Si esto es un hombre

Si esto es un hombre, de Primo Levi
Si esto es un hombre, de Primo Levi

Leí el famoso libro Si esto es un hombre dos veces, como suelo hacer con los libros que encuentro más interesantes. Poco se puede decir que no esté dicho sobre este libro, al que se califica como uno de los mejores libros sobre los campos de concentración nacionalsocialistas. He leído también al respecto La especie humana de Antelme y el Documento F-321.

De alguna manera creo que todos fallan estrepitosamente en la descripción del horror de la vida del campo. No porque los libros sean malos, sino por las limitaciones propias de la literatura, porque al final uno se acostumbra a lo que lee, o por lo que sea. Bueno es que sea así, porque permite al lector cierta objetividad. El que no sepa leer estas descripciones como un forense será mejor que no las comente. La indignación moral no lleva a nada bueno en estos casos.

Yo solo soy capaz de imaginarme la experiencia cuando tengo fiebre y me duelen las articulaciones. Me imagino que me tienen dos horas a la intemperie bajo un viento frío, con poca ropa, hambriento, y sin esperanza de que eso se acabe y me doy cuenta de la dureza de la situación.

Primo llega al campo en enero del 44. En octubre llega el nuevo invierno, el crudo invierno polaco. Sobrevive porque lo mandan al laboratorio, donde no pasa frío. Se acercan los rusos, la liberación está cercana; el campo es evacuado. Primo había cogido la escarlatina, así que se queda en el campo abandonado. Diez días, sin agua, sin luz, sin nada de calefacción. Sobrevive. No se suele decir que fue detenido como miliciano; es decir, combatiente no regular. Terrorista diríamos hoy. Los milicianos capturados pueden ser ejecutados sin mas ceremonias según las convenciones de guerra.

No voy entrar a valorar el relato; voy a reseñar algunas cosas que me han llamado la atención.

En la Introducción, Primo afirma que cuando en una sociedad la gente se convence de que “todo extranjero es un enemigo” al final se llega al campo de exterminio. Pues no. Ni es necesario, ni suficiente. El hacer declaraciones altisonates suele ser típico de algunas personas que consideran al mundo en deuda con ellos. Tal sentimiento no es garantía de solvencia intelectual, en la que Levi falla estrepitosamente.

También me impresionó el capítulo dedicado a los cambalaches de cosas, unas robadas, otras traídas por los trabajadores civiles que no residen en el campo. Me ha convencido de que el intercambio, el comercio es una de las tendencias humanas más poderosas que existen. El mercado es algo que nunca se puede reprimir totalmente. A pesar de estar despojados de casi todo, aparece un mercado de botones, trozos de tela, panes, cucharas…

El capítulo “Los condenados y los salvados” es del mayor interés antropológico. La lucha por la vida en el campo es brutal, sin que exista generosidad alguna entre los prisioneros, aunque sí hay reglas. Se puede ver quién es listo y sobrevivirá y quien está condenado. Una curiosidad: a los condenados les llaman “musulmanes”. Imagino que procede de ese fatalismo -aceptación patológica de “el destino”- a que llevan las enseñanzas de Mojamé. A principios de siglo los musulmanes estaban completamente derrotados y se mostraban sumisos con los occidentales.

Este capítulo presenta cuatro casos de personas que ejemplifican cuatro estrategias. El caso que más me hace pensar es el de “Henry”, un “superviviente nato”.. Se trata de Paul Steinberg, de quien podemos leer esto: Steinberg, Paul (1999). Crónica del mundo oscuro (PDF).

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La edición que he leído (ver foto de la portada) tiene un apéndice en el trata de ciertas preguntas que se le hacían. Sus respuestas ponen de manifiesto la catadura moral del personaje.

¿Por qué no se rebelaban?

Es la pregunta que más frecuentemente le hacen. También a mi me llama la atención. Aun sabiendo que iban a morir, a corto plazo, los prisioneros no se rebelaban, ni de camino al crematorio. Primo intenta explicarlo, pero a mi no me convence. Me da la sensación de que hay mucha vergüenza al respecto. O muchas mentiras.

¿Por qué habla solo de los capos de exterminio alemanes y no de los rusos?

Dice que porque conoce a unos pero no a los otros. Pero además hace otras afirmaciones que a estas alturas de la partida no son aceptables. Por ejemplo, afirma que en unos se entraba para morir en los otros no. ¿De verdad? En los rusos murió de hecho mucha más gente, como explica Amis en Koba, Stalin tenía a su favor más espacio (Siberia), más tiempo (no estaba en guerra) y más frío. Según dicen, en unos se duraba una media de tres meses en morir; en los otros, tres años.

Más:

“Esos no tienen nada que ver con el socialismo (…) son una herencia bárbara del absolutismo zarista, de los que los soviéticos no supieron liberarse. (…) Es posible, incluso fácil imaginar un socialismo sin campos: en muchas partes del mundo así ha sido. Por el contrario, un nazismo sin campos es inimaginable”

Toma ya. Habida cuenta de que se presenta como una autoridad moral en estos asuntos, no se le puede disculpar la ignorancia y hay que hablar de malicia. Esto destroza el discurso del libro. La colectivización agraria mató de hambre a unos seis millones de campesinos ucranianos:

Kaganóvich (junto a Viacheslav Mólotov) tomó parte en la Conferencia del Partido ucraniano de 1930, que activamente defendió las políticas de colectivización que muchos historiadores consideran que llevaron a la catastrófica hambruna de 1932-1933 (el Holodomor), en la que millones de ucranianos murieron. Políticas similares infligieron también enormes catástrofes en la república de asiática de Kazajistán, la región del Kuban, Crimea, la región del bajo Volga y otras zonas de la Unión Soviética. Como emisario del Comité Central, Kaganóvich viajó por estas y otras regiones demandando la aceleración de la colectivización y fomentando la represión contra los kulaks.

Kaganovic era judío, como Yagoda, y no creo que fuera causalidad; el comunismo en judaísmo mesiánico secularizado. Decir que “no tienen nada que ver con el socialismo (…) son una herencia bárbara del absolutismo zarista, de los que los soviéticos no supieron liberarse” es una afirmación de canalla (porque la ignorancia está descartada).

¿Cómo explica el odio de los nazis por los judíos?

Acusa al antijudaísmo cristiano de estar sobre la base del mismo. Esto es muy curioso, el genocidio se produce mil quinientos años después del triunfo político de la cristiandad, y lo hace precisamente cuando la política había dejado de ser no solo cristiana, sino anticristiana. ¿Cómo se explicaría Levi el odio judío por el fantasma de Amalek?.

También recoge la teoría trotskista (creo) de que los industriales desvían el odio de clase del proletariado hacia los judíos. Con todo, dice, hay una parte de odio irracional que es inexplicable:

“Quizás no se pueda comprender lo que sucedió; incluso no se debe comprender, porque comprender es casi justificar”

Es inaceptable decir que se trata de un hecho inexplicable, eso es puro irracionalismo interesado. Si un hecho histórico es materialmente inexplicable solo quedan dos posibilidades: sucedió “por azar”, y en ese caso tampoco hay que darle más vueltas (mucho menos pedir compensacion a los culpables), o porque Dios intervino directamente. Eso equivale a sacralizar el suceso. En efecto, ya sabemos que se pretende hacer del asunto un crimen absoluto, en ocultación del del Calvario. Es un asunto de la mayor gravedad; la peor blasfemia contra el Crucificado.

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Levi puso fin a su vida tirándose a los 68 años tirándose por el hueco del ascensor.

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