Los intelectuales franceses y el nazismo: Colaboración, corrupción, ocultación

No solo fueron los “fascistas”. Los de izquierdas, como Sartre incluso Picasso, siguieron pintando y estrenando obras de teatro como si no pasara nada, colaborando, por tanto, objetivamente. Nos lo cuenta esta reseña (Collaborative Artists) sobre el libro The Shameful Peace de Frederic Spotts. Frente a Polonia, Francia fue ocupada solo parcialmente, subsistió el régimen de Vichy en el sur. Además, la ocupación fue bastante blanda, especialmente para los intelectuales, cuya colaboración se buscó:

What made the French experience of German occupation so different from that of, say, Poland or Czechoslovakia or Greece was that Hitler, far from trying to eradicate French national culture, chose to nourish it as a distraction from his other demands. During the years of occupation the German authorities positively encouraged literature, theater and the arts — as long as Jews, Freemasons or (after June 1941) communists were excluded. The country was also subjected to an inundation of high German culture. German orchestras, musicians, artists and writers were constantly on furlough in the French capital. The German Institute in Paris became the center of cultural and social activities. And, it must be said, there was considerable traffic in the opposite direction, with French musicians, writers and artists making the pilgrimage to Berlin or other German cities.

Es decir, incluso hubo un considerable intercambio cultural oficial.

Tras la guerra, el ocultamiento. A la etapa de represión de los colaboracionistas, siguió la etapa de ocultación que pretendió que los franceses participaron masivamente en “la Resistencia”. La mala conciencia les llevó al antiamericanismo, a pesar de que solo Norteamérica hizo posible la liberación.

Visto aquí: A depressing tale of collaboration, corruption, and subsequent denial that taxes the will of even the most determined Francophile

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1 Comment

  1. Sartre, por ejemplo, era un autor apreciado por las autoridades alemanas de ocupación. Sus obras de teatro se representaban con cierto éxito y eran aplaudidas por la élite cultural del régimen más francófila. Luego se tuvo que lavar la cara, pero eso es otra historia.

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