Más atentados islamistas. ¿para cuándo la advertencia de “Este libro mata”?

Lo que hace unos pocos años eran sucesos infrecuentes, se han convertido ahora en el pan nuestro de cada día.

El domingo pasado un seguidor de Mahoma –“trastornado” nos dicen- dirigió su vehículo contra unos españoles que esperaban un autobús. Las mismas autoridades que obligan a las cajetillas de tabaco a decir que matan –una afirmación dudosa-  intentan hacerlo pasar como accidente de tráfico.

En California un negro de la misma secta lleno de odio contra nosotros los blancos mató a tres de ellos y gritó Alajú Akbar al ser detenido. La mayor agencia de noticias del mundo, AP, tradujo el grito por “Dios es grande”, por eso de no criminalizar al Islam.

En París, un “francés” hijo y nieto de “franceses”, de origen argelino de la misma confesión a la que la gente elegante llama “la religión de la paz”, abatió a dos policías, porque yo lo valgo. Uno de ellos estaba protegiendo un centro cultural turco, ¿de la “ultraderecha xenófoba”? Tendría su punto de ironía. El asesino se llama Karim Cheurfi, de 39 años, y había sido investigado por un delito de terrorismo y tenía antecedentes penales, pero campaba a sus anchas por París, por eso de los derechos humanos.

No está mal para una semana.

“Matadlos donde quiera que los encontréis…” dice ese libro. ¿Para cuándo obligarán a ponerle en la tapa la advertencia  de “Este libro mata”? Ya me sé la respuesta y mi réplica es “Tampoco todos los cigarrillos matan”. Insisto: ¿Para cuándo?

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