El Mito de la Derecha de Gustavo Bueno (3): El dualismo izquierda-derecha

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p. 69: «… el 13 de abril de 1930, en el teatro Apolo de Valencia, el futuro presidente de la II República [Alcalá-Zamora] prometió una república con obispos, con senadores vitalicios y bajo el patrocinio de san Vicente Ferrer»

Don Niceto es una de los personajes más patéticos de la historia de España. Aquí otorgan, con una retranca desopilante, un premio con su nombre.

p. 70: «Por lo demás, no cabe suponer, como si fuera evidente, que la neutralidad y no el partidismo es la condición general del conocimiento de los real. La simpatía o el amor puede ser una condición (Non intratur in veritatem nisi per charitatem). Tan importante para el conocimiento como puede ser el odio.»

p. 73: «Haro Tecglen«.

Para Bueno, el proceso de transformación del concepto positivo de derecha en el concepto mítico se realiza a través de tres fases. La fase positiva va de 1789 hasta la Primera Guerra Mundial. En la segunda fase, que va desde la PGM al final de la guerra fría, el concepto de derecha sufre una transformación mítico-metafísica. En la tercera frase se mezclan ambas significaciones.

No me queda clara esta división, pero nótese que procede de lo positivo hacia lo metafísica, al contrario que el sentido de progreso histórico de Compte.

p. 82: «La transformación de las ideas de derecha e izquierda de su estado de primera fase en su estado de segunda fase habría tenido lugar precisamente en los países católicos… porque el dualismo no fue formulado en otros países, en general, en la forma de una oposición entre derecha e izquierda, si no en la forma de oposición histórica antropológicas entre, por ejemplo, la barbarie y al civilización… o la de los explotados y los explotadores»

Tampoco me queda clara la explicación.

En España, el antagonismo izquierda-derecha tiene lugar inicialmente entre serviles (la derecha reaccionaria) y liberales. Estos últimos se dividen después en moderados (conservadores de la revolución) y exaltados (Bueno no trata esto). No se habla oficialmente de derecha-izquierda hasta 1871 (p. 85) «Aplausos en la derecha; murmullos en la izquierda» (del Diario de Sesiones del parlamento).

p. 86: «Tras la caída de la Unión Soviética cabe apreciar una tendencia … a sustituir el dualismo izquierda/derecha por el de autocracia/democracia». Además, en España se identifica al PP con el franquismo. La mitificación de la derecha queda lista para sentencia: «Jamás me dará igual que gobierne la derecha» (la hija de Allende en 1994). Esta expresión o es trivial (porque soy de izquierdas) o, si es dicha en sentido fuerte (jamás aceptaré), es una negación de la democracia.

Por cierto, una cosa que quizás no sepa don Gustavo. En los EE. UU. la derecha usa la palbra «liberal» (que allí significa, socialista…) como un insulto.

p. 88: «Porque esta guerra [de la Independencia] fue mucho mas que un conflicto entre dos naciones (España y Francia); fue el choque … entre las placas tectónicas en función de las cuales, a finales del s. XVIII, se estaba reorganizando el mundo occidental: el Imperio español, todavía realmente existente, aunque en decadencia, el Imperio francés emergente con Napoleón, y el imperio inglés ya consolidado»

Me gustaría ver esta respuesta desarrollada. En todo caso, España pagó el pato bien pagado con su indefinición, primero con Francia frente a Inglaterra, que destruiría la flota y haría imposible el mantenimiento del imperio en el otro hemisferio. Después con Inglaterra frente Francia, lo que dejaría la nación materialmente destruida.

Al tratar el pensamiento reaccionarios español (la derecha que se opone a la revolución), advierte Bueno que el pensamiento revolucionario se apoya en mitos no menos metafísicos que los de la reacción teológica (p. 89). El del progreso indefinido que llevaría al fina de la historia, al estado final de la humanidad en la tierra, es equivalente a la segunda venida de Cristo, la Parusía. En realidad, lo es en muy mayor medida. De una parte, la Parusía es una verdad de fe, de la otra, el fin de la historia se presenta como ciencia, como un desarrollo necesario de la materia. Además, la Parusía es justamente la negación de la superación de la naturaleza humana en la historia, que concuerda con el fracaso de todos los intentos históricos de crear paraísos en la tierra.

p. 90: «Pues las izquierdas que negaban el mito dualista [Cristo-Anticristo], constituido por lo que llaman pensamiento reaccionario, lo hacían a su vez desde otro dualismo, no menos metafísico, que ellos formularon mediante la oposición de la oscuridad y la luz»

De ahí Ilustración, Iluminismo, siglo de las Luces frente a oscurantismo. Bueno hace una introducción posteriormente sobre el maniqueísmo (el dualismo de Ormuz y Ariman, bien y mal, luz y tinieblas), tan utilizado por la revolución y sus secuaces.

p. 97: Comparación del concepto de alienación con el de la Caída. San Agustín en la Ciudad de Dios: «el no vivir en el mismo estado en el que fue criado para que viviese es la mentira». La falsa conciencia, digamos.

La historia es teología o negación de la teología, que es otra forma de teología.

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