Hasta aprovecha para cargar contra los cristianos:
«Appelé à dire s’il y a «incompatibilité» entre les cinq piliers de l’islam et le mode de vie français, Jean-Marie Le Pen répond :
«A mon sens, aucune. En principe, les religions chrétiennes étaient religions de paix, de fraternité et d’amour. Ça n’a pas empêché les catholiques et les protestants de s’égorger des siècles durant, tel qu’en Irlande aujourd’hui encore.»
Este canalla está más que amortizado, y debería callar, por el bien de su partido. Es el drama la mayoría de estos partidillos antiislamización que tenemos.
Pour Le Pen, l’islam est compatible avec le mode de vie français
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ACTUALIZACIÓN. Leo en este artículo en inglés (Jean-Marie Le Pen: A Surreal Interview, que es una traducción de este en francés) que Le Pen hace varias afirmaciones más igual de estrambóticas. Por ejemplo:
- La agresión islámica es una invención de Norteamérica que necesitaba un enemigo tras la caída del comunismo.
- Se ha opuesto a que se rompan los lazos de Francia con el mundo islámico.
- No hay que demonizar a Irán
- El choque de civilizaciones se debe a los anglosajones.
El artículo rebate semejantes majaderías.
Entiendo que para tí, una crítica o lo que percibes como una crítica a la Cristiandad, te resulte particularmente inaceptable. Y que ese supuesto lavado de cara del islam te sea difícil de ignorar.
Si realmente eso significaran las declaraciones en cuestión de Le Pen, no me quedaría más remedio que ponerme del lado de tu valoración, pues estamos de acuerdo en ese punto.
La diferencia entre tú y yo en este caso es que yo no veo en las palabras de Le Pen un ataque a la Cristiandad y tampoco un lavado de cara al islam. Creo que es exagerado verlo así. El curriculum de Le Pen, enrolado voluntario como soldado raso en el ejército para ir a luchar por la Argelia francesa (dejando para ello su escaño de diputado en la Asamblea Nacional, donde era el miembro de la cámara más joven, creo recordar que tenía 27 años) se acomoda mal de esa acusación de atacar la Cristiandad por unas palabras que habrá querido imparciales y que en todo caso son la expresión de un hombre intelectualmente honesto.
El hombre ha sido un soldado de la Cristiandad (un soldado de verdad, dispuesto a matar y a morir por su causa), y lo ha sido en lucha contra el islam, pues en definitiva contra eso se luchaba en Argelia. La derrota francesa en África del norte ha llevado el problema y el conflicto a la orilla norte del Mediterráneo, donde Le Pen ha sido el primero y durante mucho tiempo el único en luchar contra la islamización de Francia. En sus propias palabras, dijo una vez que había luchado por una Argelia francesa y ahora luchaba contra una Francia argelina.
Nada de todo esto le exime de tener que reconocer errores, ni tampoco le autoriza a pretender a una infalibilidd en todo. Habrá mucho que criticar en Le Pen, pero eso no le quita sus méritos legítimos ni merma el valor real que ha significado durante bastante tiempo por la defensa de su patria y la identidad de su pueblo.
Creo sinceramente que si Le Pen no hubiese sido el eterno perdedor de la política francesa, algunos lo valorarían de otra manera, pero está visto que la derrota suele a veces envilecer a los derrotados por el simple hecho de su falta de fortuna.
Arjún, ese es el típico discurso de los apologistas del Islam. Eso pueden firmarlo los de webislam. Yo no lo puedo ver de otra manera. Desde luego, siempre se pueden encontrar disculpas y matices.
AMDG
Aquí se explica Le Pen por sí mismo. No admite una compatibilidad del islam con el modo de vida francés. Lo que dice es que no encuentra incompatibilidad entre los 5 pilares del islam y el modo de vida francés u occidental.
http://www.fdesouche.com/articles/70760
Bueno, en el video explica que en efecto los cinco pilares en sí no son incompatibles con el modo de vida francés. De todas formas, esas declaraciones tal como las hizo demuestran muy mala baba y demasiada imprudencia.
No creo que se pueda considerar soldado de la Cristiandad a un militar de la Republica laicista francesa, salvo dejando correr la imaginación desbocadamente.