Un delirio llamado Manos Blancas
¿Quién no se ha emocionado al ver esas masas de jóvenes democráticos con las manos pintadas de blanco pidiendo paz? Yo me sentí conmovido en su día por ese despliegue abrumador de buenos sentimientos. Hasta leer este razonamiento del ateo Gustavo Bueno, quien descalifica esa ocurrencia como quimérica, inoperante y […]