Uso médico de la carne humana en España

Vais a flipar, colegas… que diria Basagoiti. Leed esto si no:

Feijoo, hablando de las «Mumias Egypciacas» da cuenta de que

«Unos dicen, que los árabes la pusieron en esse crédito. Gente tan embustera merece poco o ningún assenso, especialmente si los que acreditaron la mumia hacían tráfico de ella. Otros dicen, que un médico judío, maliciosa o irrisoriamente, fue autor de que estimássemos esta droga. Peor es este conducto que el primero, pero como tal vez sucede lo de salutem ex inimicis nostris, la experiencia debe decidir la questión.»{11}

Como vemos, no piensa Feijoo que «muy cruel cosa sería y contra natura el hombre comer carne de hombre», si esta carne, amojamada, se prueba beneficiosa. El mayor problema es la adulteración:

«Pero lo peor que hai en la materia es que la mumia legítima, esto es, la egypciaca, no se halla jamás en nuestras boticas. Assí lo testifican el Mathiolo sobre Dioscórides, y Lemeri en su Tratado Universal de drogas simples. Este último dice, que la que se nos vende es de cadáveres, que los judíos (y también acaso algunos christianos), después de quitarles el celebro y las entrañas, embalsaman con myrra, incienso, azíbar, betún de Judea y otras drogas.»{12}

No vale tomárselo como una curiosidad histórica. El asunto es de rabiosa actualidad:

respuesta (nº 80, H-0772/05):

«La Comisión se siente consternada por la información que avanza su Señoría según la cual la piel procedente de los cuerpos de reos ejecutados podría utilizarse para desarrollar productos cosméticos de venta en Europa. En primer lugar, la legislación comunitaria no considera que el colágeno humano para el tratamiento de los labios y las arrugas sea un producto cosmético. La Comisión desea señalar igualmente que, en todo caso, la legislación comunitaria prohíbe el uso de células, tejidos y productos de origen humano para la fabricación de productos cosméticos debido al riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas. Por consiguiente, estos productos entran en el ámbito de aplicación de la Directiva sobre tejidos y células. La Unión Europea adoptó esta Directiva en el mes de marzo del año pasado, y en ella se establece la calidad y los requisitos de seguridad que deben cumplir los tejidos y células de origen humano. Esta Directiva no permite prácticas como las descritas en los medios de comunicación para obtener colágeno para fabricar productos de belleza. La Directiva (2004/23/CE) garantiza que el creciente número de pacientes que son tratados con tejidos y células en Europa puedan confiar en la seguridad y la buena calidad de dichas sustancias».

Como vemos, la mayor preocupación es la transmisión de enfermedades y la salud de los pacientes europeos. Podría verse como una actitud hipócrita de las autoridades europeas el condenar el comercio de material humano sin control sanitario y no condenar el comercio con un país sin ningún tipo de control, en ningún sentido, y que mantiene una reproducción constante del último de los Cuatro estadios de la crueldad de William Hoghart. La consternación de la Comisión es muy relativa.

Desde el punto de vista médico, como quería Feijoo, lo único que importa es si los productos sirven o no.

Léelo entero: Uso médico de la carne humana en España

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