Cuando un infiel se mete en una mezquita

En la de Ajmer:

Antes de acceder al interior te «cachean» (unos ligeros tocamientos arriba y abajo por guardias de tu propio sexo), y no te olvides de llevar la cabeza tapada. Si consigues superar estos obstáculos, accedes a los patios interiores. El recinto no es sólo un lugar de oración, parece también un espacio de encuentro con zonas de ablucción, y otros espacios de devoción musulmana. Hay bastante jaleo y tienes la sensación de haberte «colado en una fiesta sin invitación» y sin conocer el protocolo. De hecho, y aunque tratamos de ser respetuosos con sus costumbres, recibimos más de un»berrido» increpándonos, y hasta la fecha, no sabemos muy bien qué fue lo que hicimos mal. Es lo que tiene meterte donde no te llaman.

De aquí. Unas fotos muy bonitas, por cierto.

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