Conmovedora ingenuidad la de este corresponsal. Os copio la mitad de su artículo en El Mundo.
Clichy-sous-Bois: como antes y como siempre
Un año después de la guerrilla urbana, el epicentro de la revuelta languidece en la miseria, aunque la tensión y el arma del voto pueden cambiar el escenario en direcciones opuestas. RUBÉN AMON. Enviado especial
CLICHY (FRANCIA). – El centro cultural de Clichy-sous-Bois aloja en la fachada un estandarte con los rostros en blanco y negro de Ziad y Bouna. Fueron los chavales que murieron accidentalmente cuando les perseguía la policía. Ahora han adquirido a título plebiscitario los honores de mártires. Mártires de una rebelión callejera que cumple un año sin que las 28.000 almas de Clichy, epicentro del terremoto guerrillero, hayan percibido cambio alguno.
No hay cine, ni teatro, ni comisaría, ni estación de cercanías, ni hogar del jubilado, ni jardín infantil. Antes existía un gimnasio con aspecto de tugurio, pero la oleada incendiaria de noviembre de 2005 lo convirtió en cenizas y en paradoja de la adversidad comunitaria: los vecinos de Clichy no sólo padecen la miseria y la discriminación. También se convirtieron, por añadidura, en las víctimas de los destrozos y de los coches en llamas.
¿Todo sigue igual, entonces? Aparentemente sí, aunque la autoridad religiosa del enclave, Abderrahman Bouhout, admite que los incidentes de hace un año, denigrantes o no, «sirvieron para exponer en el escaparate de la sociedad francesa el fantasma del modelo de integración».
El problema es la impaciencia del vecindario, la fragilidad de la tregua, la impresión de que un mero accidente o un simple malentendido pueden rociar de gasolina los aparcamientos. Mucho más cuando Nicolas Sarkozy, ministro del Interior y partidario de métodos expeditivos, inquieta como un demonio la cotidianidad de Clichy y de las periferias calientes.
Su nombre ocupa entre insultos las pintadas más recurrentes de la barriada. Fue Sarko quien llamó escoria y canallas a los chicos de la rebelión. Y es Sarko quien reaparece de vez en cuando en cabeza de sus robocops para escarmentar el suburbio con redadas ejemplares.
«Si tengo que elegir entre Sarkozy y Le Pen, me quedo con el segundo. Le Pen me echará de Francia. Pero Sarkozy no me deja vivir en ella», dice Abdel, parado de 27 años, hijo de inmigrante argelino y jugador de cartas sin blanca.
Dije ingenuidad por el encubrimiento que hace de la culpa de los disturbios, pero no puede ser; el punto de maldad que alcanza con la satanización de Sarko es repugnante. No lo copio entero por respeto a los derechos de autor, pero el tono es el mismo.
Pues que venga Le Pen entonces si lo saca de Francia!!!!
Es que tendriamos que darnos cuenta que esta gente ha descubierto que a los europeos nos asusta mas ser llamados nacionalistas que tenerlos a ellos destruyendo nuestras ciudades y nuestra cultura.
A esta persona que cobra el paro del gobierno francés no le interesa que lo echen de Francia, solo quiere vivir «tranquilo» sin trabajar, quemando autos, violando mujeres , vendiendo drogas y como esos tenemos por miles en Europa. Enonces que esperamos para echarlos? Que venga un Le Pen? Porque la extrema derecha está aliada al islamismo, así que de ella no se puede esperar nada.
A mí el Ruben Amón me suena que trabaja en Gomaespuma, también de «enviado especial». Como el hombre está acostumbrado a hacer crónicas de cachondeo (para Gomaespuma) se ve que ha decidido aplicarlo también a las que haga para El Mundo.
Sobredosis de «La Haine» en DVD.