Lo que (en mi modesta opinión) tiene que hacer la Iglesia Católica

No voy a decir nada nuevo, pero lo voy a decir explícitamente. La Iglesia Católica tiene que tocar a retirada, especialmente en esta Europa actual a la que podemos llamar legítimamente ex-Cristiandad. Tiene que dejar la vida oficial en todo lo posible, teatralizando la despedida por todo lo alto, advirtiendo que Europa es ya un cadáver que ha dejado de ser exquisito (porque la podredumbre avanzada lo ha vuelto repugnante) y del que hay que tomar distancias para que su descomposición no nos infecte.

La Iglesia tiene que dejar de considerarse obligada hacia toda la sociedad y centrarse en los católicos. Sus recursos educativos deben ser dedicados primero a los católicos, y después al que los quiera comprar (a precio de oro, literalmente). Y lo mismo debe hacer con los recursos sanitarios y asistenciales, que es justo lo contrario de lo que está haciendo (Cáritas)

La Iglesia debe dejar de predicar urbi et orbe (especialmente a quien no quiere escucharla), y centrarse en los católicos. Por ejemplo, si un país va a ampliar la legislación abortista, la Iglesia debe recordar a los católicos que el aborto es uno de los pecados que claman al cielo. Debe expresar su consternación por el hecho, pero sobre todo debe hacer alarde de un olímpico desprecio por esa sociedad, recordándole que es un mal pasajero, porque quienes abortan no se reproducen y en consecuencia desaparecen de la faz de la Tierra. Tiene además que aprovechar para decir a los católicos que deben de tener tres hijos para cumplir el mandato bíblico de «creced y reproducíos». ¿No sería eso más efectivo los lloriqueos habituales y las macromanifas que no arreglan nada?

La Iglesia debe, sobre todo, barrer la casa, si no quiere que se rían en sus mismas barbas. El último episodio ha tenido lugar con el nombramiento como doctor honoris causa del presidente norteamericano con la trayectoria abortista más notoria. Aquí nos cuentan el debate que ha generado (Mary Ann Glendon planta a la Universidad de Notre Dame y a Obama). Más sobre lo mismo: Un sacerdote católico detenido por defender la vida.

Y aquí nos dan unos datos curiosos al respecto (Catholic community in schism on Obama presidency): Los católicos votaron a Obama en mayor proporción que la población norteamericana en general, y lo mismo sucede con el grado de aprobación de su presidencia.

Creo que todo esto demuestra que la Iglesia debe de dejar de dar lecciones a cadáveres insepultos, a fines de raza que no tienen ninguna intención de dejar retoños para la próxima generación. En primer lugar, porque los recursos de que dispone son limitados, pero sobre todo, porque su propia casa está hecha unos zorros. Más al respecto: El arte de la incoherencia o cómo seducir a católicos y no católicos.

Lógico que se rían de nosotros ¿no?.

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