Extractos del Nuevo Libro de Wafa Sultan, “Un Dios que Odia”

 

    

El nuevo libro de Wafa Sultan, salió a la venta este 13 de octubre en Estados Unidos. En éste, de forma autobiográfica y mediante anécdotas personales, se dedica a exponer la evolución de su pensamiento. He traducido parte de una reseña, en los puntos que me parecen más interesantes.

 En la primera parte del libro nos habla de cómo comenzó a emanciparse mentalmente, gracias los escritos del pensador saudí Abdullah Al-Quasimi, que tuvo que huir del país tras publicar su libro «El Desierto sin Vallas», lo que le acarreó la condena a muerte por blasfemo y apóstata. Sobre las críticas al Islam de este autor, Wafa nos cuenta en su libro:

  • «..atacó al Islam de una manera tal que hacía que las mentes cerradas realmente se parasen a pensar de verdad. Era un escritor muy original y creativo, con un gran dominio del árabe. Su estilo era agradable y fácil de entender, y conducía a sus lectores imperceptiblemente hasta el punto en el que no les quedaba otro remedio que estar de acuerdo con él. El hecho de que además fuera de Arabia Saudí, la cuna del Islam, le daba otra clase de autenticidad.»

Wafa describe el miedo que sentía de revelar que había leído los escritos de Al-Quasimi, para no ser acusada de apostasía. De esa época, nos cuenta:

  • «Como la mayoría de los musulmanes hoy en día, yo intentaba interpretarlo todo desde la perspectiva de una creencia que temía contradecir: que eran las interpretaciones del Islam, más que el Islam mismo, las responsables de los defectos de nuestros países musulmanes.»

Sin embargo, este punto de vista ha evolucionado, como demuestra en su nuevo libro, «Un Dios que Odia», y ahora Wafa Sultan defiende que es el Islam mismo el veneno que afecta a la comunidad islámica, llegando a la conclusión  de que las tradicionales formas de ver a Alá, y su apóstol Mahoma, tienen toda la responsabilidad de la belicosa agresividad, intolerancia y misoginia que impregna a las sociedades musulmanas. El libro compara a Alá con el ogro belicoso y engañoso de una parábola musulmana, que rabia desde la cima de una montaña:

  • «Desde allí donde está sentado, grazna y se remueve, llenando los corazones de la gente de miedo, amenazando con engullirlos si abandonan sus casas o intentan trabajar de alguna manera. La gente, aterrorizada por sus graznidos, sólo puede vivir oculta. Sólo el instinto de supervivencia les hace continuar. Se aventuran como los ratones en secreto, para conseguir suficiente como para mantener unidos el cuerpo y el espíritu. Viven al día, esperando impacientemente el momento de la muerte. El temor hacia ese ogro les ha sorbido el intelecto, y atrofiado su poder físico, dejándoles reducidos a la desesperación y el sufrimiento.»

Sobre Mahoma, nos cuenta en su libro:

  • «No dejó ningún legado moral para sus seguidores con el cual construir o usar como base de las sociedades que fundaron. Ni tampoco les dejó espacio en las fronteras de su ley en las cuales pudieran haber ejercitado su libertad o quizás, respondiendo a las exigencias de los tiempos, haber creado un código moral propio. Las tradiciones más importantes escritas o legadas con respecto a Mahoma, no se ocupan más que de sus incursiones y lo que aconteció durante ellas. Todas sus enseñanzas parten del mundo en el que vivía, y son producto indiscutible del mismo. Si lees la biografía de Mahoma de principio a fin, no encontrarás ningún atisbo de autoridad moral de ninguna clase.»

Sobre la misoginia de la mujer en estas sociedades, Wafa Sultan  nos lo explica de la siguiente manera: como en el Corán (33:21) se ratifica a Mahoma como el ejemplo ideal para todos los creyentes, ésta amplifica eternamente:

  • «La parte más aterradora procede de las propias historias sobre las esposas del profeta, las cuales crean una trampa mortal en la que caen todas las mujeres musulmanas: como no puede haber ningún hombre mejor en mi vida que Mahoma, no podemos ser menos obedientes que las mujeres del profeta lo fueron para con su marido. Los hombres han interiorizado a su profeta, y las mujeres han interiorizado el papel de sus esposas.»

El libro también refleja otra serie de anécdotas referentes a sus encuentros con profesionales musulmanes altamente cualificados, y las subsiguientes discusiones, que denotan el impacto erradicador de los dogmas islámicos sin reformar en las mentes donde triunfan: 

  • «Conversar con musulmanes resulta de lo más complicado cuando tratan de persuadirte  de que su dios es también misericordioso, paciente y generoso. Pregunté a un musulmán que era doctor en psiquiatría : «¿Cómo puedes convencer a tu hijo de que Dios es a la vez misericordioso, y vengativo?. ¿No contiene esta enseñanza una contradicción que divide la personalidad del niño, haciéndole estar más perdido y confundido?». Él respondió:»No, le enseño que Dios es piadoso con los creyentes, y vengativo hacia los infieles. No veo ninguna contradicción en ello». Le pregunté de nuevo: «Cómo puedes enseñar a tu hijo quiénes son los creyentes, y quiénes los infieles para que sepa con quién ser misericordioso, y hacia quién ser vengativo?». El me dijo, airado:»Un creyente es aquel que cree en Dios, en su Profeta, y en el día del Juicio final y todo eso». Y le pregunté: «Entonces, cuando un hijo tuyo secuestra un avión de pasajeros, lo lanza contra una torre, y mata a tres mil «infieles», él no estaría haciendo nada que se saliera de los límites de lo que su Dios y su ideal harían, ¿no?.¿Es ésa la forma de distinguir entre infieles y creyentes?». La conversación terminó con gritos y aullidos, y se convirtió en un discurso inútil que conducía a calificarme de blasfema, apóstata, y a acusarme de simpatía con los enemigos de Dios y de su Profeta»

En la última parte del libro, Wafa Sultan se dedica a cargar las tintas contra la clase política estadounidense, por su escaso interés en aprender sobre la auténtica naturaleza de la «religión de la paz», y sobre cómo podrían haber aprovechado mejor esos conocimientos en la última campaña presidencial, argumentando que no hay peor manera de perder una guerra, que por desconocimiento de la naturaleza del enemigo. Carga especialmente contra Colin Powell, que fue cuestionado en una entrevista en la última fase de las presidenciales de 2008 sobre asuntos concernientes a la elección de un presidente musulmán.

Asimismo, nos da una visión sobre cómo el Islam se va infiltrando poco a poco en América, utilizando las mismas armas de siempre, e igual que en el resto de países: la mentira, y la manipulación, y cuando les pillan, negándolo todo y apuntando a «conspiraciones externas». 

La reseña completa (en inglés), la podéis encontrar aquí.

 El libro está disponible en Amazon, por si a alguien le interesa.

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7 Comments

  1. Me parece increíble que unos fanáticos como vosotros estén comentando el libro de Wafa Sultan, atea que abandono toda clase de irracionalidades (o religiones), ¿de verdad alguien ha leído su libro? ¿O acaso os saltáis las partes importantes y solo posteáis lo que más os interesa? Todas las religiones son la misma mierd*, tanto islam, como cristianismo, judaísmo y mas -ismos. No entiendo porque no os dais cuenta de que sois iguales a los que criticáis, tenéis el mismo odio dentro, que si antislam, que si eurabia… lo mismo que diría cualquier fanático de turno del otro bando, lamentable. En fin, supongo que está bien que tengáis vuestra religión, es como un pene, está bien tenerlo, está bien estar orgulloso de él, pero no está bien sacártelo en público y empezar a meneártelo ante la mirada de todo el mundo, así que por favor, guarden sus pollas y no las saquen en público, y no hablen en nombre de Wafa Sultan para soltar semejantes chorradas, hablar de los salmos y esas cosas que os gustan que el pensamiento crítico y la libre expresión de Wafa os viene demasiado grande.

    • Stephen H:
      Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.
      Libertad de Pensamiento y de Expresión
      Convención Americana sobre Derechos Humanos

      Y esto no es religión. Bueno ahora sabemos que como existen musulmanes fundamentalistas, tambien existen ateos fundamentalistas, los ignorantes mejor guardar sus palabras. Adios

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