Está claro que el de los chalecos blancos es un movimiento popular, patriótico, de franceses blancos, opuesto a los globalistas, a la finanza internacional, a los pro-inmigración; es decir, opuesto a los intereses de los judíos. Esto se han puesto de frente, sacando toda su artillería y usando la carta-comodín de la acusación de antisemitismo, como es habitual entre los sin-prepucio.
La reacción alcanzó su cénit la pasada semana, con denuncias varias y una manifestación de lealtad a judería en París (ahí hay varios enlaces a noticias de Twitter sobre el asunto). Parece ser que la ausencia de jóvenes en ella llamó la atención: los manifestantes son casi todos calvos y canosos. La generación post milenial pasa simplemente del semitismo y del antisemitismo.
El día antes de la manifestación se realizó una pintada masiva de cruces gamadas en un cementerio judío. Un acto inconsecuente que la judería puso en titulares:
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció el martes la profanación del cementerio judío de Quatzenheim (Bas-Rhin).
«Ha ocurrido algo sorprendente en Francia hoy. Ochenta tumbas judías fueron profanadas por antisemitas salvajes por medio de símbolos nazis», dijo Netanyahu en un comunicado, pidiendo a los líderes franceses y europeos que «adopten una postura firme contra el antisemitismo».
No olvidemos que en Israel los judíos incendian iglesias e insultan y acosan a los cristianos impunemente, sin que nadie proteste ni se hagan titulares.
Los chalecos amarillos estuvieron muy pronto en el punto de vista de la judería, y han sido ahora oficialmente denunciados por Frances Kalifat, presidente del CRIF (Consejo Representativo de las Organizaciones Judías de Francia), la principal organización judía de etno-activistas en Francia, que pide que se avabe con las manifestaciones:
Frances Kalifat: El movimiento ha sido infiltrado por movimientos conspirativos, la extrema derecha, la extrema izquierda, islamistas de izquierda y salafistas. Les da la oportunidad ir a expresar su odio a los judíos a Israel, durante esas manifestaciones del sábado.
¿Qué se debe hacer?
Frances Kalifat: Se deben tomar medidas drásticas para poner fin a estas manifestaciones, que ya no reclaman mayor poder adquisitivo, sino manifiestan su odio a las instituciones, la Republica y los judíos.
¿Está pidiendo que se prohíban las manifestaciones?
Frances Kalifat: Hay un derecho constitucional a manifestarse, pero hay que encontrar la forma de pararlas, o en cualquier caso canalizarlas. Sólo se deben permitir las manifestaciones declaradas por escrito de antemano; e impedir las demás. No podemos seguir así, sábado tras sábado.

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