El escándalo del Talmud (8): El Talmud y las mujeres

Seguimos con la serie dedicada a rascar el contenido del Talmud.

La selección que hago se basa en una pre-selección de las partes del Talmud que los “judíos nazarenos” consideran que deberían ser “revisadas, refraseadas, y en algunos casos eliminadas”, como contabamos aquí.

Dejo el texto completo, que dedicamos a las shiksas judeófilas.

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Parte 7: El Talmud y las mujeres

120. El nacimiento de una niña es un mal suceso. –Babá batra 16b, p. 83.

121. Las mujeres son un “tesoro vano” para sus padres. –Sanhedrín 110b, p. 681

122. Un varón judío debe dar gracias a Elohim por no haberlo hecho mujer o gentil. (Esto nos recuerda la historia que contó Yahoshúa en Lucas 18:9-14.) Menahót 43b, 44ª, p. 264.

123. No es bueno hablar mucho con una mujer, ni siquiera con tu propia esposa. –Abót 1.5, p. 4.

124. Los eruditos no deben hablar con las mujeres en las calles. (Esta fue probablemente la razón por la que los discípulos se sorprendieron en Juan 4:27.) –Berakhót 43b, p. 266, 267.

125. Las mujeres son caquivanas.-Kidushím 80b, p. 413.

126-127. Caminar detrás de una mujer por el camino es pecaminoso. –Erubín 18b, p. 125. Kedushím 18ª, p. 415.

128. Enseñarle la Toráh a una mujer es malo. –Sotáh 20ª, p. 101, 102.

129. Está prohibido enseñarle la Toráh a una mujer. –Kidushín 29b, p. 141.

130. Está permitido divorciarse de su esposa si ella quema la comida, o si uno ve a una muchacha más bonita. (Yeshúa se opuso a esto en Mateo 19:3.) –Guitín 91ª, p. 436-437.

131-133. Uno se puede divorciar de una mujer si ella descubre su cabeza en público, si expone sus brazos en público, o si habla en voz alta de asuntos sexuales. –Ketubót 72ª, p. 448-449, 452-453.

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Ahora que lo pienso. No se suele ver a los circuncisos de levita, sombrero y tirabuzones postizos con sus señoras.

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3 Comments

  1. ¿Será por ello que nos odien tanto a los católicos el que nos arrodillemos ante una mujer y le demos el título de Corredentora del género humano? Esta «filosofía tribal» del Talmud condena a la mujera a ser poco más que un mueble, -igual que sus otros colegas semitas de turbante, por cierto- aceptables únicamente para lo obvio además de su función legal de transmitir la estirpe (o el estigma). Algo así, valga el símil, como ser la chapa que, antiguamente, iba prendida en la cuerda de los chorizos; daba autenticidad al producto pero no formaba parte sustancial de él.
    Triste destino el de Raqueles, Saras, Rebecas o Fátimas y Aichas en sociedades tan primitivas y supersticiosas.

  2. Un judío piadoso rezará todos los días al empezar la jornada una plegaria que dice algo así como: «Gracias Dios por haberme hecho hombre»(o «por no haberme hecho mujer»). La mujer judía dirá en cambio:»Gracias Dios por haberme hecho según tu voluntad» (cito de memoria).

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