La Revolución Francesa según Pierre Gaxotte (y 4). Terror, Directorio, Brumario. “Se trataba de hacer desaparecer trescientas mil familias para apoderarse de sus bienes”

Continuamos esto: La Revolución Francesa según Pierre Gaxotte (3)

Capítulo XII. El Terror Comunista

p. 235: “Lo que más llama la atención en los acontecimientos de la época revolucionaria, a partir de la legislativa, es el corto número de individuos que toman parte en ellos. En las elecciones, la cifra de votantes es ínfima”.

Cosas de la democracia.

p. 237: “”La Montaña se vio manejada por su extrema izquierda”.

Y era ya ella misma la extrema izquierda. Asesinado Marat, Herbert es el hombre fuerte de la época.

p. 240: “La crisis de agosto de 1793 representa en la historia de la Revolución una fase tan importante como la crisis de agosto de 1792. Hasta entonces, por rutina mental, por fidelidad a las doctrinas de su juventud, la mayor parte de los convencionales seguían siendo partidarios del liberalismo económico”.

Se establecen tasas, precios máximos y mínimos, etc.

p. 245: “La dictadura terrorista está estrechamente con las leyes sociales, y no con los sucesos militares; dada a luz el 5 de septiembre, después de la gran manifestación herbertista, se organiza tan pronto como el peligro exterior decrece; se codifica cuando las fronteras están ya libres; llega a su apogeo cuando la guerra se presenta victoriosa y se ha dado cima a la conquista de Bélgica”.

p. 248: “se trataba de hacer desaparecer trescientas mil familias para apoderarse de sus bienes”.

p. 249: “Forman los comités de vigilancia o comités revolucionarios, cuyos miembros están encargados –al precio de tres francos diarios- de entresacar los buenos de los malos, de distribuir los certificados de civismo y de formar las listas de sospechosos”.

No hace falta decir que pronto deja de haber mercancías y hay que establecer cartillas de racionamiento del hambre.

Capítulo XIII. Robespierre

p. 259: “Saint Just, con sus veintiséis años, era el benjamín de los doce. Apetecería decir que era un retórico exaltado si no fuera de una bravura a toda prueba. Convencido de que la razón eterna estaba  encarnada en él, proporcionaba las sentencias tajantes y los aforismos definitivos. Era bello, insolente, cruel y de una vanidad desmesurada.”

Llegue a saber de este tipo por la fascinación con que Albiac escribía sobre él. Otro baldón más para el filósofo que predicaba en las ondas de los obispos de la mano de los portagnósticos. No es el único: El lado canalla de Gabriel Albiac.

Cuentan el episodio chusco del culto al Ser Supremo la entronización de la Razón en Notre Dame (wiki en inglés). Una bufonada.

La caída de Robbespierre se produjo por un discurso confuso ante la Convención en que se dejaban caer amenazas poco claras. Sus compañeros estaban conspirando para deshacerse de él. Un demagogo sin capacidad para gobernar de forma efectiva. La cosa acaba con Robbespierre, Saint-Just y secuaces en la guillotina al final de julio.

Capítulo XIV. La Convención de Termidor

El entusiasmo popular se desata. Los jacobinos pasan discretamente a mostrar el perfil mas bajo. Van a por ellos al club, de donde huyen ignominiosamente quienes habían tenido al país en un puño.

Se trata de desandar el último tramo de la revolución. Pero la situación económica es penosa. No hay suministros. En primavera hay dos motines, al final del segundo de cañonean los arrabales. La Montaña queda eliminada.

Redactan una nueva constitución, que fue aprobada con 178.000 votos a favor, 95.000 en contra y varios millones de abstenciones.

Capítulo XV. El Directorio

[A esta alturas del libro, tengo que decir que esta patraña de revolución empieza a dar pena. Tan criminal, y con tan buena prensa aun en hoy en día.]

Gobernar es otra cosa. Los problemas no desaparecen. La hacienda carece de recursos. El comunismo renace (Graccus Babeuf). Se recurre a la guerra. Se nombra general de una expedición de rapiña a Bonaparte, hasta entonces desconocido. Conquista el norte de Italia, derrotando a los austriacos, que ofrecen la paz. Allí se establece el corso, independiente en la práctica de Paris.

La nuevas elecciones de primavera de 1997 son un desastre para el gobierno. Ganan los enemigos de la revolución, pero no tienen firmeza para gobernar y son desplazados en septiembre por un golpe de estado militar.

Capítulo XVI. Brumario

Vuelve el terror. Pero un terror manejado por hipócritas, dicen.

Hay unas nuevas elecciones, copadas por terroristas y anarquistas. Se anulan muchísimas actas. Pero en el año siguiente ganan. Vuelve el radicalismo. Se intenta otra aventura exterior, en este caso la de Napoleón a Egipto, que acaba con la armada destrozada por Nelson.

Al final, el consulado.

Tras leer este libro, la revolución y el liberalismo dejan de tener credibilidad. Que devuelvan los bienes incautados en la Desamortización –o paguen el importe debido- y después hablamos.

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