Postales del Fin del Mundo: Algunos gays se están gastando miles de euros en cirugía anal

Los gays están gastando hasta $25.000 en botox anal y otros procedimientos cosméticos para sus traseros, incluyendo “rejuvenecimiento anal y servicios de blanqueo” junto con tratamientos para “hemorroides, manchas de la piel y pólipos”, informa Moneyish.

Un paciente entrevistado dijo a Moneyish que ha gastado $ 70.000 para corregir una cirugía fallida de los bajos, pero al hacerlo descubrió la fuente de la juventud anal:

También recibió inyecciones de Botox para liberar los músculos de su ano para y disfrutar de nuevo al tomar.

Suena a locura. La gente se ríe, y preguntan: “¿Tu ojete parece más joven ahora?”, Dijo. “¡Probablemente! Hablando en serio, me identifico mucho con mi sexualidad, sin embargo no pude tomar durante siete años. Eso fue un gran problema para mí.”

Así que el culo de Botox, años de cirugía y una factura de 70.000 dólares le valió la pena cuando finalmente fue capaz de tomar de nuevo.

“¿Y que tal? ¡Juas! ¡Sí! Fue una victoria”, dijo. “El colega me dijo como, ‘Guau, tienes un ojete precioso’, lo que me hizo sentir tan bien. Eso es todo lo que quería, desde el principio, para que este pequeñín se vea hermoso.

Hay algunos inconvenientes, según el artículo:

Hay “uno o dos días realmente malos, sobre todo cuando es hora de ir al baño”, dijo el doctor Goldstein, señalando que sus pacientes toman analgésicos, lociones anestésicas y supositorios para que puedan hacer su negocio. Hay que esperar unas dos semanas de malestar en el cuarto de baño. Y olvidarse del sexo al menos durante tres meses.

Some Gay Men are Spending Thousands on Anal Botox to Enjoy Bottoming Again: Surgeon

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4 Comments

  1. Que asco. Es que todo lo sodomita suena a ano y a esfínter y por tanto huele, literalmente, a mierda, esa es la asociación: marica olor a mierda.

    Aun recuerdo en la universidad, cuando al marica mas famoso de la facultad, salido del armario (en aquella época ya empezaban a salir del armario, o de la alcantarilla, como cucarachas), le pillaron en no sé qué grupo de estudiantes un manual de técnicas para meter, y que le metieran… ¡el puño por el culo! Y luego no se les puede llamar “putos enfermos… de mierda”.

    Lo mas gracioso es que muchos años mas tarde me lo encontré de casualidad y al salir la conversación dijo que se consideraba un super buen cristiano, vamos, cristianísimo ejemplar. Y es que no solo en el culo necesitan botox, sino también en el cerebro, aunque pensándolo bien lo han hecho muy bien en su labor de degradación e intoxicación de todo lo que tocan. De nuevo, asco de gente.

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