Reflexiones apocalípticas

 

Vaya por delante que llevo pensando más de diez años que esto se derrumba -mayormente por razones económicas- y sin embargo aquí estamos. Pero cada día que pasa, queda un día menos para que los sucesos se desencadenen.

Pero esos son también meras matemáticas. ¿Hay algo más? Sí que lo hay.

Desde el punto de vista económico, los mercados parece que han tocado trecho y los metales preciosos suelo. Ya era hora. En política, están surgiendo partidos patrióticos como hongos y en algunos casos alcanzando el poder (Italia, Austria). En los países del Este de Europa ya están asentados y son incuestionables. En Francia, podrían tocar poder, y en España dictar las condiciones a la derecha.

Pero esos son asuntos menores relativamente. ¿Qué hay de la geopolítica y de la Iglesia Católica?

En geopolítica, la hegemonía estadounidense -es decir, el imperio anglosionista- se está diluyendo delante de nuestros ojos. Tras los fracasos de Afganistán e Iraq no se atrevieron a actuar directamente en Libia y en Siria han salido con el fusil entre las piernas. Putin les esta ganado la partida; China les está superando económicamente y ambos están apoyándose cada vez más claramente, contra el imperio anglosionista.

Los EE.UU. están divididos políticamente de forma irreconciliable. La división izquierda-derecha es generalmente un juego para tener entretenidos a los votantes, pero cuando la división se vuelve irreconciliable y las partes dejan de reconocer al otro el juego se trasforma en conflicto. Es lo que va a pasar pronto en el corazón del imperio. No podrá sobrevivir. Martin Armstrong vaticina que los resultados de las elecciones de 2020 no serán reconocidos por el perdedor. El ganador no podrá gobernar, el imperio quedará muy debilitado en el justo momento en que Rusia y China siguen consolidando el Hinterland euroasiático. Para Armstrong, 2032 será el fin de la supremacía de Occidente.

El indicio más relevante es la situación de la Iglesia, la destinataria del mensaje apocalíptico. Aquí las cosas encajan como un guante: la Iglesia de Roma está cada vez más entregada a la fornicación con la Sinagoga de Satán. Solo hacen falta dos noticias para demostrarlo.

Primero, la defenestración de Benedicto (¿Qué chantaje internacional hay tras la renuncia de Benedicto XVI?):

El contexto histórico es escalofriante para cualquier observador, incluso el más impávido, porque explica muy bien cómo la globalización, entendida como redistribución inicua del poder y de la riqueza y no como forma avanzada de intercambio, ha invadido incluso la esfera de las conciencias, ha identificado en la Iglesia del discurso de Ratisbona a un enemigo al que derribar.

¿Qué chantaje internacional se oculta tras la dimisión del Papa Benedicto XVI? O, por decirlo de manera más prudente, ¿a qué aislamiento internacional se ha visto expuesta la Iglesia en esos años, despojada de coaliciones e identificada como escudo de un Occidente que hay que invadir y contaminar?

Es la corrección política, encanto, y tú no puedes hacer nada al respecto. Es la presidencia de Barack Obama, Premio Nobel a las intenciones -pero ¿qué intenciones?-, con el discurso de El Cairo de apertura al Irán de los Ayatollah, la alegría preventiva y sin constructo ni preparación política de las llamadas primaveras árabes; finalmente, con la preparación de la misión en Libia de la secretaria de Estado Hillary Clinton, que eliminará a un dictador despiadado ya jubilado, convertido, aunque a un altísimo precio, en colaborador de la obra meritoria de frenar los desembarques indiscriminados hacia nuestras costas.

Sí, es la explicación más creíble: fue obligado a abdicar por oponerse al globalismo de la Sinagoga de Satán.

¿Y qué ha hecho el sucesor? Poner a la Iglesia al servicio de esa globalización. La semana pasada ha visitado la península arábiga, repartiendo repugnantes besos a los imanes y firmando pactos que ensalzan a una religión enemiga. Todo ello en búsqueda de una super-religión global que sea suma de todas.

Bergoglio no tiene empacho en insultar a sus fieles, que tienen unas tragaderas más grandes que los votantes del PP. La última, calentita: Ha recibido a las alcaldesas de Madrid y Barcelona, de extrema izquierda, y al fundador de la ONG Open Arms dedicada a trasportar musulmanes a Europa. Como son gente de poca cabeza, han declarado que está muy preocupado con la ultraderecha europea.

Si la situación no es preapocalíptica ¿qué es entonces?

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1 Comment

  1. Es ya completamente apocalíptica y parusíaca, dicho en sentido terminal, del tiempo final del apocalipsis o la historia de la Iglesia. Entraremos ya en el momento último cuando se manifieste el hijo de perdición y es evidente que para eso no quede mucho, no es descartable que nuestra generación conozca ese tiempo y lleguemos a verlo, los que lleguen a viejos, o quizás no tanto. Atentos y en guardia. Y si, los neo-católicos están escandalosamente atontados, hay algunas reacciones pero son lentas y torpes, demasiado. Todo según lo profetizado.

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