«La Alianza de las Civilizaciones que plantea Zapatero es inviable»

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Enrique Prado lleva ocho años estudiando y difundiendo el legado de Carlos Quirós (1884-1960), arabista y sacerdote asturiano que tradujo, entre otros textos “El libro del yihad” (Fundación Gustavo Bueno), uno de los capítulos de “Bidaya”, compendio jurídico escrito por el filósofo y médico andalusí Averroes el Nieto (1126-1198), en el que aparecen regulados todos los aspectos de la vida del musulmán, entre los que se encuentran la yihad (término que en árabe es masculino y que literalmente significa esfuerzo y que en castellano, según la RAE es femenino y significa “guerra santa de los musulmanes”). Prado es el responsable de la edición de esta traducción, inédita hasta el momento, y del texto que la prologa.

–¿Cómo es la traducción de “El libro del yihad” de Carlos Quirós?

–La he cotejado con el texto original de Averroes y es una traducción muy fiel porque Quirós tenía un profundo conocimiento del derecho islámico de la escuela malekita, derecho que rige el norte de África, y tenía además un enorme interés por la filosofía y cultura árabes.

–¿Cuáles fueron las razones que le motivaron a traducir al castelllano este texto?

–Quirós era sacerdote, arabista y capellán militar en el norte de África. Debió de conocer de primera mano la guerra del Rif y el desastre de Annual (1921). Sabemos que dio un curso a los oficiales del protectorado español de Marruecos explicando qué era la yihad y cómo se estructuraba y funcionaba la sociedad trival, algo importantísimo para conocer las tácticas de guerra musulmanas. La yihad, que en árabe es una palabra de género masculino, forma parte del derecho islámico. En realidad, este texto es el capítulo dedicado a la guerra santa incluido en el libro “Bidaya”, que se puede traducir como introducción, y que es un compendio jurídico que explica la regulación de la vida de todo musulmán, desde el matrimonio hasta la guerra santa, según recoge el Corán.

–¿Este texto ayuda a entender las razones que mueven a los grupos radicales islamistas?

–Lo que está sucediendo en el Sahel con los tres cooperantes catalanes secuestrados, por ejemplo, está reflejado en este libro. “El libro del Yihad” se diferencia de un código militar occidental al uso en que regula la actividad depredadora del soldado de Alá siguiendo las pautas biográficas del Profeta Mahoma, cuyo currículo militar era amplísimo. Este libro aporta, pues, un código de obligada consulta cuando se han de dirimir actos que no tienen por qué tener el carácter de penales o punibles. Puede, por ejemplo, dar pautas para la intendencia, e incluso permite establecer la parte del botín que le corresponde al soldado en función de su actitud o actividad. En última instancia sigue a El Corán, sobre manera en aquellas aleyas en que trata explícitamente de cómo y cuando se ha de combatir al enemigo “harbi”, es decir, a quien vive en tierra no musulmana que, por definición, somos, al menos, todos los europeos y norteamericanos. Al Qaeda debe seguir estos principios.

–¿Y los sigue?

–El problema de Al Qaeda es ideológico. Tiene que decir que los sigue porque si dijera lo contrario, estaría en contra del Corán. Otra cosa es que lo cumpla.

–Pero hoy en día no hay guerras santas…

–No. En España hubo una guerra santa en Al-Andalus, que en los siglos XIX y XX se convirtió en un llamamiento anticolonialista contra el protectorado de Marruecos y como una forma de reafirmación de la identidad territorial de las cabilas rifeñas. Esta yihad defensiva desencadenó la guerra del Rif, que dio paso de la tribu al estado-nación actual de Marruecos.

–¿En qué principios se sustentan grupos como Al Qaeda?

Se sustenta en un primer momento en el Corán y en la Sunna (tradición del profeta establecida como fehaciente y que crea jurisprudencia), su ideología se basa en la yihad, aunque no tienen una frontera. Tiene una estructura terrorista, no sabemos dónde está porque no hay un territorio de lucha. Ese es el principal problema al que se enfrenta Estados Unidos: conoce ciertos sitios donde están algunas células, pero no puede poner un ejército porque no sabe en qué fronteras colocarlo.

–¿La idea de la yihad sigue vigente en el siglo XXI?

Islam significa sumisión al profeta. Para el musulmán, el territorio que no es Islam es territorio de guerra, y territorio que no es de ellos ha de ser de ellos. El último atentado contra el autor de las caricaturas de Mahoma por ejemplo… Nosotros tenemos una imagen de Dios y no nos escandalizamos ante una caricatura. Sin embargo, ellos tienen una iconografía muy peculiar y algo así es considerado un sacrilegio y la repuesta a este sacrilegio es acabar con el autor.

–Ante estas diferencias, ¿es posible establecer un diálogo entre Occidente y Oriente?

–Culturalmente, el Islam choca con todo el bagaje ilustrado que dieron paso a la liberación de la mujer, y a las democracias europea y de Estados Unidos, que han sido capaces de crear ámbitos donde conviven creencias políticas e ideológicas distintas… El Islam no, y por eso la Alianza de las Civilizaciones de la que habla Zapatero es inviable.

–Averroes era un seguidor de los principios de Aristóteles…

–Averroes intenta aplicar la lógica de Aristóteles al Corán y a la Sunna. Si el mundo musulmán lo hubiera seguido, habría tenido una época ilustrada como Europa. A nosotros nos llegan los pensamientos de Aristóteles en gran parte a través de Averroes, gran comentarista de este filósofo, con unas interpretaciones increíblemente modernas para su época. En el Islam la filosofía es menos importante que la religión. El imán es quien interpreta la ley. El Corán, además de ser un libro religioso es jurídico. En el mundo islámico no existe la separación que hay en Occidente entre religión y política. Filosófica y jurídicamente Averroes es el puente entre Oriente y Occidente, por lo que hoy es absolutamente necesario si queremos retomar el diálogo con el Islam. Ya hay estudiosos que lo siguen y con los que es posible retomar este diálogo. Por ejemplo, el que fuera presidente de Irán entre 1997 y 2005, Muhammad Jatami, se hace eco del averroísmo latino en su libro “Del mundo de la ciudad a la ciudad del mundo” para limar con Occidente, manifestando así su actitud conciliadora.

–¿Cómo llega a sus manos la traducción de Carlos Quirós de “El libro del yihad”?

–Fue un encargo de la familia, que viendo que estaba en el ámbito filosófico, me pidió que echara un vistazo al legado de Quirós y así encontré esta traducción, que estaba inédita, porque nunca llegó a publicarse.

–¿Qué otros documentos encontró en el legado de Quirós?

–Hay una traducción de un libro muy interesante de Averroes, “El Tahafut al-Tahafut” (La destrucción de la destrucción), del que ha aparecido más o menos la mitad, y que estamos intentando completar. Esta traducción se creía perdida para la Historia de la Filosofía española. Hace cuatro días me llegó otra parte vía Sevilla. Este libro es un punto de inflexión entre oriente y occidente incluso en el momento actual. También encontré la traducción del Digesto de Jalil, un compendio de derecho malekita muy importante. Son dos libros jurídicos de obligada lectura en cualquier corte de justicia que aplique la sharia (ley islámica). Además, se conserva la correspondencia que mantuvo a lo largo de su vida, donde habla de la traducción de “El Tahafut al-Tahafut” y de algunos de los avatares por los que pasó en vida.

–¿Le sorprendió el hallazgo?

–Ha sido una aventura intelectual que nunca antes me había ocurrido y con la que he disfrutado muchísimo. Es un legado que va a ir a la Universidad de Oviedo por su gran importancia para el arabismo. Son ocho años de trabajo muy gratificantes.

–¿Averroes está incluido en los planes de estudios?

–Soy subdirector del grupo de trabajo de la materia Historia de la Filosofía para la PAU en Galicia y este año el grupo, dirigido por Rafael Martínez Castro, ha incluido a Averroes en el temario. Esto es una novedad en Galicia.

Manuel Enrique Prado Cueva (Pola de Siero, Asturias, 1963) es doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo y profesor en el I.E.S. Pino Manso de O Porriño. Sus investigaciones se centran fundamentalmente en la Filosofía Antigua. Es autor de los ensayos «Usos y abusos de la teoría cromática de Goethe» y «La construcción ontológica de la idea de ciudadano en Schiller y Platón».

Fuente: Faro de Vigo.

8 comentarios

  1. De acuerdo con lo que ya sabemos de islam, yijad, etc…

    No de acuerdo con lo que dice del diálogo. ¿Que diálogo cabe con los musulmanes? Lo único que se puede hacer es defendernos de ellos, primero, para después destruirlos, no necesariamente con la fuerza, pero sin descartarlo. Además, el propio Prado parece cometer una contradicción cuando parece a favor del «diálogo» y al mismo tiempo reconoce la imposibilidad de la «alianza de mamones».

    Por otra parte, de acuerdo con lo que dice de Al Qaeda, pero no olvidemos qeu AQ es principalmente un juguete de la CIA al servicio de unas tenebrosas élites (el contubernio judeo-masónico y afines).

  2. Se me olvidaba comentar:

    Averroes intenta aplicar la lógica de Aristóteles al Corán y a la Sunna. Si el mundo musulmán lo hubiera seguido, habría tenido una época ilustrada como Europa.

    Esto es una estupidez supina. ¿Como puede llegar a «ilustrarse» una ideología asesina y genocida que entre muchas otras cosas predica la degollación del infiel y la vejación de la mujer? De ninguna de las maneras, ni por activa ni por pasiva, ni con Averroes, ni con Aristóteles ni con nadie.

    Me recuerda a los indigenistas hispano-americanos que dicen aquello que por ejemplo los aztecas y los mayas eras muy refinados culturalmente, que practicaban la poesía, la astrología, etc… Algo de cierto hay en ello, ¿pero que tipo de ilustración es esa que se pasaba todo el día destripando indios a mansalva? Yo me quedo con la ilustración que propone Gibson en Apocalypto. ¿Os acordáis los caretos de paletos animales que tenía la familia de reyezuelos? Pues eso mismo, una imagen vale mas que mil palabras.

    Y con lo que dice Prado 3/4 de lo mismo. Cualquier forma de ilustración es imposible en el islam, es incompatible y solo caben dos posibilidades: o la apostasía y/o la conversión, o a dejarse de hipocresías ilustradas y ser un buen musulmán degollando cristianos.

    No hay de otra, señor Prado, no hay de otra.

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