De exposiciones por Madrid (1): Tres tomaduras de pelo

Madrid es para mí una de las ciudades más atractivas de Europa. No tiene el reclamo turístico de Barcelona, pero mejor mucho así. De hecho, parte de su encanto está en que no se registra esa invasión de extranjeros que hace perder a una ciudad el color local. Madrid presenta un ambiente español, Barcelona no. Pero no porque sea Barcelona sea “diferente”, sino porque está plagada de turistas extranjeros.

Madrid tiene muchos museos, incluida la mejor pinacoteca del mundo, el Prado. Estas Navidades estoy aprovechando para darles un repaso. Aquí va mi experiencia.

Casa Árabe: Hace diez años, en plena borrachera del diálogo de civilizaciones, se creó la susodicha, cediéndosele las Escuelas Aguirre, con una arquitectura neo mudéjar y una torre que parece un minarete. Se estableció así la “Casa Árabe”, dedicada a ensalzar al mundo árabe y al Islam. Hay en Madrid centros culturales como el francés, alemán, italiano etc. financiados por los correspondientes países. Forman parte de sus acciones diplomáticas y de propaganda de su cultura y los pagan de su bolsillo, como es lógico. En este caso, no: los españoles pagamos la propaganda de una cultura extranjera, enemiga histórica de la nación.

Este diciembre tienen una exposición bastante pobre sobre Chant Avedissian, un artista armenio afincado en Egipto. El folleto dice cosas como esta:

[Sus obras textiles] se leen como la afirmación de una identidad egipcia propia, así como de un patrimonio colectivo universal más allá de cualquier frontera: una identidad oriental frente a la idea de supremacía oriental

Tenemos juntos “identidad egipcia”, “patrimonio colectivo universal más allá de cualquier frontera” e “identidad oriental frente a la idea de primacía occidental”. Esto no tiene ni pies ni cabeza, es contradictorio: o identidad o universalidad. La banderilla contra occidente, que incluye a la España que paga el tinglado, es explícita más adelante:

Se trata, según el artista, de un país “violentado”, durante la era Nasser y cuyas políticas se llevaron por delante parte de la herencia cultural y artística a favor de la occidentalización.

La tirria antioccidental queda clara. El “diálogo de civilizaciones” de la Casa Árabe es evidentemente “asimétrico”. La islamización de Pccidente que ellos promueven es buena, pero la occidentalización de Egipto es mala. Para acabar:

La muestra Chant Avedissian: un levantino camino del Este propone un recorrido a través de su práctica artística como una invitación a una inevitable relectura de la historia de una zona geográfica indefinida y porosa que se extiende desde el Magreb hasta las mesetas de la China occidental.

Levante, Oriente y Este son lo mismo, así que se trata de un levantino camino del Levante. Pero si ya está en el Levante, no sería “camino de” sino “asentado en”. ¿Y cómo puede ser calificada una zona como “indefinida” y describirse después su extensión? Pura palabrería.

En fin, lo expuesto no hace daño a la vista. Hay piezas decorativas y bonitas por las que se pudiera pagar el coste de los materiales y la mano de obra. Pero cuando el artista trata de meter “mensaje” lo estropea.

Palacio de Cristal: Exposición impertinente (Palimpsesto) que consiste en nombres pintados en el suelo (ver foto). Hay que ponerse un cubre zapatos a la entrada para no dejar marcas. Así la anuncian en la web del Museo Reina Sofía, del que forma parte.

Del suelo del Palacio surgen gotas de agua que lentamente se unen hasta formar los nombres de hombres y mujeres que se han ahogado al intentar llegar a Europa en busca de una vida mejor. La artista colombiana visibiliza así uno de los hechos más dramáticos e ignominiosos de la nuestra historia reciente: la muerte de miles de personas en las aguas del Mediterráneo ante la indiferencia, cuando no (in)consciente complicidad, de una sociedad europea anestesiada y en peligrosa deriva hacia un cierre identitario.

Pues va a ser que no. Si estos mojamés se embarcan en pateras “en busca de una vida mejor” (es decir, vivir a nuestra costa) es decisión suya. Ninguno de ellos tiene cara de pasar hambre alguna, al contrario, parecen muy bien alimentados. No sé de dónde habrá sacado esos “miles” de muertos.  Son muy pocos porcentualmente los que mueren en el camino (para contar miles habrá sumado varios años). Y si hay accidentes es por la culpa de quienes los transportan sobrecargando las embarcaciones. Tampoco hay indiferencia por parte de los europeos; al contrario, son siempre noticia en los medios de comunicación, donde se les presenta como víctimas. Es más, el ejército y la policía, que debería dedicarse a proteger las fronteras, se dedica a “rescatarlos”: a buscarlos en alta mar y traerlos a España. ¿Querría decir esta “artista” colombiana que deberíamos pagarles el billete de avión?

En resumen: un montaje sin valor para un mensaje averiado.

 

Palacio de Velázquez: Esther Ferrer. Todas las variaciones son válidas, incluida esta. Exposición que va de lo inane a lo impresentable pasando por lo estrafalario. Del folleto:

Para, de manera simultánea, descubrir cómo las categorías espacio/tiempo articulan tanto acciones como obras plásticas, piezas sonoras, videos, secuencias de fotografías paradigmáticas de un quehacer centrado en el cuerpo como crítica social o, instalaciones, como la creada específicamente para la zona central del Palacio a partir de un nuevo dibujo de la serie el Poema de los números primos.

Una frase larga, retorcida, agramatical y sin sentido. No sé qué querrá decir el que la perpetró. El “Poema” en cuestión son unos números pintados en el suelo.

“Mientras dibujo los números, los cuento en voz alta, y el tiempo que pasa tiene la misma importancia que en una performance”

¿Pero está de broma? Cantando los números primos en voz alta… Prefiero a los niños de San Ildefonso en el sorteo de Navidad. A menos cuando era españoles.

… un grupo de obras de carácter objetual que subraya la inclinación de la artista por la música, el humor, el absurdo y la crítica a una sexualidad normativa y a la dominación patriarcal, como en… o Juguetes educativos, entre otras.

Los “juguetes educativos” son armas de juguete a los que la artista les ha ensartado en la boca del cañón los consoladores que la artista debe de usar en evitación de la “dominación patriarcal”.

En fin, no hay nada realmente bello en toda la exposición. Se puede aprovechar en todo caso para sentarse un rato en unas gradas con vistas al conmovedor “Poema de los números primos” y usar el móvil. Hay wifi gratuita y muy rápida.

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