CAIR: Mafia musulmana para islamizar Norteamérica.

El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, desde su fundación en 1994, viene siendo la agencia más beligerante, manipuladora y agresiva de mayor rango que tiene el movimiento islamista de Norteamérica. Desde su sede en Washington, D.C., CAIR también impone el tono y la agenda de todo el lobby wahabí. Existe una importante bibliografía de críticas en torno a CAIR, parte de ella de Daniel Pipes, pero hasta la fecha, los beligerantes portavoces del colectivo y sus fundamentalistas han logrado superar todas las revelaciones que acerca de su trayectoria han visto la luz.

Robert Spencer recuerda que: El caso de los “imanes voladores“, por ejemplo, prohíbe jurídicamente a los pasajeros informar sobre comportamientos sospechosos en un avión, y, cómo no, el CAIR está presente. De manera similar, respaldó hasta el final a Sami Al-Arian, quien durante años engañó a la izquierda haciéndole creer que era un valiente y abnegado luchador por la libertad de los palestinos sin el más remoto atisbo de apoyo al terrorismo. ¿La Patriot Act? El CAIR se opone –y no solamente a las partes legítimamente cuestionables, tampoco. ¿Ha apoyado el CAIR una sola iniciativa antiterrorista que realmente pueda facilitar a las fuerzas del orden la identificación y captura de terroristas yihadistas? En absoluto.

Aun así, este sombrío colectivo sigue disfrutando del apoyo de los medios de comunicación mayoritarios y es retratado de manera habitual como organización neutral “de derechos civiles.” “Los electores estadounidenses”, decía el co-fundador del CAIR y director ejecutivo Nihad Awad, “merecen saber si están siendo objetivo de una campaña multimillonaria financiada y dirigida por un grupo extranjero que pretende fomentar la histeria anti-musulmana para así influir en el resultado de nuestras elecciones presidenciales”.

Recientemente, el valiente blogger egipcio Sandmonkey entrevistaba a Mohammed Habib de quien dijo “va camino de convertirse en el próximo Líder Supremo de la Hermandad Musulmana”. Al final de la entrevista, Sandmonkey plantea a Habib una pregunta incómoda sobre la relación de la Hermandad Musulmana con el CAIR, ante la que Habib salió por la tangente: “Estooo… Se trata de un tema sensible y es algo problemático, especialmente después del 11 de Septiembre” dije.

¿Por qué es “un tema sensible”? ¿Por qué es “algo problemático”? En parte porque hay precedentes de que la Hermandad Musulmana quiere hacer más en Estados Unidos que simplemente “propagar una imagen positiva del islam junto a sus valores, cultura, historia y enseñanzas”. La Hermandad está inmersa, según sus propias palabras, en “una especie de Gran Yihad para eliminar y destruir la civilización occidental desde dentro y sabotear su miserable existencia, con sus propias manos y las manos de los fieles. De modo que [Occidente] sea eliminado y la religión de Alá salga victoriosa sobre todas las demás”.

¿Está participando el CAIR en este mismo esfuerzo? ¿Está intentando sabotear y destruir la civilización occidental de manera que “la religión de Alá salga victoriosa sobre todas las demás religiones” aquí en Estados Unidos? ¿Trabaja en tándem con otras entidades de la Hermandad Musulmana para lograr esto?

La publicación de La mafia musulmana: dentro de los bajos fondos que conspiran para islamizar América (WND Books) podría, sin embargo, cambiar la ecuación. Escrito por P. David Gaubatz y Paul Sperry, la investigación se basa en gran medida en el trabajo encubierto de Chris, el hijo de Gaubatz, que trabajó seis meses como becario de la sede de CAIR en Washington en 2008. En ese puesto, se hizo con 12.000 documentos y grabó 300 horas de vídeo. La información distraída por Chris Gaubatz saca a la luz gran parte de los secretos que el colectivo CAIR quiere ocultar, incluyendo su estrategia, las finanzas, los socios y los conflictos internos, evidenciando sus métodos fraudulentos y posiblemente ilegales.

Punto 1: Según Ibrahim Hooper, director de comunicaciones del colectivo, “CAIR tiene unos 50.000 socios.” Hecho: Un memorando interno elaborado en junio de 2007 para una reunión de personal informa de que la organización tiene exactamente 5.133 miembros, menos de la décima parte de la cifra que exagera Hooper.

Afirmación 2: CAIR es una “organización popular” que depende financieramente de sus socios. Hecho: Según un informe interno fechado en una reunión directiva mantenida en 2002, la organización recibe 33.000 dólares en cuotas de los socios 1.071.000 dólares en donaciones. En otras palabras, menos del 3 por ciento de sus ingresos provienen de las cuotas de afiliación.

Afirmación 3: CAIR “no recibe ninguna financiación de ningún colectivo o gobierno extranjero.” Hecho: Gaubatz y Sperry demuestran que el 60 por ciento de los ingresos de CAIR se derivan de dos docenas de donantes, la mayoría de los cuales no residen en suelo estadounidense. En concreto: 978.000 dólares donados por el gobernante de Dubai en 2002, a cambio de la participación mayoritaria en el inmueble que ocupa la sede del colectivo en New Jersey Avenue, un regalo de 500.000 dólares donados por el príncipe saudí Al-Walid bin Talal, y 112.000 dólares en 2007 donados por el príncipe saudí Abdalah bin Mosa’ad, 300.000 dólares por lo menos donados por la Organización de la Conferencia Islámica, radicada en Arabia Saudí, 250.000 dólares donados por la Organización de la Conferencia Islámica, y un mínimo de 17.000 dólares aportados por la oficina norteamericana de la Organización Islámica de Ayuda Internacional, radicada en Arabia Saudí.

Afirmación 4: CAIR es un colectivo nacional e independiente de derechos humanos “una especie de Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color en versión musulmana.” Hecho: En una búsqueda desesperada de financiación, CAIR ha ofrecido sus servicios como promotor de intereses comerciales de empresas extranjeras. Esto salió a la luz a raíz del intento bloqueado de Dubai Ports World por hacerse con la adjudicación de la contrata de explotación de seis puertos estadounidenses en 2006, por motivos de seguridad. En respuesta, el presidente de CAIR viajó a Dubai a sugerir a los empresarios reunidos allí: “No penséis en vuestras aportaciones [a CAIR] como donaciones. Pensad en ellas desde la perspectiva de la rentabilidad. La inversión de 50 millones de dólares os rentará miles de millones durante cincuenta años.”

Mirando al futuro, espero que los días de CAIR estén contados. Es una institución fraudulenta, fundada por terroristas islámicos y con múltiples vínculos adicionales con terroristas. A lo largo de los años ha sentado un considerable precedente de desconfianza que incluye alteración de documentos fotográficos, invención de delitos de odio anti-musulmanes y promoción de datos electorales cuestionables. También ha intimidado a los críticos a través de libelos, presumido de tener vínculos con grupos neo-Nazis, y pagado presuntamente sobornos para ocultar información. Finalmente, el análisis exhaustivo de este colectivo es probable que conduzca a su desaparición.

Fuente: artículos de Daniel Pipes y Robert Spencer.

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10 Comments

  1. lo del movimiento cair es una muestra clara de el proyecto de invasion-conquista de los musulmanes … espero que esto les suponga un duro golpe y que los politicos y jueces norteamericanos actuen … aunque lo dudo

    einheriar sobre el video del negro trasquilado … muy bueno, pero lo que dicen las negras que lo graban, encima de robarle la bolsa de usarlo para denunciarlo a la policia, que lo hagan, no capte todo lo que dicen pero me hago una idea muy clara de la situacion, el señor fue todo la paciente que pudo, hasta se cambio de asiento y fue el negrata (o pandillero afroamericano) el que fue a por el, le dio lo que se merecia y aun asi se siente la victima

    en fin le pasa por jugar con fuego

    y respecto a las 2 sectas, bueno, es lo que pasa con los luteranos, que permiten que les creccan como hongos, cada dos por tres sale un iluminado con su interpretacion de la biblia … pero lo de jim jones en jons twon fue horrible, llegaron ha matar a la gente que no queria tomarse el “zumo” … vergonzoso

    no se las estadisticas pero creo que en los paises cristianos no ocurren tantos casos de sectas y ateismo como en los protestantes

  2. Si miramos la botella medio llena podemos pensar que al menos mientras haya libertad de portar armas en los EE.UU. los americanos civiles tendrán la posibilidad de actuar contra los musulmanes cuando estos procedan a la fase de Dar-Al Harb , los americanos no estan castrados moralmente y acobardados como los europeos zapatiesos del “no – a – la – gue – rra” y demás monsergas , el Islam lo tendrá difícil en América para imponer la Sharía , supongo además que el nefasto ejemplo de la sodomización y vejación europea por parte del Islam les servirá de aviso.

  3. En USA también comienzan a alinearse del lado del Islam. Unos carteles publicitarios colocados en el transporte público han sido retirados por su ‘ofensa’ a los musulmanes.

    ¿Abandonando el Islam? Campaña retirada por ‘islamófoba’

    El CAIR está detrás del asunto, y tanto que se alegra.

    En cambio, la “Stop the Islamization of America” (SIOA), promotora de los carteles, es censurada.

    Los useños tampoco van bien encaminados.

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