Orgullo serbio

Siempre me sorprenderá la historia y el coraje de estos serbios:

La noche otomana se cernió durante cuatros siglos y medio sobre los habitantes de Serbia, Grecia, Bulgaria y Rumanía. Ahora resulta ser de buen tono, y hasta aconsejado con fuerza, para no irritar a la recelosa Turquía, mirar con un revisionismo alegre, lo que fue el peso del yugo otomano sobre el mundo balcánico: serbios, búlgaros, griegos, rumanos y todos los pueblos que el señor turco llamaba con el nombre cariñoso de raïa, es decir: ganado.

Una vez establecida, la autoridad turca sólo reconoce dos categorías de personas: los musulmanes, que gozan de todos los derechos en el Imperio, y los infieles, rïa u dhimmis cristianos ortodoxos y católicos, puestos en una situación de total dependencia. Todos los poderes serbios –hasta los de la Iglesia– han desaparecido. La nobleza ha sido exterminada o desterrada. Huyendo del cataclismo, empiezan los éxodos que lanzan a los serbios hacia tierras libres.

La potencia turca no quiere que desaparezca, de los territorios que ocupa, la multitud de semiesclavos que va a explotar durante cuatro siglos y privarse de los medios de perseguir la conquista de Europa. Tomando consciencia del peligro, los turcos van a restablecer el Patriarcado de Serbia y devolverle la competencia sobre los territorios ancestrales de los serbios.

Durante este período es cuando va a tomar cuerpo la identificación entre serbio y ortodoxo. El turco no se preocupa de los pueblos, y reconoce sólo las religiones. Los serbios no tendrán más identidad que la de ortodoxos, y más estructura que la de su Iglesia. Un serbio que apostata viene a ser, en el lenguaje popular, un “poturitsi”, un “aturquesado”, asimilado a los ocupantes, que cambia de nombre y reniega de su identidad para mejorar su condición. El pertenecer a la religión viene a ser la última imagen de sí mismo, y la Iglesia es el último lugar en que se pueda preservar el espíritu del Estado medieval serbio. El patriarca-enarca (ethnarca) es quien da, cada vez, la señal de la insurrección para sostener las ofensivas de los Habsburgo contra el Imperio otomano…

Entonces, Viena estaba en lucha con un problema demográfico crucial: bajo la presión otomana, gran parte de las tierras croatas lindantes al Imperio han sido abandonadas por sus habitantes. Los austríacos van a someterlas a una jurisdicción especial, la de los confines militares.

Los irredentistas eslavos, llegando por millares, se establecen en las comarcas abandonadas por los croatas y participan en la reconquista de los Balcanes empezando por Austria. Van a convertirse en terribles soldados-campesinos, rodeados de sus mujeres e hijos, libres de todo lazo social, únicamente sometidos a la autoridad militar imperial y gozando de los derechos equivalentes a los que los zares otorgaban a los cosacos en las marcas del Imperio ruso. Aquí van a poder practicar su religión, seguir sus costumbres, elegir a sus jefes, cultivar y poseer tierras, conservar su fe y sus sacerdotes sin tener que sufrir las empresas de los jesuitas. El mayor trastorno étnico se produjo durante la ultima fase de la guerra entre austríacos y turcos desde mil seiscientos ochenta y tres hasta mil seiscientos noventa cuando los serbios se sublevaron y, con el apoyo del Ejército imperial libertaron casi toda Serbia antes que los turcos se apoderasen de ella otra vez. Este primer gran éxodo serbio fue seguido por otro cuando empezó la guerra austro-turca de mil setecientos treinta y siete. Un cuarenta por ciento de los serbios de la época decidió tomar el camino del destierro, sea hacia las marcas austríacas, sea más lejos aún, hacia la Rusia de los zares de quienes se hicieron fieles vasallos. De esta expatriación forzada en las tierras del Imperio austríaco, los serbios sacarán una experiencia militar que hará de su ejército uno de las mas eficaces de la región.

La sociedad que se desarrolla aquí después de la invasión, funcionando de modo tribal, puede parecerse a una regresión si se la compara al feudalismo, pero ha permitido a los serbios permanecer libres cuando las demás partes de los Balcanes sufrían la ley de los turcos. Estas tribus, de esencia patriarcal y de derecho consuetudinario, son unas veinte para una población de treinta mil habitantes. Poseen su lugar de reunión: el Zabor, unión de todos los jefes de familias combatientes. Es el mayor “parlamento” a cielo abierto de toda Europa desde el fin de los Althings islandeses: una sociedad sin clases ni poder central en que el hombre puede apoyarse sólo en la comunidad. Llevada como una ideología tribal, la certeza de un destino histórico y el sentimiento de quedar como los últimos defensores de la gloria serbia y del juramento por Kosovo lograron conservar una cohesión muchas veces amenazada. Nunca los turcos consiguieron someter a Montenegro. Todas sus tentativas, pagadas a alto precio, resultaron ser un fracaso.

El Nuevo Orden Mundial ha optado por guardar silencio sobre la djihad que el Islam impuso a los Balcanes. Al menos, mientras no alcanzase a las torres de Manhattan. Esto permitió bombardear a Serbia con el consentimiento de los telemaníacos crédulos e imponer una imagen idílica de la cultura islámico-turca como componente esencial de esta región. De este modo se ha ocultado la historia de los pueblos cuyo martirio no ha recibido la etiqueta oficial. Esta tolerancia descarriada ha favorecido el regreso del pasado y provocado en la ex-Yugoslavia una guerra encarnizada. También ha inhibido cualquier reacción de defensa: de un lado se ven los mudjahidines del mundo entero precipitarse hacia Bosnia, con Al-Qaïda como tour operator, y Arabia Saudita rivaliza con Turquía para enviar misteriosos contenedores hacia los aeropuertos de las regiones controladas por la OTAN. Del otro, para levantarse a la llamada de la vieja memoria de Lepanto, sólo hubo algunos centenares de griegos, tres o cuatro unidades de cosacos rusos, de búlgaros fervientes y un puñado de franceses. Para quien sabe lo que fue la historia de la resistencia serbia contra la dominación otomana, era no obstante evidente que un Estado de Bosnia-Herzegovina de mayoría musulmana sería inaceptable en lo que concierne a las víctimas del pasado cuyo derecho a la memoria no es protegido por la leyes (al contrario de lo que pasa para otros). Los cinco siglos de presunta “coexistencia harmoniosa y pacífica” bajo la dominación turca participan del dogma teológico de la perfección de la sharía y de la dhimmitude. Hay que decirlo y repetirlo sin cansarse: el régimen islámico-turco en Europa balcánica ha sido el de las matanzas, de los saqueos, de la esclavitud, de las deportaciones y del destierro. Ha justificado la usurpación de las tierras y la denegación del derecho a perdurar a Kosovo.

Sólo, para concluir, parafraseando la plegaria serbia que antes les recordase, manifestarles:

“Que Dios y San Jorge el vencedor nos ayuden, que los europeos acabemos con nuestros tiranos, como San Jorge vino y acabó con el dragón”.

En efecto, falta nos van a hacer San Jorge y sus cruzados

¿Turquía en Europa? Argumentos para una negativa.

Esta anotación está dedicada a Serguey, un ruso que nos lee y comenta. Me hubiera gustado comentarla en detalle. Hay menciones a la “toleranciaotomana”, a la dhimmitud, una explicación de su excelencia militar (y deportiva).. .

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6 Comments

  1. “con un par de co…”
    Reconozco que he sido injusto con Serbia en el pasado. Su epopeya nacional merece nuestro respeto y nuestra simpatía.
    Eso no hace, sin embargo, que modifique la atroz opinión que tengo sobre Milosevic, Radic, Karadjic, etc. Y también me parece que el nacionalismo serbio no siempre ha sido constructivo y ha mostrado un irredentismo desestabilizador y agresivo.
    Hacer como hizo de Austria-Hungría su gran enemigo fue, a mi modo de ver, un gran error y una injusticia contra un Estado que tendría sus contradicciones y fallos, pero no era un Estado opresor. Mejor hubiera seguido dirigiendo su activismo hacia otros fines más apropiados.
    Con todo, Serbia merece, efectivamente, nuestro reconocimiento y aprecio por su papel histórico de frente contra la jihad. Y merece nuestro apoyo ahora, tantas veces como se enfrente al Enemigo.
    Respecto de Kósovo, creo que debieran ser realistas sin dejar de defender lo que es suyo. Cualquiera que sea el papel de Kósovo en la historia serbia, hoy está habitado mayoritariamente por albaneses. Salvo que se emplee la fuerza, no se van a ir de allí. Y mantener un Kósovo hostil dentro de sus fronteras no produce absolutamente ningún beneficio para la salud democrática y las posibilidades de progreso para Serbia. Más les valdría aceptar y exigir una partición del territorio que permita a la minoría serbia seguir residiendo en la parte de Kósovo que pueda asegurar así como el mantenimiento de algunos edificios o enclaves de importancia histórica para Serbia. Esta solución no deja de ser dolorosa, pero a largo plazo es mucho más beneficiosa para todos. Las fronteras no son tan malas como a veces se cuenta.
    Y respecto de los albaneses, una anécdota. En pleno conflicto serbio-croata en Croacia -todavía no en Bosnia- me encontré con una señora croata que no dejó de sorprenderme, ya que apoyaba claramente a los serbios en Kósovo. Es decir, que, en este caso, el enemigo albanés de su enemigo serbio, NO era su amigo.

  2. Entiendo que no se puede exigir que los albaneses que en las últimas décadas se han instalado en Kosovo que se vayan.

    Pero sí se puede echar a los que durante los 90, y bajo el vergonzoso amparo de la OTAN, se dedicaron a hacer limpieza étnica destruyendo iglesias y espantando a los serbios.
    Ya que la cosa es reciente sería conveniente expulsarlos, para que los serbios recuperen lo suyo.

  3. No concuerdo mucho con el Diplomata Espanol. Antes que nada quiero agradecer al autor de este articulo muy ilustrativo y defender tambien el honor de Miloshevic que tuvo esfuerzos para enfrentar la amenaza albanesa uno solo. Y aniadir que uno no deberia dejarse llevar por los cuentos difamatorios que le inculcan e imponen las medias de informacion y los burocratas europeos. Pues destruyendo Belgrado los europeos franquearon el camino para adelantarse mas el terrorismo albanes a lo profundo de Europa. Los Estados cometiron un tontisimo error: en lugar de proteger a los serbios que son victimas de los carniceros en Kosovo ellos destruyeron el gobierno serbio. Ahora la ex-Yugoslavia se ve en un estado muy desastroso y susceptible a la penetracion del terrorismo en lo profundo de Serbia. Con todo eso no hay que juzgar al gobierno de Miloshevich que era realmente el unico y el ultimo pilar del verdadero antiterrorismo y antifascismo. Pues los crimenes que hacen los albaneses eclipsaron todos los de Miloshevic que no quiso nada mas que solo salvar y defender a sus tierras y su pueblo. Claro que toda la Eurabia esta irritada con el y considerandolo injustamente que es criminal y fascista,pero en Yugoslavia y en Rusia hay mucha gente que no piensa asi. Antes que enojarse por Miloshevic,los gobiernos europeos deberian inventar sus propias medias de lucha verdadera contra el terrorismo y contra el odio religioso que aportan los inmigrantes “moros” y que sean mucho mejores y mucho mas provechosos que las de Miloshevic. Gracias por tu comentario,Guille. Es cierto que la indiferencia de los funcionarios de la Comunidad Europea hacia este problema provocara mas complicada situacion en Yugoslavia y tambien en toda la Europa. No hay que demorarse.

  4. Lo de Serbia fue una humillacion y los kosovares de origen albanes no eran unos santitos, lo que pasa es que eran menos y por eso pusieron mas muertos. Soy admirador de USA pero lo que le hicieron a Serbia no tiene perdon y se dejo llevar por la UE en su afan de apaciguar al Islam como si eso pudiera lograrlo. Humillando a Serbia humillan a Rusia, ya llevan 15 años haciendolo y les parecia poco. Rusia fue generosa cuando se desintegro la URSS, no corrio ni una sola gota de sangre, cada republica se llvo lo suyo, incluso la desagradecida y traidora Ucrania se llevo Crimea que siempre fue Rusa no Ucraniana donde viven Rusos desde que fue arrebatada a las huestes otomanas y al apoyo de las potencias Occidentales. Pues ahi tiene la respuesta desgajar a Georgia la Patria de ese Monstruo que se llamo Stalin y recuperar Osetia del Sur para los Osetios que quieren ser Rusos y no georgianos u Osetia es para georgianos o para osetios ( el gentilicio habla por si solo). Soy anticomunista pero en esto le voy a los Rusos que son una gran nacion y hay que respetarla. Y por ultimo pido Larga vida a USA.

  5. EL CORAZÓN DE USA

    A veces se vuelve hastiante que el hobby de toda la humanidad sea hablar mal de los Estados Unidos.
    No solo los Chavos comunistas de América Latina, sino en general todo el mundo.
    En los últimos años en Venezuela se considera socialmente negativo decir algo bueno de los Estados Unidos.
    Hasta hispanos que tienen en los Estados Unidos más de media vida, no encuentran nada bueno qué decir de USA, pero ahí siguen, pegados como garrapatas y no regresan a sus países de origen….
    Aquí hay tres ejemplos de respuestas ejemplares a dichos comentarios .

    Cuando en Inglaterra durante una gran conferencia, el Arzobispo de Canterbury le preguntó a Colin Powell si los planes de USA hacia Irak no eran otra cosa que mas ‘construcción de imperio’ por parte de George Bush, éste le respondió lo siguiente:

    Con el transcurrir de los años, los Estado s Unidos han enviado a muchos de sus mejores jóvenes, hombres y mujeres hacia el peligro, para luchar por la causa de la libertad mas allá de nuestras fronteras. Las únicas tierras que hemos pedido a cambio han sido apenas las necesarias para sepultar a
    aquellos que no regresaron.’

    Se hizo un gran silencio en el recinto…

    Durante una conferencia en Francia, en la cual participaba un gran número de ingenieros de diversas nacionalidades, incluyendo franceses y americanos, en el receso, uno de los ingenieros franceses dijo: ‘ serenamente, ¿Han escuchado la ultima estupidez de George Bush? Envió un portaaviones a Indonesia para ayudar a las víctimas del tsunami.
    ¿Que es lo que pretende hacer, bombardearlos? ‘
    Un ingeniero de Boeing se levantó y respondió serenamente: ‘ Nuestros portaaviones tienen tres hospitales a bordo, que pueden tratar a varios cientos de personas. Son nucleares, por lo que pueden suministrar electricidad de emergencia a tierra, tienen tres comedores con capacidad para preparar comidas para 3.000 personas tres veces al día, pueden producir varios miles de galones de agua potable a partir de agua de mar, y tienen
    media docena de helicópteros para transportar victimas desde y hacia el buque. Nosotros tenemos once barcos iguales.
    Cuantos buques así ha mandado Francia?

    De nuevo, silencio sepulcral

    Un almirante de la Armada de los Estados Unidos estaba en una conferencia naval que incluía almirantes de la Armada americana, canadiense, inglesa, australiana, y francesa. Durante un cocktail se encontró con un grupo de oficiales que incluía representantes de todos esos países.

    Todo el mundo conversaba en inglés mientras tomaban sus tragos, pero de repente, un almirante Frances comentó que, si bien los europeos aprenden muchos idiomas, los american os se bastan tan solo con el inglés.

    Entonces preguntó ‘¿ Por que tenemos que hablar Inglés en estas conferencias? Por qué no se habla francés?

    El almirante americano, sin dudarlo, respondió: ‘ Tal vez es porque los británicos, los canadienses, los australianos y los americanos nos las ingeniamos para que ustedes no tuvieran que hablar alemán, por el resto de sus vidas’.

    Se podría haber escuchado la caída de un alfiler ….!

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