11 comentarios

  1. Embajador, un medio privado tiene perfecto derecho a rechazar anunciantes, sin tener que dar explicación. Losantos queda retratado con ese comportamiento, cierto, pero es perfectamente legítimo, y no va contra lo que entendemos por libertad de expresión.

  2. Bueno, a mi me parece un excelente ejemplo (el que he puesto) de que los que más claman por las «libertades» son los primeros en no dejar pasar ni una.

    La libertad de expresión está en peligro, y lo está debido a que quienes supuestamente más la defienden de hecho no lo hacen. No hace falta buscar en montañas y desiertos lejanos.

  3. Embajador, para mí eso no va contra los que se conoce contra libertad de expresión, es un comportamiento legítimo: nadie tiene obligación de aceptar un anuncio que no le interesa en un medio. Si los propietarios de la cadena se lo permiten…

    (*), gracias. Voy a apuntarme a ese medio. Es obvio lo que dicen. Actualmente son los protestantes los que hacen más proselitismo, que está muy mal visto (cuando es cristiano, no musulmán, por supuesto) pero es perfectamente legítimo. Les deseo la mejor suerte a esos herejes 🙂

  4. AMDG- El caso fue que el medio ya había aceptado el anuncio, y fue el liberal estrella el que se cogió un cabreo de tres pares y llego incluso a amenazar, en antena, al comercial que había aceptado la publicidad.

    Perdoname, AMDG será todo lo lícito que quieras pero me parece una inmoralidad que el medio y el sujeto que más sacan pecho con la «libertad» no sean capaces de aceptar la libertad de los demás.

    El anuncio reseñado no era inmoral, ni iba contra los principios defendidos por el medio, ni insultaba o despreciaba a nadie. En fin, no había razón objetiva para no publicarlo excepto que al liberal estrella simplemente no le apetecía. Hipocresía y represión, más claro agua.

  5. La pone desde el momento en que no da acceso a uno de los más importantes medios de comunicación que hay en España. Es un problema de libertades concretas frente a libertades abstractas.

    O sea que de modo «abstracto» (genérico, teórico) tengo libertad de expresión. Pero a la hora de hacer efectiva esa libertad (libertad concreta), el señor o institución que puede hacerla verdaderamente efectiva me la niega.

    Tenemos un conflicto entre mi libertad de expresarme y la suya de dejarme expresarme. ¿Que va primero?. En pura lógica del sistema liberal lo primero sería lo mio (ya sabes aquello de que daría mi vida por que pudieras decir blablablabla) . En este caso no es así. Luego según los parámetros del propio sistema no hay libertad de expresión objetiva.

  6. Embajador, el propietario de un medio tiene derecho a rechazar anuncios. Desde luego hablamos de libertad de expresión formal, el Estado no puede impedir a un individuo a transmitir sus ideas, pero eso no quiere decir que otros individuos estén obligados a ser portadores de ellas.

    Yo creo que está bien así, aunque estoy de acuerdo en que el incidente retrata al personaje, que además ha calumniado al presidente de AES y ha corregido de mala manera tras ser obligado legalmente. (Aunque no sé bien la historia)

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