El nuevo alcalde musulmán de Rótterdam empieza a mostrar su cara

Es un marroquí-holandés con doble nacionalidad, socialista y, por supuesto, «moderado».

Ha tomado dos decisiones que muestran quién es. La primera es cancelar una fiesta playera en la que se realizaron disparos con el resultado de la muerte de una persona. Cancelada para siempre. El partido parece estar preocupado, porque podría tener repercusiones electorales. Cierto, para el aborregado votante europeo hay solo dos cosas intocables, el pan y el circo. Como en la época de los romanos. Trouble at the Beach

El otro nos lo cuenta Augusto. A nuestro alcalde marroquí los trapicheos de los inmigrantes no le hacen mucha gracia. Cuando son caribeños, claro está.

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