Andanadas integristas (4): El nacionalismo católico tradicionalista

Impresionante:

Mi nacionalismo es esencialmente católico y tradicionalista. Fue una reacción de mi patriotismo contra el internacionalismo marxista y el desprecio por la patria de los liberales. Siempre fui patriota, como lo fue mi padre. No creo que el patriotismo sea un sentimiento que me sobre. Lo creo una virtud positiva. Me acompaña en esta opinión Santo Tomás de Aquino (…)

Nunca pude ser conservador, como parecería destinado por mi nacimiento, porque el conservadorismo, en nuestro país, se proclama liberal y el liberalismo es una herejía, y en nuestro país, con frecuencia, una traición. No es de la esencia del conservadorismo ser liberal, ni del liberalismo ser traidor, pero, en nuestro país, se han dado esas coincidencias, que soy el primero en lamentar (…)

Tampoco pude ser conservador porque he visto siempre en el conservadorismo, y sobre todo en los conservadores, demasiado espíritu de clase, demasiada defensa de intereses, los he visto demasiado conserva duros, como les decían en España. Y yo, aunque personal y familiarmente aristócrata, como ciudadano argentino antepuse siempre los intereses del país a los míos propios. ¿Quijotismo político? No. Verdadera aristocracia, que es la que tiene el sentido de servir al bien común. La que mira primero por sí misma se transforma automáticamente en oligarquía.

Pero si pude ser nacionalista y no conservador, ello no significa que esté de acuerdo con ciertas corrientes nacionalistas donde se da a la nación o al estado un valor demasiado absoluto; donde con criterio materialista se acentúa demasiado la importancia de lo económico; donde se acepta la Revolución como hecho ineludible, al cual hay que plegarse. Para mí la Revolución es el Anticristo en marcha y galoparle al lado es engrosar su cortejo.

Catolicismo 100%. Y que no me venga ningún pagano barriendo para casa 🙂

Citas citables

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3 Comments

  1. El patriotismo es algo perfectamente válido para un católico, pero el nacionalismo entendido como arrogancia frente a los de otras naciones eso vá contra la caridad cristiana.

    Sobre el liberalismo hay cierta confusión sobre el termino.

    Para unos es proponer la libertad como valor supremo, y eso no está bien, porque la libertad es un medio no un fin en si misma. Nosotros necesitamos la libertad para poder hacer lo que consideremos correcto, pero tambien hay que saber valorar la responsabilidad, el compromiso y el sacrificio.

    Para otros liberalismo podria significar más o menos minarquismo, la postura ideológica de que el estado debe tener un papel relativamente reducido, limitandose a hacer respetar la ley y el orden (y los derechos humanos, la propiedad privada y todo eso), pero dejando flexibilidad para la iniciativa privada (los empresarios tienen más iniciativa y competividad para administrar que los funcionarios). Para este segundo signifado el liberalismo es perfectamente aceptable para la doctrina social de la Iglesia.

    La Iglesia defiende el progreso pero no es “progresista” porque el verdadero progreso es coger lo mejor de lo nuevo y de lo anterior.

  2. En Argentina, en el “ambiente patriótico”, nacionalismo no tiene las connotaciones que aquí en España. Allí el nacionalismo se entiende más como una reacción contra el internacionalismo marxista que como la ideología europea de raigambre liberal basada en exaltar lo propio frente a lo ajeno.

    De hecho, un nacionalista argentino no tiene ningún problema en proclamar a España como su Patria grande, algo inconcebible en una mente nacionalista europea (y, particularmentye, española).

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