Se da la circunstancia de que los pacientes israelíes son los que mayor número de órganos per cápita compran en todo el mundo

Lo leo en el país en relación con las acusaciones de tráfico de órganos por los albaneses en Kosovo (El ‘doctor Frankenstein’ y sus 2.400 trasplantes):

Se da la circunstancia de que los pacientes israelíes son los que mayor número de órganos per cápita compran en todo el mundo. Un negocio que mueve miles de millones al año y que, en Israel, está auspiciado por las propias compañías de seguros, que reembolsan al paciente el precio del trasplante. Dado que por razones culturales y religiosas su tasa de donantes es muy baja (uno por millón, en España es 34,4 por millón), el órgano para trasplante suele proporcionarlo un joven sano, pobre y desesperado.

¿De dónde saldrán? Aquí hay algunas pistas: ¿El fundador de Médicos sin Fronteras aliado del jefe de una banda de traficante de órganos?

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4 Comments

  1. Cómo bien dice el artículo hay razones culturales y religiosas dentro del judaísmo que dificultan o claramente impiden la donación de órganos de los fallecidos judíos. Todos habremos visto alguna vez en un telediario como después de un atentado en un lugar concurrido en Israel una brigada de rabinos se ocupa de regoger meticulosamente los restos de las víctimas, incluso los trozos de carne o visceras más pequeños. En el judaísmo se tiene la creencia de que el difunto no reposaría en el más allá sin su cuerpo entero, o algo así.

    Es interesante como se verifica una vez más, en un caso muy particular, el parasitismo del Pueblo Elegido. Y es curioso que en estos casos, el racismo del pueblo judío no demuestra ninguna incompatibilidad con la aceptación de órganos de goyim, vivos o muertos.

    Ahora bien, en esta cuestión se aprecia una contradicción de peso entre el concepto de animal que recibe todo no-judío (ver el Talmud) y la aceptación por judíos de órganos de gentes que son consideradas como animales por la religión judía. En esa interpretación recibir un órgano de un no-judío vendría a ser como recibir un órgano de un animal.

    Por lo demás existe un floreciente tráfico internacional de órganos de vivos y de muertos en manos de nacionales israelíes y otros judíos de varias nacionalidades, no faltando rabinos entre ellos. No hace tanto un buen puñado de rabinos implicados en ese lucrativo negocio fueron arrestados en los EE:UU. Busquen información en Internet y verán.

    ¿Por qué será que donde huele muy mal siempre anda la estrella de David cerca?

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