De exposiciones por Madrid (2): Entre interesantes y excepcionales

En esta jornada le tocó el turno a varias exposiciones situadas en los alrededores de la Cibeles.

Círculo de Bellas Artes. Federico Fellini. Sueño y diseño presenta tres cortos del famoso director que son tres propuestas alternativas de anuncio para el Banco de Roma. Tienen el mismo guión general: un tipo tiene un sueño que acaba en pesadilla, va al psicoanalista, que le recomienda el Banco de Roma. Arrancan una sonrisa. Se pueden ver en Internet:

Junto con los tres cortos se presenta la reproducción del Libro de los Sueños en que Fellini dejaba constancia de las andanzas y obsesiones de su bajo vientre. Es suficiente dedicar dos minutos para ojear esta curiosidad, gorrina y trivial.

Albert Kahn. Los Archivos del Planeta presenta una selección de fotos y filmaciones de principios del s. XX perteneciente a la colección:

Este archivo documental está constituido por más de 72.000 placas autocromas (a este respecto, la colección de fotografía en color más grande del mundo), 4.000 placas estereoscópicas y 200.000 metros de película cinematográfica en 35mm (en su mayoría en blanco y negro, pero también con tempranos ejemplos en color).

Es de gran interés etnográfico. Y se puede ver cómodamente pinchando aquí sentado en el sillón de casa. La selección esta agrupada por temas. Uno de ellos es Viaje al fin de la noche: guerras y conflictos, que usa el título de Celine, un autor “antisemita” (es decir, lúcido y valiente). Teniendo en cuenta que Khan era judío, tiene su gracia. Podemos suponer que o a los comisarios de la exposición no les sonaba el título o se la metieron doblada.

Instituto Cervantes.  En el patio de operaciones del antiguo banco donde tiene la sede el Instituto Cervantes hay dos exposiciones. La primera es sobre Jardiel Poncela. Tiene intención divulgativa y resulta interesante para quien sepa poco o nada de este autor de teatro cómico de la primera mitad del s XX. Se pueden ver varias obras suyas en You Tube.

Hay otra exposición sobre Arturo Barea que presenta su máquina de escribir y una serie de ediciones de su obra, sin mayores explicaciones. La principal obra de Barea es “La forja de un rebelde”, con un título de resonancia heroica que resulta más que excesivo para lo que se lee dentro. Se trata de las memorias de un militante del PSOE que se dedicó a la censura de guerra en el Madrid rojo; es decir, a engañar al mundo para que no se conocieran los crímenes de la “república de trabajadores de todas las clases” y sus continuos reveses militares. En lo personal, hay que decir que mientas Barea se daba a la buena vida en aquel Madrid miserable con su amante dejó a su mujer e hijos con el culo al aire. La exposición, pobre y triste parece muy a propósito.

Biblioteca Nacional. Hay dos exposiciones que son palabras mayores. Se aprende mucho visitándolas y leyendo las explicaciones. Las obras mostradas son de un valor incalculable e incluyen manuscritos antiguos. Quien viva en Madrid no puede perdérselas.

La primera trata de un tema muy específico: Urbs beata Hierusalem. Los viajes a Tierra Santa en los siglos XVI y XVII. Libros escritos por los contados peregrinos de esos siglos:

La exposición Urbs beata Hierusalem tiene por objeto dar a conocer la magnífica colección de libros de peregrinación que atesora la Biblioteca Nacional de España, como instrumento para rescatar este género que, sin dejar de ser el del libro de viajes, se leía como obra de devoción. Los testimonios de estos viajeros, referidos siempre en primera persona, nos permiten ver al trasluz lo que percibían los lectores de los siglos de oro: las mil facetas de la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en Oriente próximo, en unas circunstancias muy especiales.

Sabemos que no había convivencia, sino coexistencia, pero en fin. El artículo tiene estos enlaces:

Merece la pena echarles un vistazo. No puedo decir nada que supere verlos.

La segunda de un tema interesantísimo y práctico que nos afecta a todos: los mapas: Cartografías de lo desconocido. Mapas en la BNE.

Sin duda, los mapas son objetos fascinantes. Su magnetismo es universal. Su atractivo procede de la ilusión que generan, de su gran poder evocador: la soledad de una isla remota, el acceso a una región desconocida, la visión panorámica y omnisciente. Para un príncipe un mapa es un archivo de sus posesiones, para un naturalista un calendario de futuros hallazgos, para cualquiera la promesa de un viaje pendiente. Los mapas nos enseñan lo que desconocemos o nos ayudan a ver lo que creíamos saber. Son obras de arte e instrumentos científicos. Tienen algo de pintura, algo de fotografía y algo de geometría. Sirven para orientarse y a menudo para perderse.

El artículo tiene estos enlaces:

Lo dicho, merece la pena echarles un vistazo a los enlaces y, quien viva en Madrid, visitarlas. Es gratis.

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