Los Reyes Católicos, de Luis Suárez (12): Entre Lisboa y Perpiñán

Capítulo anterior: Los Reyes Católicos, de Luis Suárez (11): Llanto sobre Granada

Francia se estaba mostrando enemigo principal de España, retenía territorios de Cataluña (Rosellón) y tenía pretensiones sobre Italia. Fernando trata de cercarla diplomáticamente mediante acuerdos con las casa de Aziz (Portugal), Tudor (Inglaterra) y Habsburgo (Países bajos, Alemania, Austria). Hay que tener en cuenta que Francia era la primera potencia demográfica europea entonces.

Francia rechazó una propuesta de devolución del Rosellón, situándose en situación de guerra latente. España realizaría la alianza con las otras casas reales mediante enlaces matrimoniales: la primogénita Isabel se casaría en Portugal, Juan y Juana con los Habsburgo, Catalina con el inglés. La hija más pequeña quedaba en reserva, para Portugal. La prioridad, como vemos era Portugal. Sin embargo, saldría todo bastante mal, muertes, infidelidades, infertilidad, divorcios, uxoricidios…

Don Joao, el marido de Isabel murió al caer del caballo. La reina recibió la noticia en Santa Fe, cuando estaba esperando la rendición de Granada.

Comentario: Nótese que Castilla y Francia habían sido hasta entonces países amigos, fue Aragón la que introdujo la colisión de intereses y la animadversión. Esto tendría consecuencias nefastas para España, que se vio envuelta en la política mediterránea y sobre todo centroeuropea, abandonando la conquista del norte de África, la continuación natural de la Reconquista, una hazaña histórica única: la supresión de una ideología criminal pseudoreligiosa extremadamente correosa de un territorio donde había arraigado y permanecido durante siglos.

p. 286: «Francia era abrumadamente superior a España y a las otras potencias que formaban la Cristiandad, de modo que solo ella podía aspirar a dirigirla. (…) Esta aspiración al ejercicio de una jefatura sobre todos los príncipes cristianos orientaba al joven monarca francés hacia la empresa común de la guerra contra los turcos, para la que necesitaba de una sólida base de partida en Italia, como fuera ya el proyecto de Anjou, fracasado por culpa de los catalanes»

Esto sí que es nuevo para mí. Los castellanos hubieran cedido el mando a los franceses en el mediterráneo y centroeuropea y se hubieran centrado en la empresa atlántica y norteafricana si la unión con Aragón no nos hubiera desviado de nuestro «destino manifiesto». Cosas de la historia.

Carlos VIII propuso devolver el Rosellón a cambio de Nápoles. Suárez advierte que la historiografía francesa se queja de que Fernando no aceptó este trato, pero en realidad, Francia estaba obligada a la devolución del Rosellón, entregada como prenda de un préstamo. En todo caso, tras una negociación con amenazas de guerra por parte de Fernando se llega al acuerdo de devolución de Rosellón y Cerdaña a cambio del compromiso de Fernando de no actuar en defensa de Nápoles.

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