La crisis se está empezando a notar especialmente ahora por el desplome completo del turismo, más del 10% del PIB muy bien repartido. Se trata de suelditos bajos y modestos pero que solucionan la vida a muchas personas de baja cualificación profesional, y dan una rentas adicionales a clases medias que alquilan apartamentos etc.
Todo se ha ido al carajo con la paranoia del rebrote, que infecta pero no mata y que sin embargo es amplificada día y noche por los medios de comunicación y recogida naturalmente por la prensa extranjera. Lo gráfico de muertes de arriba muestra que una vez que pasó el pico de marzo y abril, la mortalidad está en sus números habituales: https://www.ine.es/experimental/defunciones/experimental_defunciones.htm#tablas_resultados
Sin embargo, los demócratas, dicho con sorna, que mangonean la nación han sobrereaccionado forzando el uso de mascarillas. Una locura de la que se ha tomado buena nota en el extranjero, recomendando que la gente no viaje a “este país”…
A estas alturas, un pueblo sano -no digamos la oposición plítica, si existiera realmente- se negaría a usar el ridículo bozal que no protege de nada: en la España, cálida, seca y soleada un virus no dura un suspiro en cuanto está en el aire… Pero no, están convencidísimos de que hay que seguir a este gobierno “de rojos y maricones”, y listilllas empoderadas, añado.
Ayer me di una
vuelta por Madrid sin mascarilla. No cogí el metro porque quería
andar de mañana. Además, en el metro me la pondría porque no se
sabe como reaccionaría esa masa de energúmenos. Aunque quizas
miento, lo sé demasiado bien.
Fui desde la Plaza de Roma
(ahora Manuel Becerra), hasta Barquillo parando en la Peluquería
Moderna (cuatro generaciones cortando pelo, barbas y bigotes). Vuelta
con desvío a Diego de León. Pasé por delante de la comisaría de
los pasaportes. Había un corrillo de policías fumándose un pito,
no me notaron.
Recibí tres avisos: Un tipo trajeao me
hizo un leve gesto, una anciana me dijo «mascarilla» sin
excesos y un bombero me empezó a recriminar, me siguió como 20
metros y acabó llamándome listillo o algo peor y deseándome algo
malo. Pero maldiciones de burro no llegan al cielo.
En las
tiendas, cuando me lo exigían me la ponía (es su propiedad y no
quiero tampoco perjudicarles), por debajo de la nariz, para no
impedir una sana respiracón.
Solo vi a otras dos personas sin ella, salvo fumadores, personas al móvil o sentadas tomando algo. Es decir, el ciudadano se ha tragado anzuelo, plomo y sedal… Están listos para pasar a la siguiente fase; la nueva transición hacia la república de “rojos y maricones”, insistimos.
La monarquía que surgió de la cortedad de miras de Franco, que cometió un perjurio público trasmitido en directo a todo el mundo, que traicionó a la nación pactando la entrega del Sáhara, y que ha mostrado unos niveles de corrupción nunca vistos empieza a vérselas con sus enemigos históricos, cuyas gracietas ha estado riendo desde hace tiempo. Ahora salen cosas como esta que todo el mundo sabía o sospechaban pero que se guardaban muy bien de publicar: El rey Juan Carlos dio el «placet» 48 horas antes del 23F.
Tiempos interesantes para verlos desde la barrera.
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