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Una noticia y una “noticia” ¿Cual es la más absurda?

ABC: La estatua de Colón

En apenas dos meses, y gracias al dinero aportado por el Gobierno central, el Ayuntamiento iniciará las obras para devolver la estatua de Colón al centro de la plaza que lleva su nombre. (…)
El caso de Colón es, en buena medida, un símbolo de la reforma: supondrá la transformación de una zona que lleva decenas de años en su actual estado. De hecho, muchos madrileños nunca han visto, salvo en fotografías, la estatua de Colón en el centro de la plaza, como estaba en el siglo XIX.
En el proyecto original para el eje, se planteaba además poner, en el lugar que ahora ocupa el monumento, una cúpula acristalada, un enorme «huevo» que conectaría con el centro cultural del piso inferior.
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En el caso concreto de la plaza de Colón, se trata de restituir la situación original que tenía la glorieta en el siglo XIX: era una plaza central, como las de Cibeles, Neptuno y Atocha.
Mediados del siglo XX
Esta configuración se cambió a mediados del siglo XX, siendo alcalde Carlos Arias Navarro: el derribo de la Fábrica de la Moneda que existía entre las calles Goya y Jorge Juan, dejó espacio a una enorme zona ajardinada y llevó a Colón a la esquina en la que ahora está.
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Una vez completada la reforma, el tráfico quedará prácticamente igual que ahora..
Durante los nueve meses que, como máximo, se prolonguen las obras no se producirán cortes totales de tráfico en Colón «en ningún momento» (…) En todo caso, «se intentará que la afección sea lo menor posible».
Doce millones para la zona
La junta de Gobierno municipal ha aprobado destinar a esta reforma de Colón un total de 3,9 millones de euros del Plan Zapatero. Además, con cargo a esta misma partida se financiarán 4,7 millones de euros para remodelar la plaza de Las Cortes, y otros 4,2 millones para el tramo que va de las calles Villanueva a Salustiano Olózaga. Otros 5,7 millones irán a la reforma de Atocha.
En Las Cortes se pretende ampliar la anchura de las aceras, especialmente la más próxima al Congreso de los Diputados, y reordenar el tráfico. La plaza cambiará también su mobiliario.

El Garrofer La fuente de Cibeles (humor)

TRAS COMPROBAR LAS EXTRAORDINARIAS MEJORAS económicas, culturales y turísticas que ha supuesto el desplazamiento de la estatua de Colón en la plaza del mismo nombre, el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Fomento acometerán otra ambiciosa reforma en Cibeles.

Se trata de rotar tres o cuatro grados la emblemática fuente de los leones en dirección sur-suroeste, de forma que la Cibeles quedará mirando un poco más hacia la puerta del Banco de España. La intención, de momento, es “ver qué tal queda”, y si el efecto es positivo, a lo mejor se dejaría así.

Para ello, y durante el año que durará la reforma, el eje Alcalá-Recoletos estará totalmente cortado, así como la Avenida del Cardenal Herrera Oria, que se encuentra a varios kilómetros de distancia y no tiene nada que ver.

El motivo de rotar la fuente de Cibeles como si fuera la rueda de una caja fuerte es “subliminal”, según el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón. “El cambio ni siquiera será perceptible a nivel consciente”, dijo. “De hecho decidimos rotar el monumento sólo tres o cuatro grados para que no se note”.

El ministro de Fomento, José Blanco, dijo que “es una reforma buena y necesaria, pedimos a la gente que haga un acto de fe, sólo deben confiar en que sabemos lo que hacemos, aunque a priori pueda parecer innecesario, absurdo, arbitrario, molesto y gilipollas”.

Gallardón añadió que “si la hubiéramos girado del todo, para que mirara a la ventana de mi despacho, algunos se habrían enfadado, pero girándola sólo un poco, se enfadarán otros. Lo cual demuestra una vez más que es imposible agradar a todo el mundo”.

En cualquier caso, la reforma no tiene porqué ser definitiva, ya que si el efecto no resulta ser el deseado en la imaginación de quien lo ideó, la fuente se volverá a recolocar en su posición original.

En cuanto a si la rotación será finalmente de tres o de cuatro grados, es algo que el Ayuntamiento y el Ministerio han dejado al libre albedrío de la subcontrata, ya que “al tratarse de un acto de creación debemos dejarles un cierto margen artístico a la hora de interpretar el proyecto, sin que se sientan constreñidos por nuestras indicaciones”, según Gallardón.

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