Los Reyes Católicos, de Luis Suárez (6, 7 y 8): La Guerra de Sucesión y La Corona asegurada y Paz en el Atlántico

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Los tres meses que siguieron a la proclamación como reyes fueron tranquilos, pero la unión de Castilla y Aragón provocó un desequilibro de fuerzas respecto de Portugal y Navarra que preocuparía al primero y a Francia. Esto desencadenó la guerra de estas contra Castilla. De nuevo recurro a la wiky para lo básico: Guerra de Sucesión Castellana.

El rey Alfonso VI de Portugal invadió el oeste de España. Esperaba que los grandes se alzaran contra Isabel, pero no fue el caso  y fue derrotado, no sin dificultades. El problema pasa a estar en la definición de las fronteras y ámbitos de influencia en África (con Portugal) y el Mediterráneo (Italia, con Francia).

p. 48: «Volviendo ahora al problema de la liquidación de las secuelas de aquellas contiendas internas que se escalonaron entre 1420 y 1476, el problema desde el punto de vista de los reyes se planteaba de la siguiente forma: ¿cómo liquidar el estado de guerra y restablecer el derecho, sin que subsistieran aquellos fuertes resentimientos que hicieron a los nobles volver una y otra vez a sus banderías? (…)

La consolidación de las grandes Casas, que exigió algunos ascensos en los títulos, implicaba también poner límites a las ambiciones personales. En términos generales y sin que intentemos establecer demasiado rigor en su aplicación, descubrimos en la política de los reyes dos premisas orientadoras: conformar a cada uno de aquellos linajes en aquellos señoríos y solariegos que legítimamente adquiriera, cuidando de que conservaran el nivel de rentas, pero al mismo tiempo convencerles de que ya no había posibilidad de aumentar tales estados por medio de revueltas políticas Para cada noble, el servicio de la monarquía debía de ser ahora lo más importante.»

El historiador Anderson (El estado Absolutista) presenta esta misma tesis dándole la vuelta, como exige su obediencia marxista. El Absolutismo es una adaptación de la clase feudal a las condiciones precapitalistas del final de la Edad Media.

Capítulos 7 y 8: La Corona asegurada y Paz en el Atlántico

Los territorios vascongados -en aquellos tiempos aún no cabía hablar ni de provincias vascongadas, se hablaba de Vizcaya y vizcaínos- eran clave en la contención de Francia, porque entonces el reino de Navarra, a caballo entre Francia y España, estaba bajo la influencia francesa. Los franceses atacaron a Castilla en colusión con los portugueses, pero fueron detenidos en Fuenterrabía.

Tras la retirada de los portugueses y la ofensiva borgoñona (Flandes), la frontera pasó a estar tranquila. Posteriormente se firma con Francia el tratado de paz de San Juan de Luz.

Los reyes viajan a Extremadura y Andalucía, regiones con varios problemas. Sevilla, estaba dividida en dos facciones: la del duque de Medina-Sidonia y el marqués de Cádiz. Había mucho malestar con el problema de los falsos conversos. La reina fue especialmente rigurosa en la administración de justicia. La obra de teatro Fuenteovejuna está inspirada en un suceso real, aunque la realidad fue bastante diferente a la de la obra.

En Sevilla concibe y da a luz a su único hijo varón, al que se da el nombre de Juan.

Sevilla era ya entonces la puerta del Atlántico. La costa atlántica estaba volcada hacia él. Las canarias menores eran ya parte de la Corona española. África ofrecía importantes posibilidades de comercio, pero Portugal estaba ya volcado en el Atlántico con anterioridad, había progresado mucho en las técnicas de navegación y había establecido puntos de comercio.

Había riesgo de piratería y corso, sobre todo porque aún no se habían hecho las paces con Portugal, aunque tras la derrota de Toro y tras comprobar el poco entusiasmo de Francia, quería también la paz. Pero pedía tres cosas: Un destino honorable para Juana, compensación económica por renunciar a los derechos dinásticos, y monopolio de las navegaciones africanas.

Negociaron Isabel y la duquesa de Braganza, tía suya. La negociación tuvo sus idas y venidas que concluyeron en el tratado de Alcobaça. Lo más importante de este fue le reparto del océano: Castilla no podía navegar más allá del cabo Bojador. Retenía las Canarias y un franja de tierra a oriente (el Sahara), pero no podía conquistar el reino de Fez.

En conclusión, cabe afirmar -en mi opinión- que los intereses comerciales Portugueses pusieron el primer límite a la continuación de la reconquista en el norte de África.

La imagen de arriba muestra a Isabel y a su sobrina Juana (la Beltraneja).

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