La homosexualidad, el Vaticano y los medios de comunicación

Dejé pasar por alto el artículo parcialísimo del Nuevo Digital sobre la postura del Vaticano en relación con una propuesta francesa contra la discriminación de los homosexuales (La condena del Vaticano al proyecto de las Naciones Unidas para descriminalizar la homosexualidad sitúa a la Iglesia Católica en la vanguardia de la defensa de los regímenes musulmanes).

Sin embargo, tras leer posteriormente este otro artículo obre el mismo asunto (El Vaticano da marcha atrás y apoya ahora la despenalización internacional de la homosexualidad) me ha parecido procedente darles a ambos un repaso, pues Nuevo Digital es un medio al que me he referido en muchas ocasiones, y su editor,  Javier Monjas, es una persona que cuenta con mi estima.

Califico al primer artículo de parcialísimo, porque ya desde el título (La condena del Vaticano al proyecto de las Naciones Unidas para descriminalizar la homosexualidad sitúa a la Iglesia Católica en la vanguardia de la defensa de los regímenes musulmanes) se retuercen los hechos hasta dejarlos irreconocibles. Primero, el Vaticano no condena el proyecto, simplemente no lo apoya. Segundo, el proyecto no solo trata de descriminalizar la homosexualidad, sino de mucho más. Es precisamente ese «mucho más», que el artículo no trata, lo que hace que el Vaticano no lo apoye. Tercero, el Vaticano tampoco se pone a la vanguardia de la defensa de los regímenes musulmanes al no apoyar el proyecto; de una parte, porque no consta ninguna acción al respecto, de la otra, porque son 150 los países que se oponen a él, como dice el propio artículo, y siendo los países musulmanes 57, no salen las cuentas.

Es una lástima no tener acceso a las declaraciones originales y completas de monseñor Celestino Migliore, observador permanente del Vaticano ante Naciones Unidas, entrevistado por la agencia francesa I.Media. Nuevo Digital no las incluye. Lo más completo que he encontrado es este artículo de La Razón («Despenalizar la homosexualidad traería nuevas discriminaciones»):

En una entrevista con la agencia francesa I.Media, Migliore subrayaba que «el Catecismo de la Iglesia católica dice que se debe evitar cualquier tipo de discriminación a las personas homosexuales», pero advertía además de que la propuesta francesa tiene un trasfondo político. «Con una declaración de tipo político se crearían nuevas e implacables discriminaciones. Por ejemplo, los Estados que no reconozcan la unión entre personas del mismo sexo como «matrimonio» serían puestos en la picota y sufrirían presiones», dijo. El portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, salió ayer en defensa del observador permanente del Vaticano ante Naciones Unidas y denunció cierta manipulación de sus palabras. «Obviamente nadie quiere defender la pena de muerte para los homosexuales, como algunos intentan hacer creer. Son conocidos los principios de respeto a los derechos fundamentales de la persona y el rechazo a la discriminación por parte de la Iglesia católica», explica Lombardi.

Es una postura correcta: la persecución de los homosexuales debe ser denunciada, pero la propuesta francesa iba mucho más allá. Nótese también que Migliore habla de «discriminación». Para mí, es ir ya muy lejos, algunos homosexuales consideran discriminación la no equiparación jurídica del llamado matrimonio homosexual…

Nuevo Digital recoge la calificación de as palabras de Migliore por la Stampa como «grotescas». Mucho más grotesca me parece la tortura a que los periodistas las han sometido hasta trasformarlas en una condena de la descriminalizacion de la homosexualidad para salir en defensa de los regímenes musulmanes.

Sin embargo, como he indicado, lo que me ha hecho reaccionar ha sido el segundo artículo, según el cual El Vaticano da marcha atrás y apoya ahora la despenalización internacional de la homosexualidad. Mucho me temo que el Vaticano no se haya movido nada. De hecho mantiene la misma postura que al principio respecto de la homosexualidad: ni criminalización, ni normalización. Es más, el propio Nuevo Digital muestra que la diferencia entre las declaraciones primeras de Migliore y la postura definitiva es esencialmente la misma:

Postura inicial (tomado de La Razón):

Migliore subrayaba que «el Catecismo de la Iglesia católica dice que se debe evitar cualquier tipo de discriminación a las personas homosexuales» [nótese que Nuevo Digital no menciona esta parte], pero advertía además de que la propuesta francesa tiene un trasfondo político. «Con una declaración de tipo político se crearían nuevas e implacables discriminaciones. Por ejemplo, los Estados que no reconozcan la unión entre personas del mismo sexo como «matrimonio» serían puestos en la picota y sufrirían presiones»

Segundo (tomado de Nuevo Digital):

Ahora sí que el Vaticano acertaba con sus propias palabras al denunciar cómo, a través de las de la Declaración, superando la «legítima condena de todas las formas de violencia contra las personas homosexuales», el documento, «cuando se considera en su integridad», va «más allá de su objetivo y, en su lugar, levanta incertidumbres en la ley y desafía a las existentes normas de derechos humanos«.

Desde luego, las últimas palabras son más claras. Donde antes se decía discriminación se dice ahora violencia; y donde se mencionaba el «matrimonio homosexual» se advierte que la propuesta va «más allá de su objetivo [de descriminalización]» Pero, ¿de verdad es esto una marcha atrás?

La expresión «nuevas e implacables discriminaciones» -nada afortunada, ciertamente- parece haber herido la delicada sensibilidad de algunas plumas ¿pero hasta el punto de sacar el juicio de quicio?.

Creo que no procede hablar de discriminaciones implacables, sino de algo peor. Las consecuencias sociales de la normalización de la conducta homosexual mediante su institucionalización legal como matrimonio solo pueden ser desastrosas. Por su parte, si hay algo implacable es la presión de los lobbies homosexuales contras quienes se les oponen: La extorsión de la mafia homosexual. Logran disculpas y una donación “voluntaria” de 10.000 euros por la dueña de un restaurante que había donado 100 euros para la campaña contra el matrimonio homosexual en Califormia

* * * * *

Más:

«… lo que quedaría por hacer en este país es reducir el grado de ignorancia que propicia la homofobia en las escuelas y estimular el estudio desprejuiciado de la sexualidad, liberalizando y abriendo las instituciones científicas a profesores, investigadores y científicos LGBT».

(…)

A eso se suma la demanda de los intersexuales de que se reconozca legalmente la existencia de un tercer género, distinto de los géneros femenino y el masculino…

A estas alturas, pretender que se trataba simplemente de despenalizar la homosexualidad es un insulto a la inteligencia.

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