presencia babeante de ternura de altos funcionarios autonómicos, el rezo multitudinario en algún polideportivo del barcelonés barrio del Ravalistán (antes Raval), amena y pintoresca barriada donde las distintas Policías del Estado desmantelan un grupo terrorista cada 15 días como promedio.
La TV catalana, correa de transmisión mediática del Gobierno autónomico, se dedica sin empacho a exhaltar el islam y presentarlo ante los ciudadanos como un hecho normal y positivo, desprovisto de toda conflictividad y perfectamente integrado, y demuestra tener la voluntad, los medios y el santo cuajo de dedicarse a halagar el sentimiento islámico de esta marabunta que se nos ha metido en casa sin permiso y que está convirtiendo a Cataluña (el resto de España no es diferente) en una sucursal del Magreb, de Oriente Próximo y de Paquistán bajo la atenta mirada y la cretina complacencia de los tarados que nos gobiernan.
¿Qué hay detrás de este contínuo homenaje al islam, de esta antinatural simpatía, a contracorriente de la razón y de la misma Historia, por estos invasores orientales, nuestros enemigos históricos más pertinaces y sanguinarios, que vuelven de nuevo con la misma prepotencia y arrogancia que en siglos lejanos para destruir y conquistar nuestro país y poblarlo con su hormigueante prole (sin desenvainar en esta ocasión el alfanje, pues los recibimos con los brazos abiertos) ? ¿Afinidad espiritual? ¿Voluntades compradas? ¿Donativos en petrodólares? No es de descartar que los mismos que se gastan fortunas para fomentar el islam en el mundo, y construir mezquitas, algunas de ellas de proporciones faraónicas, a mayor gloria de Alá tanto en tierras de creyentes como en tierras del infiel, también se dediquen a “invertir” estratégicamente en los sectores “creadores de opinión”, en los órganos de información y propaganda, en las empresas manipuladoras de conciencias y lavadoras de cerebros, además en los centros de poder y decisión, en una palabra: los medios de comunicación y la clase política.
Pues si bien hay imbéciles, que por elemental esnobismo seudointelectual o por puro papanatismo progre y multicultural está abonados a este movimiento y trabajan ad honorem por esta causa, también debe haber otros, más espabilados, que han visto ya en esta nueva situación un filón de halagüeñas perspectivas preñadas de billetes verdes, una oportunidad única de llenarse los bolsillos a poco esfuerzo con la tradicional política de sobornos y “bakchichs” (propinas) de la cultura árabe-musulmana. En Cataluña, como en el resto de España, no faltan los flojos dispuestos a vender a su madre por un puñado de monedas, o mejor dicho, por alguna Samsonite repleta de “cromos” de cien dólares de curso legal. El tiempo nos irá diciendo si este novedoso cariño por el islam es genuino o está motivado por razones más prosaícas y al mismo tiempo “sonantes”.
Al margen de los intereses de diversa índole (dinero fácil o calculos electorales a mediano plazo, para cuando estos musulmanes, una vez conseguida la nacionalidad, estén en condiciones de votar para sus benefactores), algunos apreciamos algo más en esta anormal simpatía hacia el islam y en esa alarmante tolerancia hacia su agresiva expansión actual. Asistimos, como consecuencia de un severo reblandecimiento de las meninges de aquellos que dirigen la cosa pública, al encumbramiento de las nulidades, al entronizamiento de todo lo turbio y lo inferior, que tiene como efecto este acercamiento a nuestros enemigos declarados, y esa sumisión a las influencias corruptoras de un mundo mahometano que es la negación de nuestra identidad moral y espiritual es el sello indeleble de la degradación de la cultura dominante y de la esterilidad de las clases dirigentes, ineptas y agotadas, incapaces ya de liderar ningún proyecto de grandeza para esta sociedad desarbolada y confusa, disminuida en su antigua estatura por el predominio de las mediocridades satisfechas.






Es ultima hora, estoy en la parra y no he podido leer todo lo que publicas. Solo se que cuantos mas musulmanes mejor. Entiendes? Que el sistema los ampara, que tal, que mucho dinero, que muchos derechos, muchos privilegios, muchos negocios… sin eso perdemos fuerza. Saldran vestidos de aviadores tio. Lo que hitler hizo con los judios sera una broma comparado con lo que hara cataluña al despertar.
El catalan es mas siciliano que español. No se si me expreso. Estos asuntos se arreglan en casa y su dia llegara
Y en Holanda en las proximas elecciones municipales habrá un partido islámico.
http://www.iqna.ir/es/news_detail.php?ProdID=444141
Es lo que tiene el odio a lo español: buscan substituirlo con lo que sea, aunque eso se llame su propia dilución como paisito. Creen que el Mohamé Jordi será tan domesticable como Oswaldo Kevin González, catalan dominicano. Se equivocan: un moro es, antes que nada y por encima de nada, un moro. Y en esas “mezquitas” lo que se están formando son los durmientes que mañana violarán a las Margalidas y las Carme, a la par que reivindican sus “derechos”, ofendidos por los cristianos. Para entonces, la República Memocrática Zozialista de Catalufia habrá también sucumbido; en su rictus cadavérico llevará, eso sí, la satisfacción de haber ejecutado a España anes.
[...] Conoce al enemigo. Catalunya cap al islam By Arjun on Agosto 7th, 2009 | 3 Comments
Es cierto. La tele catalana da asco, pero asco de verdad. Todos esos políticos nacionalistas, intelectualoides de izquierdas y demás ralea, prefieren al moro antes que al murciano o al castellano. Todo por ese rollo estúpido de “Som una nació”. Y no, no son una nación, son parte del Reino de España. Prefieren que se hable árabe a español. He visto por la tele moras envueltas en trapos hasta las cejas, diciendo que ellas eran muy catalanas y los periodistas con las babas cayendo… ¡porque lo decían en catalá!
Ya ven, para estas mentes estrechas todo se reduce al idioma, no a lo que digas con él. Si hablas en el idioma de Cervantes, aunque hables de filosofía, ciencia o antropología, eres un paleto. Si hablas en catalá, aunque lleves velo y hables de pegarle a las mujeres, invadir España o matar a los infieles, eres un catalá.
Y esta entrega a los extranjeros les va a costar muy caro a los catalanes de bien.
Los catalanes van a tener que limpiar su casa rápido, o perderán lo que les queda. Y esa limpieza les costará sangre, sudor y lágrimas.
En fin,que es una pena ver como Cataluña se destruye a sí misma.
Que si idioma cervantino, que si patria común… parece que se os ha olvidado el asuntillo aquél de la Guerra de Sucesión, cuando Castilla decidió disfrazarse de España y bla, bla, bla.
Ahora viene uno y dice que los catalanes son más sicilianos que españoles. Esto está bien, pues yo creía que la mayoría de catalanes procedían del resto de España (andaluces, extremeños y demás) con una minoría originaria que venía del imperio carolingio pero de eso hacía mucho tiempo. Precisamente por eso, allá por el 1812, Napoleón incorporó Cataluña al Imperio Francés porque la consideraba más francesa que española, incluso por el idioma (entonces no la habíamos colonizado con nuestra gracia y nuestras tradiciones andaluzas, por lo demás tan españolas, como el Rocío, la Feria de Abril y todo eso).
Ahora viene Juana y nos dice que “los catalanes van a tener que limpiar su casa” ¿En qué quedamos? ¿No son españoles? Pues la casa la tenemos que limpiar todos a una porque lo que afecta a Cataluña también nos afecta a los demás. No creais que saldremos de este “merder” tan fácilmente.
El autor de esta entrada, así como algunos comentaristas, parece que no hayan estado nunca en Cataluña. Parecen confundir el Tripartit con Cataluña. No es lo mismo.
Allí hay de todo, como en todas partes, y he aquí una muestra:
http://politica.e-noticies.cat/catalans-orgullosos-de-ser-espanyols-24504.html
Joana
Veo que conoces Cataluña como si vivieras en ella. Dentro de la mediocridad e impotencia general de las clases gobernantes españolas, la catalana es un caso especial. Ya sabes, en Cataluña, en virtud de ese complejo de excelencia y superioridad con respecto de los otros componentes de la nación española (no me sale lo de “pueblos y nacionalidades de España”, como si esto fuera una especie de Imperio Austro-Húngaro) siempre están un punto por encima de la media nacional en todo. Hasta en la imbecilidad, sobre todo en la imbecilidad.
Como la multicultura, la tolerancia, la apertura al otro y demás cojudeces es lo que se lleva ahora, es lo bueno, lo “in”, lo “super”, lo “guay” y hasta lo “superguay”, entonces sobrepujan en ese sentido, no vaya a ser que Madrid o Andalucia (!!) pase por delante de la “vanguardista” Cataluña. Como los cánones actuales exigen ser progres, ellos lo son un poco más que los demás. ¡Faltaría más que pasando el Ebro, allí fueran más progres y modernos que en Cataluña! Esa es la mentalidad que impera aquí en los círculos gobernantes, las clases dirigentes, las “élites” intelectuales, sociales y demás, y parte del rebaño de a pie.
Ahora bien, nadie parece preguntarse si esta invasión tercermundista (con un predominio musulmán que traerá “cola”) es compatible con el proyecto nacionalista catalán,con esa voluntad de hacer una “Cataluña catalana”. Estos nacionalistas imbéciles (porque otra cosa no se puede decir de ellos) se ponen chochos cuando escuchan a un negro, a una mora o a un pakistaní hablando en catalán. Se le dilatan los esfínteres de gusto. Francamente hay que ser idiotas. El dominio del idioma local nunca ha sido garantía de nada en cuando a integración o asimilación. Que le pregunten a los franceses, a los ingleses, a los alemanes, etc., si han resuelto sus problemas de inmigración/invasión por el hecho de que estos inmigrantes/invasores hablen el idioma del país. Ver cómo algunos catalanes (tampoco hay que hacer extensiva esta situación al conjunto) se emocionan y se le ensancha el pecho al escuchar arrobados a un tiznado hablar el idioma de Plá es un espectáculo. Por otra parte. aquí en Cataluña, cualquier acémila que rebuzna en catalán es considerado ipso facto un genio. Así les va. ¡Por mi, como si se quieren tirar a un pozo!
A un castellanoparlante que se explayara sobre filosofía arsitotélica desde la académica altura de una sabiduria homologada le harán mohines de disgusto, le buscarán “pelos en la sopa”. Pero llega un Wilson, cualquiera, o un Mamadú con la cara llena de cicatrices rituales o una Fatima entoldada hasta las cejas diciendo: “Aquesta matinada fa boira en el Papiol” o “Em ve de gust uns calçots”, para que a muchos de la secta de la barretina se les caigan automáticamente las bragas o el boxer.
Creo que esa obsesión por el idioma catalán le viene a muchos catalanes por ser este el único hecho diferencial que los identifica de los demás españoles. No hay una diferencia de religión, de cultura, de valores, de mentalidad contrapuesta o idiosincracia antagónica. Y por otra parte hay que señalar un hecho sumamente llamativo: muchos catalanes creen o están convencidos de que el catalán es un idioma muy dificil, algo así como el sánscrito, y que su dominio por un extranjero (todo el que no sea catalán) es algo digno de resaltar y un homenaje que le hace a los catalanes por haber aprendido una idioma “tan complicado”.
Por si acaso: en mi casa se habla catalán. Y algunos miembros de mi familia hablan más catalán que castellano.
Hay que decir que esta anormal situación de injustificada tolerancia y contraproducente complacencia hacia la inmigración proveniente de países árabes o musulmanes y la islamización acelerada de nuestra sociedad, no es un hecho específicamente catalán, ni de lejos. El fenómeno abarca toda la geografía de la “piel de toro”. Lo llamativo del caso es que al antiespañolismo histórico del nacionalismo catalán (circunscrito a la historia concreta de las relaciones no siempre armónicas entre Cataluña y España), que viene a ser en esta ocasión como la otra cara de la moneda que tenemos en mano (una cara antiespañola, la otra proislámica), le responde hoy como un eco inesperado y sorprendente otro antiespañolismo de nuevo cuño y de ámbito nacional, fomentado este por los izquierdistas, hoy en el poder, y todo cuanto hay de “progre” en España.
En el primer caso el filoislamismo viene a complementar de manera casi obligada el antiespañolismo ya preexistente. En el segundo la aparición del islam ha desperteado y acentuado un antiespañolismo latente que existe desde antiguo en la izquierda española. La enseñanza que hay que sacar de todo esto es que proislamismo y antiespañolismo van de la mano y no podía ser de otra manera, pues no son fenómenos separados u opuestos, sino complementarios y necesarios el uno al otro (el antiespañolismo no es necesariamente proislámico, existe al margen del islam, pero todo movimiento proislámico es ineludiblemente antiespañol).
Por antiespañolismo se entiende la oposición a España, a lo español (no al “españolismo” que es una rancia deformación nacionalista, una excrecencia negativa de la idea de España), el rechazo de lo que esta significa y representa, pero hay que tener en cuenta que lo que esta significa y representa no es lo mismo para sus diferentes enemigos. Para los nacionalistas catalanes España representa un Estado centralista que limita su autogobierno y sus ansias de independencia y autodeterminación, y que frustra en última instancia si íntimo deseo de la separación. Para los musulmanes, la naturaleza del Estado español no les preocupa mayormente, ellos no buscan separarse de España sino conquistarla, no salir de ella, sino entrar en ella, no hacerla ajena, sino hacerla suya. En cuanto a los izquierdistas, para ellos esta España (blanca, cristiana, occidental) no es la suya y la quieren cambiar. En conclusión: los enemigos de España son varios y variados. El punto en común entre todos ellos es precisamente eso: su enemistad común contra España. Sus motivos son distintos y sus objetivos diferentes. Están los que quieren su trozo no siendo aún del todo dueño de este; los que la quieren toda entera no teniendo aún ninguna parcela en propiedad; y están los que la quieren modificar de pies a cabeza, aunque para eso deban ceder a las apetencias de los primeros y a las pretensiones de los segundos. El desguace de España está servido, y este no será el fin de ningún problema ni la resolución de ningún conflicto, sino por el contrario, el principio de todos los problemas y todos los conflictos.
Oh Arjun, no vivo en Cataluña sino en Andorra, y aquí se recibe la tele catalana sin dificultades (junto a la española, la francesa, la portuguesa y otros). Tienes razón en lo que dices.
Y digo lo mismo que Arjun: en mi casa todos conocemos el catalán. Y mis mejores amigos son catalanoparlantes, es su lengua materna.
Obviamente, ese síndrome del disparate linguístico-nacionalista-suicida no lo padecen todos los catalanes ni mucho menos. Pero todos pagarán las consecuencias.
Es interesante introducir en ese escenario que tan bien conoceis la noticia aportada por Pablo acerca de la creación de un partido islámico en Holanda.
Eso es algo que, tarde o temprano, ocurrirá aquí. Y entonces, ¿qué? Como bien señala Arjun, no todo es desinterés en el idilio progre con los musulmanes. En cierto modo, nada es desinterés aquí. Lo que ocurre es que en esta relación no todo está marcado por la necesidad de compensaciones que aplaquen la psicología (destruida por la culpa) del progre tras tanto marxismo cultural. Otra parte de la relación viene explicada por la estrategia (interesadísima) de todos estos partidos progres y colaboracionistas de granjearse una nueva masa electoral (musulmana en este caso) que equilibre la desafección del voto obrero. Hasta la fecha, las organizaciones musulmanas españolas recomiendan el voto para el PSOE o alguno de sus satélites. Todos estos elementos explican por sí solos los procesos de auto-islamización liderados por las instituciones controladas por estos partidos. (En algunos casos incluso por las instituciones lideradas por la oposición (PP), colaboracionista también, en un proceso imitativo cuyo estudio sería frutífero).
Pero si la fuerza electoral de estos partidos (llamémosle a unos de izquierda y a otros separatistas catalanes) depende cada vez más del voto musulmán, y si, en un momento dado, los musulmanes deciden constituir un partido netamente musulmán, que los represente mejor que el partido de los colaboracionistas, éstos últimos se verán en una difícil tesitura. Pronostico conversiones y alianzas históricas entre ambos sectores políticos hasta que sean los musulmanes los que terminen de fagocitar a los colaboracionistas.
¡Ya están aquí!
Ya se ha creado un partido musulmán en España, concretamente en Granada (faltaría más)
Se llama RENACIMIENTO Y UNION, pero no os olvidéis de que los enemigos de España son los catalanes, ¿eh?
León Riente
Con tu reflexión, te me has adelantado, pues eso iba a ser el tema de una de mis próximas entradas. Tengo algo por ahí que pensaba recuperar para completar el tema.
En efecto, la inmigración es una bolsa, en gran parte “durmiente” todavía, de votantes futuros para ciertos partidos. En el caso de los musulmanes, es de esperar que tras un intervalo en que se infiltren de manera cada vez más visible en los partidos de izquierda, estos terminen por crear sus
propios partidos islámicos. Los derechos electorales son tanto para elegir como para ser elegido. Pudiendo elegir sus propios candidatos ¿por qué votar por otros?
Ahmed
¿Qué clase de broma enfermiza es ese seudónimo? En un blog como este.
“Precisamente por eso, allá por el 1812, Napoleón incorporó Cataluña al Imperio Francés porque la consideraba más francesa que española, incluso por el idioma.”
Así, de memoria, sin recurrir a la Enciclopedia Británica, me atrevería a decir que Napoleón incorporó a España (y por lo tanto a Cataluña también) a su Imperio. Si no recuerdo mal puso en el trono de España a un hermano suyo que se ganó la fama de borrachín entre el buen pueblo de Madrid.
En cuanto a que el catalán estaría (según Napoleón, al parecer) más cercano del francés que del castellano, el estar en posesión de la perfecta audición de sus dos oídos basta para desmentir semejante afirmación. El catalán y el castellano son dos versiones de un mismo idioma.
León Riente
La última parte de tu comentario es interesantísima y coincide con lo que yo vengo pensando. Me refiero a una alianza, en un momento dado, entre el sector nacionalista y el sector islamista. Sería bueno que alguien con los conocimientos necesarios nos expusiera ese posible escenario detalladamente.
Mi idea al respecto es básicamente la siguiente. Lamasa musulmana crece a ojos vista. Estos musulmanes, tarde o temprano, tendrán derecho al voto. Los partidos de izquierda y los partidos separatistas ven su electorado tradicional menguar elección tras elección (sobre todo las formaciones izquierdistas). Tienen que buscar nuevos electores en la masa de los llamados “nuevos ciudadanos”.
En Cataluña existe una situación particular. Hay un electorado, de origen no catalán (de otras provincias españolas) que nunca votará a los partidos separatistas. El desafecto entre ese electorado y esos partidos es insuperable. En este panorama en que está surgiendo nuevos actores, el nacionalismo buscará atraerse de alguna manera a los “nuevos ciudadanos”, sobre todo los musulmanes (los sudaméricanos, con su apego al castellano y su desafecto al catalán, siempre tendrán inconvenientes en apoyar posturas catalanistas). Para poder contrarrestar a ese electorado no nacionalista (mayormente castellanoparlante), el nacionalismo catalán (que hay que recordarlo, son los nacionalistas propiamente dicho y la izquierda local) buscará apoyos “numéricos” (en principio) del lado de los musulmanes. Estos últimos saben muy bien quienes son los que mandan en Cataluña: los nacionalistas. Los musulmanes sabrán vender a buen precio su apoyo a los que dominan la escena política en Cataluña. Dicho de manera clara: los moros tendrán un buen puñado de votos que podrán asegurar el poder a quienes apoyen, y los que tradicionalmente gobiernan, y por lo tanto tienen la llave de las concesiones y las prebendas, podrán pagar ese apoyo en privilegios, ayudas, permisos para mezquitas, cuotas de poder aquí y allá, etc, etc…
Lo que nunca van a hacer los moros en Cataluña es apoyar o aliarse a partidos españolistas o constitucionalistas como ahora los llaman.
Por supuesto, que esta política de probables alianzas entre los nacionalistas catalanes y los islamistas (¡si,si como suena!) es pan para hoy y hambre para mañana. Así sólo conseguirán (¡y a qué precio!) ganar algunos minutos en ese reloj del que dice Wilders que marca ya la 12 menos cuarto.
La clase política catalana es el mayor problema que tiene Cataluña. Sólo pondré a Montilla (el presidente de la Generalitat) como ejemplo irrefutalbe de la catastrófica situación catalana. La clase política catalana reventaráa Catalúña en los próximos 10 años. Hasta en eso no pueden negar que son españoles, tan españoles como los demás besugos que hacen lo propio cado cual en su rinconcito de esta apolillada “piel de toro”.
¡Qué trabajo me das, Arjún! Ahora hasta tengo que leer mi blog
Nada que añadir, una infamia: Que les den la independencia a ver si se va para allá toda la morisma
Ahmed es el nombre que tendré que adoptar en un par de generaciones por culpa del cretinismo de mis paisanos, que con demasiada facilidad olvidan algo tan obvio como que una cosa es Castilla y otra España. Lo que genera demasiados problemas entre todos los españoles.
No tengo libros aquí, que estoy de vacaciones, pero salvando alguna imprecisión puede afirmarse que Castilla ha pagado un alto precio por Cataluña. Hay cuatro fechas clave que nos aclaran bastantes dudas:
1.- Cuando Felipe IV sube al trono, del antiguo poderío español no quedan ni las heces. Los tercios son una caricatura de lo que fueron. Pero el problema de siempre es que los castellanos no son capaces de valorar la situación y eso nos cuesta la independencia de Portugal y la de Cataluña, harta de las cabronadas de las tropas reales. Volvería con ganas al redil hispánico unos 10 años más tarde, asqueada de las chulerías de los franceses, que no le habían mantenido sus monopolios y sus negocietes. La broma nos costó cara pues para que los franceses
soltaran el bocado hubo que entregarles el Rosellón y la Cerdaña, lo que actualmente es el departamento de los Pirineos Orientales y algo más.
2.- Todavía no nos habíamos recuperado del susto cuando Carlos II muere sin sucesión y surgen varios pretendientes al pastel hispánico. El cabrón del primer Borbón español, el llamado Felipe V, es el que se lleva el gato al agua. Después de ocupar los territorios de la antigua Corona de Aragón, firmó la paz con las potencias europeas, lo que se conoce como Tratado de Utrecht, siendo reconocido como rey de España.
Pero esto no nos salió gratis. España perdió sus posesiones más preciosas en Europa: Flandes, Milán, Cerdeña, Sicilia … que tuvo que entregar al austríaco. Además, los ingleses sacaron la mejor tajada: Menorca (que recuperíamos más tarde) y Gibraltar (que todavía está llena de monos), además del monopolio de la trata de esclavos con las colonias americanas y la letra pequeña del Tratado que permitió el despegue de los british como potencia mundial.
3.- A pesar de todo, los franceses nunca han olvidado los orígenes francos de Cataluña, así que en la Guerra del Francés, Cataluña fue la única región de España anexionada al imperio napoleónico. De enero de 1812 a mayo de 1814 fue una parte de Francia. Como es lógico, al igual que Francia, fue dividida en departamentos: Ter, Montserrat, Bocas del Ebro y Segre. La bronca que tuvo José Bonaparte con su hermano Napoleón fue monumental porque el Emperador pretendía tomar el Ebro como frontera entre ambos países. Al final se contentó sólo con Cataluña, aunque esta pretensión, como sabes, viene de antiguo. Napoleón perdió la guerra y nosotros recuperamos Cataluña y al Borbón más felón de la historia. Y todos tan contentos.
4.- Y llegamos a nuestros días. En 2008 se publican las balanzas fiscales. Nos enteramos de que hay 4 comunidades que mantienen la ficción española: Madrid, Cataluña, Valencia y Baleares (por este orden) y que hay 8 comunidades que viven del cuento, es decir, se reparten lo que producen otras: Andalucía, Extremadura, las dos Castillas, Asturas, Galicia, Canarias y el País Vasco. Además hay dos comunidades que de solidarias, su puta madre: Navarra y el citado País Vasco que, es un caso chocante pues además de albergar gente que viven con la pretensión de reventarnos el culo a bombazos y no soltar un euro para la bolsa común, encima paran la mano. Luego está el resto,
que ni fu ni fa. Ni producen ni pedigüeñan demasiado.
Con este panorama ¿dónde crees que vamos? ¿De qué han servido los millones de euros que han recibido las comunidades pedigüeñas, tanto de Europa como de las comunidades productivas? Para que se enriquezcan unos pocos y para mantener en la miseria a los demás.
¡Eso es España! ¿Esa es la España que quieres? No, supongo, pero hasta que no modifiquemos el Código Penal y colguemos a los prevaricadores, malversadores y corruptos en general, además de otras reformillas que pasan por el desmantelamiento de las autonomías, dejando las históricas si se quiere, cerremos las televisiones autonómicas y nos pongamos a trabajar ¡¡¡todos!!! es la España que tendrás.
¿A dónde nos llevará esta España? Al agua. La morisma se quedará con la tierra que nosotros no hemos sabido defender.
Ve preparando a tus nietos para el cambio.
No es el Código Penal que hay que reformar, es todo el sistema político, jurídico y cultural vigente lo que hay que cambiar.
Occidente es actualmene una aberración, un monstruo, y su fin no puede estar ya lejos, porque ningún sistema basado en la violación perpetua de las leyes de la naturaleza puede vivir eternamente. Nuestra sociedad es una sociedad degenerada, corrompida hasta la médula, cangrenada hasta el tuétano y es ya imposible curarla. Tiene que llegar, en algún momento que ya se presiente cercano, un cataclismo de fin de era que arrasará con todo, y tras un periodo de agitación y turbulencias, surgirá otra cosa.
Las civilizaciones son mortales. Y esta está moribunda, senil, gaga, babosa, padece de una rara combinación de Alzheimer y Keutzfeld-Jacob: el mal de San Vito y el mal de las vacas locas civilizacional.