Sinfonía en Rojo, algunos extractos (2): ¿Quiénes serán «Ellos»?

Sigo con esto. Dice Jose María: En esta parte del interrogatorio (Sinfonía en rojo mayor: La lucha por el poder mundial. Parte V («Ellos»)) nos acercamos cada vez más a quiénes son los conspiradores, «Ellos». Por ejemplo:

R. El poder, si en realidad es absoluto, solo puede ser uno. La idea de absoluto excluye la de pluralidad. Por tanto, el Poder al cual aspira la “Kapintern” y la Komintern, por ser absoluto y por ser ambos en un orden mismo, en el político, han de ser un solo e idéntico Poder. El Poder absoluto es fin en sí o no es absoluto. Y hasta hoy no se inventó otra máquina de poder total más que el Estado Comunista. El poder capitalista burgués, aún en teoría con la encarnación de la divinidad en los Faraones y Césares de la antigüedad, el tipo económico de vida en aquellos estados primitivos y el atraso técnico del aparato estatal, dejaban siempre un margen de libertad individual. ¿Comprende usted que los que dominan ya relativamente sobre las naciones y los gobiernos de la tierra pretendan el dominio absoluto?… Comprenda que es el único no alcanzado por ellos…
G. Esto es interesante, al menos como un caso de locura…
R. Inferior, desde luego, a la locura de un Lenin soñando con dominar al mundo entero en una buhardilla de Suiza o a la de un Stalin soñando igual en su destierro dentro de una choza siberiana… Me parece más natural tal ambición acariciada por los señores del dinero desde lo alto de un rascacielos neoyorkino.
G. Acabemos, ¿Quiénes son ellos?…
R. ¿Es usted tan ingenuo que cree que si supiera quiénes son “Ellos” estaría yo aquí prisionero?…
G. ¿Por qué?
R. Por la sencilla razón de que quien los conoce a “Ellos” no lo ponen en situación de que sea obligado a denunciarlos… Es una regla elemental de toda conspiración inteligente, como usted puede comprender muy bien.
G. ¿No ha dicho usted que son banqueros?
R. Yo no, recuerde que siempre le he dicho la Finanza Internacional y que al personalizar he dicho siempre “Ellos” nada más. Si he de informarle con sinceridad, solo le diré hechos, no nombres, porque no lo sé. No creo equivocarme si le digo que “Ellos” no son ninguno de los hombres que aparecen ocupando cargos en la política o en la Banca mundial. Según tengo entendido, desde el asesinato de Rathenau, el de Rapallo, no emplean en la política y en la finanza más que hombres interpuestos. Naturalmente, hombres de toda su confianza, con una fidelidad garantizada por mil medios distintos, así que cabe asegurar que los banqueros y políticos, tan solo son sus “hombres de paja”…, por grande que sea su rango, y aun cuando aparezcan personalmente como autores de los hechos.

Sigue (Sinfonía en rojo mayor: La lucha por el poder mundial. Parte VI («Ellos»)):

En esta parte Rakovsky continua explicando el papel de «Ellos» en la historia reciente mundial, con revelaciones sorprendentes. Da varios nombres de agentes de «Ellos» y por fin de uno de sus miembros.

R. ¿Solo con uno se conforma?… Pues escuche una pequeña historia: “Ellos” aislaron diplomáticamente al Zar para la guerra ruso-japonesa, y los EEUU financiaron al Japón, exactamente, Jacob Schiff, jefe de la Banca Kuhn, Loeb y Cª, la sucesora, esperándola, de la Casa Rothschild, de la cual procedía Schiff. Fue tal su poder, que logró que las naciones con imperio colonial en Asia apoyaran la creación del Imperio xenófobo nipón, cuya xenofobia ya la está sintiendo Europa. De los campos de prisioneros vinieron los mejores luchadores a Petrogrado, adiestrados por los agentes revolucionarios que desde América se introdujeron en ellos, con permiso conseguido del Japón por sus financiadotes. La guerra ruso-japonesa, con la organizada derrota de los ejércitos zaristas, provocó la Revolución de 1905, que, aun siendo prematura, estuvo a punto de triunfar, y que si no llegó a triunfar, creó las condiciones políticas necesarias para la victoria de 1917. Aún hay más. ¿Ha leído usted la biografía de Trotsky?… Recuerde su primera época de revolucionario. Es un jovenzuelo, ha permanecido con los emigrados algún tiempo en Londres, París y Suiza, después de su evasión de Liberia; Lenin, Plejanov, Martos y demás jefes lo consideran solo como un neófito que promete. Pero se atreve ya, cuando la primera escisión, a quedar independiente, intentando ser árbitro de la unificación. En 1905 acaba de cumplir veinticinco años, y vuelve a Rusia solo, sin partido ni organización propia. Lea usted los relatos “no purgados” por Stalin de la Revolución de 1905, los de Lunatcharski por ejemplo, que no es trotskista. Trotski es la primera figura de la Revolución de Petrogrado, esta es la verdad. Solo él sale de ella prestigiado y con popularidad. Ni Lenin, ni Martos, ni Plejanov la ganan, la conservan o disminuyen. ¿Cómo y por qué se alza el ignorado Trotsky, ganando de golpe autoridad superior a los más viejos y prestigiosos revolucionarios?… Sencillamente, se ha casado. Junto a él viene a Rusia su mujer, Sedova. ¿Sabe usted quién es ella? Es la hija de Givotovsky, unido a los banqueros Warburg, socios y parientes de Jacob Schiff, grupo financiero que, como he dicho, financió al Japón, y, a través de Trotsky, financió a la vez la Revolución de 1905. Ahí tiene el motivo de que Trotsky, de un golpe, pasase a la cabeza del escalafón revolucionario. Y ahí tiene la clave de su personalidad verdadera. Demos un salto a 1914. Tras el atentado del Archiduque se halla Trotsky, y el atentado provoca la guerra europea. ¿Cree usted de veras que el atentado y la guerra solo son casualidades?… como dijo en un congreso sionista Lord Melchett. Analice usted a la luz de la “no-casualidad” el desarrollo de la campaña de Rusia. El “derrotismo” es una obra maestra. La ayuda de sus aliados al Zar está reglada y dosificada con tal arte, que sirve de argumento a los embajadores aliados para conseguir de la estupidez de Nicolás ofensivas-masacres una tras otra. La masa de carne rusa era gigantesca, pero no inagotable. Las organizadas derrotas traen la Revolución. Cuando amenaza por todos lados, el remedio que se halla es instaurar la República democrática. La república –como Lenin la llamó- “de las Embajadas”, es decir, aseguran la impunidad de los revolucionarios. Aún hace falta más Kerenski, debe provocar otra ofensiva-masacre, y la realiza, para que sea desbordada la revolución democrática. Y más todavía: Kerenski debe hacer la entrega total del estado al Comunismo, y la consuma… Trotsky puede ocupar “invisiblemente” todo el aparato estatal. ¡Qué ceguera más extraña!… Esta es la realidad de la Revolución de Octubre, tan cantada… Los bolcheviques tomaron lo que “Ellos” les entregaron.

Por si no está claro:

R. Sí me consta. Comprenda que yo intervine personalmente en todo esto. Pero aún le diré más, ¿sabe usted quién financió la Revolución de Octubre?… La financiaron “Ellos”, precisamente, a través de los mismos banqueros que financiaron al Japón y la Revolución de 1905. Jacob Schiff y los hermanos Warburg, es decir, la gran constelación bancaria, una de las cinco de la Reserva Federal, la Banca Kuhn, Loeb y Cª; interviniendo otros banqueros americanos y europeos, como Guggenhein, Heneauer, Breitung, Aschberg, de la Nya Banken, ésta de Estocolmo… Yo estaba, “por casualidad” allí, en Estocolmo, e intervine en las transferencias de fondos. Hasta llegar Trotsky, yo fui el único que intervino del lado revolucionario. Pero Trotsky llegó al fin, debo subrayar que los aliados lo expulsaron de Francia por derrotista y los mismos aliados lo liberaron para que fuera derrotista en la aliada Rusia…”Otra casualidad” ¿Quién la conseguiría?… Los mismos que consiguieron hacer pasar a Lenin a través de Alemania. Sí “Ellos”, los de Inglaterra, consiguen sacar a Trotsky, el derrotista, de un campo canadiense y hacerle que llegue, dándole paso franco todos los controles aliados, a Rusia, otros “Ellos”, uno Rathernau, consiguen el paso de Lenin a través de la Alemania enemiga. Si estudia usted historia de la Revolución y de la guerra civil sin prejuicios y con el espíritu inquisitivo que sabe usted emplear en cosas menos importantes y de menor evidencia, tanto en el conjunto de los acontecimientos como en los detalles y hasta en lo anecdótico, hallará usted una serie de “casualidades” asombrosas.

Advertencia: No hagáis referencia la etnia de «Ellos», si no queréis que os llamen antisemitas.

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2 Comments

  1. Son los mismos «ellos» que han provocado este maremagnum económico en el que vivimos y que antecede, si Dios no lo remedia, a otro baño de sangre a escala mundial, diseñado para que se puedan comer cómodamente las fichas que aún quedan en pie en el tablero de juego que supone -para «ellos»-, el control del del poder y de las riquezas del planeta.
    ¿Por qué será que «ellos» siempre están al extremo del ovillo? Sí, ya sé que soy un «ellosfobo» por decir estas cosas, pero ¡es que ya me han llamado ya tantas cosas!

  2. Efectivamente, tanto los líderes de la revolución bolchevique, como los dueños de las casas bancarias que financiaron esa revolución, fueron judíos.

    Para más información leer las obras de Joaquín Bochaca, David Duke, Salvador Borrego et al.

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