Un día unos vecinos vieron un rinoceronte por la calle.
Sigue: Oh, qué raro, un rinoceronte por la calle, dijeron, y siguieron con sus quehaceres. Luego un rinoceronte aplastó un gato. Ay, qué pena, pobrecito el gato, y siguieron con sus quehaceres. Luego fueron dos rinocerontes los que aparecieron. Bueno, también tienen derecho los rinocerontes a pasear por las calles, […]