Que vuelva el patrón oro

Es lo que proponen en este artículo (Bring Back the Gold Standard), muy interesante para quienes gusten de los temas históricos y monetarios.

Tengo que decir que me he reído hasta hace muy poco de los partidarios del patrón orto, a los que he considerado poco menos que un panda de chiflados. Curiosamente, una de mis andanadas contra los aurólatras (Liberales e islamistas (2)) fue respondida con un artículo largo y de un nivel desacostumbrado: Una crítica al libro «El Retorno del Dinar de Oro».

Actualmente estoy con la mosca debajo de la oreja al respecto del patrón oro. La actual crisis financiera y económica va a hacer cambiar muchos conceptos. Cuando se ve a los EE. UU. dedicados a las fantasías monetarias como la actual con compras de bancos quebrados y ayudas ruinosas a industrias de imposible recuperación como la automovilística, empieza uno a dudar de todo. El dólar podría entrar en unos meses en una espiral de hiperinflación que ponga patas arriba la economía mundial.

¿Qué puede hacer en las actuales circunstancias un norteamericano que tenga su plan de pensiones en un fondo denominado en dólares del que no puede sacar el dinero hasta su jubilación? Nada, solo ver como los ahorros con los que pensaba afrontar la vejez de volatilizan. El oro acaba con todo esos problemas, al hacer imposible de raíz a los políticos las fantasías monetarias.

De alguna manera, el oro funciona como los derechos absolutos del hombre: son garantías definitivas frente a la arbitrariedad del gobierno. Desaparecidas esas garantías, el ciudadano queda al arbitrio del gobierno. Este empezará siempre usando «moderadamente» de sus prorrogativas e insistiendo que en la búsqueda benevolente del bien común. Pero dada la naturaleza humanan, al final abusarán de ese poder en favor de los grupos de presión más poderosos.

Me hago una pregunta no obstante ¿porqué algún de reconocida solvencia (pienso en Suiza) no decide reinstaurar la convertibilidad de su moneda? Eso le aseguraría la llegada de un auténtico maremoto de capitales y la posibilidad de erigirse en centro de las finanzas mundiales.

Imagino que ni la Unión Europea ni los EE. UU. podrían permitir semejante paso. Equivaldría a mostrarles a todos los ahorradores del mundo que sus monedas son papelitos pintados.

¿Alguna idea la respecto?

3 comentarios

  1. «¿Qué puede hacer en las actuales circunstancias un norteamericano que tenga su plan de pensiones en un fondo denominado en dólares del que no puede sacar el dinero hasta su jubilación? Nada, solo ver como los ahorros con los que pensaba afrontar la vejez de volatilizan. El oro acaba con todo esos problemas, al hacer imposible de raíz a los políticos las fantasías monetarias.

    De alguna manera, el oro funciona como los derechos absolutos del hombre: son garantías definitivas frente a la arbitrariedad del gobierno. Desaparecidas esas garantías, el ciudadano queda al arbitrio del gobierno.»

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    Cierto es lo que dice Usted de que los ahorros «se» (no de) volatilizan. Y lo que propone seria lo ideal pero mucho me temo que no son tontos los gobiernos y regularán el oro. No sé si escribe el articulo por desesperación o por convicción (si ojalá que los ciudadanos podamos controlar a los arbitrarios gobiernos). Lo digo porque LD sacó esto ya la semana pasada

    ¿Usted cree que Bernanke que ha dicho que esto durará hasta 2011 se va a inhibir de controlar el oro es decir de no meter mano al Banco de la Reserva Federal de Nueva York y los gobirenos socialdemocratas no harian lo mismo?

    Espero su respuesta porque me encata Nueva York, alli pondria mi dinero pero no tengo muy claro que en los proximos 5 años subiria en su conjunto.

    RESERVA FEDERAL DE NY
    La mayor reserva de oro del mundo, bajo el subsuelo de Manhattan

    La mayor concentración de oro conocida en todo el mundo yace a 25 metros bajo tierra en pleno centro del distrito financiero de Manhattan, sin que muchos de sus habitantes sean conscientes del descomunal tesoro que esconde la isla neoyorquina.

    «El Banco de la Reserva Federal de Nueva York alberga en la actualidad la mayor concentración de oro monetario del mundo», aseguró hoy a Efe un portavoz de la Reserva de Nueva York en referencia a las reservas mundiales de ese metal cuya pureza supera el 99,5%.

    Aunque aquí se acumula cerca del 25% de las reservas oficiales de oro de todo el mundo, sólo cerca de un 5% es del Gobierno de Estados Unidos, mientras el resto pertenece a estados, organizaciones internacionales o bancos centrales, que han confiado su cuidado al banco neoyorquino.

    Según sus responsables, esa confianza se debe a que es difícil imaginar un sitio más seguro para guardar tan preciado metal, ya que la Reserva Federal de Nueva York está en una isla donde la seguridad es una preocupación clave y se encuentra a 25 metros bajo tierra (15 bajo el nivel del mar) y en un subsuelo que es pura piedra.

    El lecho de roca sobre el que reposa Manhattan es, además de una gran garantía de seguridad, uno de las pocas bases que se consideran apropiadas para aguantar el peso de todos los lingotes y del tremendo búnker en el que está cavada la única puerta de acceso.

    Esta última consiste en un estrecho corredor de 3 metros de largo creado en el centro de un gran cilindro de acero macizo de 90 toneladas que gira sobre sí mismo para permitir o bloquear el acceso a la cámara.

    Ese cilindro forma parte de un gran marco de acero de 140 toneladas de peso, que está integrado en un gran búnker de tres plantas cuyas paredes son de hormigón armado.

    Al girar 90 grados ese gran cilindro el corredor se alinea con los orificios del marco para permitir la entrada a un búnker que «jamás nadie ha intentado robar», según el citado portavoz.

    Para garantizar el hermetismo, una vez bloqueado el acceso, el cilindro se desliza ligeramente hacia abajo para taponar el marco, como si se tratara del corcho de una botella, y luego unos grandes ‘clavos’ recogidos en el marco entran en sus correspondientes agujeros en el cilindro a modo de cerrojos.

    «Si alguien se quedara encerrado dentro tendría oxígeno como para aguantar vivo unas 72 horas», explica el guía que gratuitamente muestra el sótano a las cerca de 25.000 personas que cada año visitan esta peculiar cámara.

    Una vez superada la puerta se accede a una pequeña estancia desde la que se puede observar el oro, del que el visitante está separado por barras similares a las de una celda.

    Sólo tres personas de sendos departamentos del banco (Auditoría, Servicios de Cámara y Custodia) conocen las correspondientes contraseñas necesarias para abrir el enrejado.

    El pasado de esos empleados, así como el de todos los que trabajan en la sede de la Reserva -un edificio de estilo renacentista italiano con 14 plantas y con fachada de piedra- fue meticulosamente investigado antes de su incorporación al banco.

    La entidad cuenta con su propia fuerza de seguridad -donde los agentes deben superar pruebas bianuales de tiro-, con un circuito cerrado de televisión y un sistema de vigilancia electrónica que alerta de la apertura y cierre de las puertas.

    «Cuando salta la alarma, los oficiales deben cerrar de inmediato todas las salidas y áreas de seguridad del inmueble. Este proceso lleva menos de 25 segundos», explica el guía.

    Con todas estas medidas, y muchas otras que se mantienen secretas para no dar demasiadas pistas, se protegen los 266 millones de onzas troy (8.273 toneladas), repartidas en lingotes de unos 12,5 kilogramos cada uno, que ocupan los 122 compartimentos de la cámara.

    La densidad y dureza de cada lingote es tal que los trabajadores deben utilizar como protección unos zuecos especiales de magnesio.

    «¿Ven esos pequeños orificios sobre el suelo de hormigón? Los hacen los lingotes al caerse. Imaginen qué le ocurriría al pie de un trabajador», apunta el guía.

    A un cambio de 900 dólares (715,6 euros)la onza, el valor de cada lingote ronda los 17.000 dólares (13.500 euros), lo que quiere decir que en la sala hay cerca de 360.000 millones de dólares (286.113 millones de euros) en oro.

    Cuando en 1924 se inauguró la cámara, se depositaron desde el extranjero 26 millones de dólares en oro (a un cambio de unos 20 dólares la onza troy). Esa cifra creció rápidamente para llegar a 450 millones de dólares antes de que la Gran Depresión de los años 30 derivara en una retirada masiva que dejó la reserva con sólo 9 millones en 1953.
    Desde 1972, cuando había unos 14.000 millones de dólares en oro, la cantidad almacenada ha ido bajando gradualmente, aunque su valor en conjunto ha aumentado debido a la fortísima apreciación de este metal en los mercados internacionales.

    http://www.libertaddigital.com/economia/la-mayor-reserva-de-oro-del-mundo-bajo-el-subsuelo-de-manhattan-1276351382/

  2. ¿Ideas? La idea es muy clara. En realidad es una respuesta a su propia pregunta. Irse a trabajar a Suiza o abrir cuentas bancarias allí. Yo ya estoy mirando las opciones alli porque los bancos suizos van a sufrir mucho menos que los demás. No es que sea tan listo. Me lo dijo alguién hace 3 meses, y ayer le pasé un correo y me llamó. Mañana me pongo manos a la obra.

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